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Mahiques, la avanzada del Gobierno

El peronismo pierde poder en el Senado y se queda afuera de la negociación por cargos clave en la Justicia

Karina Milei felicita al nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, en Casa Rosada, el 5 de marzo de 2026.

María Cafferata

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Bueno, tenemos que definir cómo vamos a trabajar ahora”, suspiró Cristina Fernández de Kirchner frente a dos de sus interlocutoras en el Senado, Juliana Di Tullio y Anabel Fernández Sagasti, que habían ido a visitarla a su departamento sobre la calle San José. Una semana antes, los gobernadores peronistas alineados con Javier Milei habían quebrado el bloque en el Senado y habían dejado al cristinismo sin casi poder de negociación. Luego llegó la confirmación de la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia, con una señal de angustia que latía hace tiempo en el corazón del peronismo: Karina Milei había decidido reemplazarlos como aliados para sellar una tregua con Comodoro Py

El desembarco de Mahiques fue el golpe final, definitivo. El peronismo ya perdía poder de fuego en el Senado desde octubre. Primero con la reconfiguración de fuerzas tras las elecciones legislativas y los 20 senadores nuevos que logró anotarse La Libertad Avanza. Después con la mayoría automática de 40 senadores que Patricia Bullrich demostró, durante las sesiones extraordinarias, que podría juntar para aprobar cualquier ley que enviara el Ejecutivo. Finalmente, con la ruptura del bloque tras la fuga de Carolina Moisés (Jujuy), Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza, lo que dejó al interbloque que preside José Mayans solo con 25 senadores

La senadora jujeña Carolina Moisés rompió el interbloque peronista y juró como vicepresidenta primera del Senado

Hace poco más de un año, el kirchnerismo estaba negociando con Sebastián Amerio, el hombre de Santiago Caputo en el Ministerio de Justicia que Karina corrió la semana pasada, los pliegos de la Corte Suprema. El cristinismo era el interlocutor principal del Gobierno y CFK estaba convencida de que podría, así, condicionar al menos a uno de los nombramientos en el Máximo Tribunal. Ariel Lijo no era propio pero prometía cambiar, junto a Ricardo Lorenzetti, la relación de fuerzas en la Corte a su favor. 

Ahora, sin embargo, con Amerio afuera, los pliegos rechazados en el Senado, y un nuevo ministro de Justicia con terminales directas en la justicia federal, el peronismo se quedó afuera de la negociación. “Ahora nos van a intentar comer a uno o dos más. Amerio operó bien, pero la cagaron al mandar los pliegos por decreto. Pero ahora va a ser (Horacio) Rosatti el que va a manejar la terna”, masculló uno de los armadores de CFK en el Senado. 

José Mayans, jefe del bloque peronista, y Ariel Lijo, en el Senado.

El peronismo está a la defensiva. Pasó de controlar el Senado a salvar, por un pelo, que el Gobierno pudiera romperle el tercio del Senado (es decir, menos de 24 senadores). Mayans tuvo que negociar hasta último momento con el puntano Fernando Salino, que presidía Convicción Federal, el bloque que integraban Moises, Andrada y Mendoza antes de abandonar el interbloque. Salino aceptó quedarse, pero el formoseño, que es el brazo operativo de CFK en el Senado y en el PJ nacional, sospecha que podría irse en cualquier momento. 

No es el único. El kirchnerismo sabe que el objetivo del Gobierno es romper y atomizar al panperonismo, de modo de poder negociar las leyes con cada uno por separado. Ya lo logró con algunos gobernadores, como Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), pero CFK sabe que el operativo no terminará ahí. 

El senador Gerardo Zamora, mandamás de Santiago del Estero

Mayans teme por Salino, por un lado, y por Gerardo Zamora, por el otro. El ex gobernador santiagueño ya advirtió que, cuando haya leyes muy duras intentará votar en contra, pero que en el resto intentará mantener una posición “neutral” con el Gobierno. Por ahora sigue dentro del grupo de los 25 y ayuda a blindar el tercio, pero es una posición frágil: el cristinismo se sabe débil, indeciso entre la caza de “traidores” y la amplitud del espacio, y teme que, uno por uno, los vayan dejando sin un peronismo al que conducir. 

La negociación que viene

Mahiques comenzó a marcar la agenda de trabajo y asentó como prioridad cubrir las más de 300 vacantes de jueces y fiscales de la Justicia nacional y federal. Su predecesor, Mariano Cúneo Libarona, había avanzado en varios pliegos, pero Mahiques dejó en claro que será él quien supervise los nombres antes de mandarlos al Senado. Una decisión que despertó las alarmas entre varios gobernadores, que ya habían negociado algunos lugares con Santiago Caputo y temen, ahora, tener que comenzar de cero

“Ojo que ahora el que tenga antecedente de que cantó la marcha peronista lo tiran a la mierda eh”, chicaneó un senador kirchnerista a uno de sus pares en las provincias del Norte, que confiaba haber llegado a un acuerdo con el Gobierno. 

Mahiques juró hoy como ministro de Justicia de Milei.

El trámite se inicia en el Consejo de la Magistratura, que preside Horacio Rosatti tras el fallo que declaró inconstitucional la ley de 2006 y retrotrajo la composición del organismo al esquema anterior, con la presidencia en manos de la Corte Suprema. Primero se debe llamar a un concurso, realizar una evaluación de antecedentes y una entrevista con los candidatos y, luego, una vez aprobado, se envía la terna al Ejecutivo. Es el presidente quien elige entre los candidatos y los envía al Senado, en donde pueden ser aprobados con mayoría simple. 

Con una base de 40 votos asegurados, el oficialismo descuenta que tendrá los votos para aprobar los pliegos. Pretende utilizarlo como mecanismo de negociación con gobernadores y senadores aliados que, hasta ahora, fueron leales al Gobierno, como el correntino “Camau” Espínola. La discusión de los dos pliegos de la Corte Suprema, en cambio, se pateará para más adelante. “Hoy no es una prioridad”, aseguró el flamante ministro de Justicia, pocas horas después de haber asumido. 

Atomizado y en modo defensivo, el kirchnerismo tendrá que observar esa negociación desde afuera.

MCM/MC

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