Emergencia en Discapacidad: Menem borra con el codo lo que Milei y Caputo escribieron con la mano
Menos de una semana después de la presentación del Presupuesto 2027, Martín Menem presentó una propuesta para reemplazar la emergencia en discapacidad que contradice el proyecto original de Javier Milei. Luego de dos semanas de negociaciones con los aliados, que pegaron el grito en el cielo cuando vieron el capítulo del Presupuesto que barría con las prestaciones de discapacidad, el bloque oficialista borró con el codo lo que Luis Caputo había escrito con la mano y acordó un dictamen que no toca el nomenclador ni las compensaciones. Un acuerdo que necesita, todavía, el visto bueno de la Casa Rosada.
Las negociaciones se llevaron adelante en el despacho de Menem en el primer piso de la Cámara de Diputados. La bullrichista Laura Rodríguez Machado venía trabajando en el nuevo borrador desde la semana pasada, cuando el Gobierno decidió dinamitar las conversaciones presentando un Presupuesto que avanza contra todas las garantías legales de las personas con discapacidad. Rodríguez Machado se desayunó la noticia al mismo tiempo que el resto del oficialismo: cuando le empezaron a llegar las preguntas de periodistas y los insultos de los aliados.
Horas después del cimbronazo, sin embargo, Menem reunió a las principales espadas aliadas y las tranquilizó: las negociaciones continuarían como venían. Al riojano ya lo habían amenazado con voltearle el Presupuesto si defendía el proyecto tal cual lo había mandado Milei, y quería evitar una nueva derrota. “Los tiempos del Congreso no son los mismos que los de la Rosada”, argumentaban en el bloque oficialista, que desde un principio contradijo al Presidente: el Presupuesto 2027, así como estaba, no lo iban a tratar.
Rodríguez Machado, junto a la radical Pamela Verasay y al macrista Javier Sánchez Wrba, se dedicaron a juntar pedidos de los bloques provinciales y negociaron la propuesta con Menem. Se acordó dejar intactos casi todos los artículos de la ley de emergencia en discapacidad pero sin llamarla “emergencia”. Se definió darle el nombre grandilocuente de “Ley de Fortalecimiento, sostenibilidad y eficiencia permanente del sistema de discapacidad”.
Según el borrador, al que accedió eldiarioAR, se mantiene el Nomenclador Único para las prestaciones por discapacidad –que garantiza la igualdad en los aranceles que cada prepaga y obra social le paga a los prestadores– y la compensación que incluyó la emergencia en Discapacidad pero el Gobierno aún no pagó. Sostiene la inclusión laboral, que habilita a las personas a cobrar una pensión con discapacidad teniendo un trabajo formal o informal con salarios de hasta dos sueldos mínimos. Y confirma que las pensiones por discapacidad continuarán siendo garantizadas a través del Certificado Único de Discapacidad.
“Nosotros queremos sostener las garantías de la emergencia pero con la estabilidad de una ley”, explicó una de las negociadoras cuando salió del despacho de Menem, en donde se habían reunido junto a la catamarqueña Fernanda Ávila, el misionero Oscar Herrera Ahuad, la neuquina Karina Maureira, entre otros jefes de bloque provinciales.
La propuesta incluye, a su vez, la actualización mensual por inflación de las prestaciones: el reclamo fundacional de las organizaciones por discapacidad que llevó a que el Congreso tuviera que sancionar, el año pasado, la emergencia. El texto del borrador incorpora, expresamente, el artículo de la ley de emergencia que fija la indexación mensual y el estudio de costos de los prestadores. Pero hay una trampa: los aliados admiten que ese punto todavía se está negociando con el Gobierno.
“Todavía no está claro si es mensual o bimestral, falta hablarlo con Casa Rosada”, admitió una de las aliadas del Gobierno. La expectativa es poder resolver este punto antes de la reunión de comisión de Discapacidad el miércoles, que es cuando se dictaminarán los proyectos y el oficialismo buscará imponer el suyo por sobre el de la oposición. Será difícil: los principales decisores, Luis Caputo y Javier Milei, están en Nueva York participando de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Menem pretende evitar, así, una nueva derrota en la Cámara de Diputados. “El escenario es otro. Hoy el Gobierno está más débil, no puede darse el lujo de acelerar en las curvas como siempre”, analiza un diputado oficialista, enfurecido por la descoordinación política interna del Gobierno de la semana pasada.
La oposición no participó de la reunión en el despacho de Menem, pero aguarda a la presentación oficial del dictamen con desconfianza. Sin la declaración de emergencia y la obligación a la Jefatura de Gabinete a reasignar partidas, advierten, el Gobierno podrá volver a pisar las actualizaciones de las prestaciones como sucedió el último año. “La emergencia era una herramienta para que las familias y las organizaciones pudieran judicializar la situación. No se puede judicializar la subejecución presupuestaria”, advierte un importante dirigente del peronismo.
Depende, en última instancia, de que el Gobierno cumpla con asignar las partidas en el Presupuesto y que luego las cumpla el año próximo. Un acto de fe.
MCM/MG
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