“Cuando se trate la ley, vamos a la huelga”, anticipó Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines. La decisión está tomada. Frente al inminente debate de la reforma laboral en el Congreso, el gremio ya definió un paro nacional como respuesta. La medida se contrapone con la estrategia de la Confederación General del Trabajo (CGT), que hasta ahora optó por enviar sus objeciones al Senado en un documento y continuar las conversaciones con el oficialismo.
Yofra alertó que, si se aprueba la reforma, el impacto para la clase trabajadora será irreversible. En una entrevista con AM 530, explicó que su gremio actuará como en 2024, cuando convocó a una huelga en rechazo al capítulo laboral de la ley Bases. Ahora, ante la continuidad de la “ley de modernización laboral”, la postura es la misma: movilizar y paralizar tareas para frenar un paquete que, en sus palabras, representa una “aberración” contra los derechos laborales.
Mientras tanto, la comisión técnica del Senado, encabezada por Josefina Tajes, asesora de Patricia Bullrich, recibe hasta el lunes 26 las propuestas de modificaciones. Aunque la CGT fue convocada a exponer, decidió no asistir y presentar sus reparos por escrito. El oficialismo ratificó que no habrá nuevo dictamen ni se alterará el “espíritu” del texto: sólo se analizarán cambios puntuales para asegurar votos en el recinto a partir del 11 de febrero.
“No podemos quedarnos inmóviles”, insistió Yofra, que también señaló que otras organizaciones gremiales podrían sumarse si la CGT no convoca a un paro. En ese sentido, valoró el impulso de sectores como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), cuyo secretario general Abel Furlán convocó a reuniones para coordinar medidas. “Nosotros damos la posibilidad de que se sumen a nuestra lucha”, dijo el dirigente aceitero.
En paralelo, varios actores empresariales también marcaron diferencias con el proyecto. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) planteó objeciones a cinco artículos —especialmente los referidos a la ultraactividad de los convenios colectivos y los aportes patronales— por considerar que podrían generar inestabilidad y conflictos legales. Ricardo Diab, presidente de la entidad, advirtió que los cambios “no pueden aplicarse de un día para otro”.
Yofra, sin embargo, enfatizó que los objetivos reales de la reforma no se corresponden con los argumentos oficiales. “Con la ley Bases hubo reforma laboral y aumentó el trabajo no registrado. No hay más empleo por cambiar leyes”, afirmó. A su juicio, lo que se busca es debilitar la capacidad de defensa de los trabajadores y limitar la acción gremial.
Sobre el Congreso, expresó desconfianza: “No tengo esperanzas en los legisladores. Ya han demostrado que pueden votar en contra de los trabajadores fácilmente”. Cuestionó que la discusión se lleve adelante sin la participación formal de las centrales obreras, y denunció una estrategia de presión por parte del Gobierno nacional sobre los gobernadores. “Negocian a espaldas de los trabajadores”, acusó.
En ese marco, la CGT desplegó una doble estrategia: mantener negociaciones con los referentes del oficialismo —entre ellos Santiago Caputo, Martín Menem y Diego Santilli— y enviar a sus dirigentes a recorrer provincias para convencer a gobernadores de frenar el proyecto. Aún así, en su conducción reina la cautela: no hay garantías de que las críticas se traduzcan en cambios concretos.
Para Yofra, esa actitud es insuficiente. “Hay que salir a discutir en la calle qué tipo de reforma laboral queremos”, señaló. En lugar de flexibilizar condiciones, propuso debatir cómo garantizar mayores salarios y más seguridad para quienes trabajan. “Esa es la función que tenemos como dirigentes sindicales”, remarcó.
La comisión técnica del Senado definirá en las próximas semanas si toma o no alguna de las objeciones. Pero, hasta el momento, el oficialismo mantiene su hoja de ruta: no dividir el proyecto ni retroceder en los ejes centrales. En ese contexto, los gremios que ya definieron parar apuntan a generar presión directa con acciones concretas.
JJD