Bienestar

Odio mi trabajo: 9 técnicas para hacerlo más soportable

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Marta Chavarrías

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Pasamos alrededor de una cuarta parte de nuestra vida en el trabajo. Muchas veces esto suele traducirse en agendas repletas de tareas por hacer, comidas rápidas entre reuniones y la sensación de que no tenemos tiempo de acabarlo todo. 

En estos tiempos pandémicos en los que las tecnologías o el estrés interfieren de forma constante en nuestro rendimiento cobra especial importancia el concepto de bienestar en el lugar de trabajo. Un cambio de enfoque que en los últimos años ha ido adquiriendo protagonismo y que cada vez se valora más.

Según un informe de tendencias de bienestar en el lugar de trabajo, el 93% de los trabajadores de la industria tecnológica admite que estaría más tiempo en una empresa que ofreciera beneficios de espacio más saludable con opciones como salas de bienestar u opciones de almuerzos saludables.

Cómo conseguir un entorno laboral más relajado

Porque trabajar en un ambiente cómodo y positivo puede motivarnos y animarnos cada día a producir un trabajo de calidad. Es importante, para ello, tomarse el tiempo necesario para crear un entorno en el que nos sintamos seguros, organizar la zona de trabajo y administrar las tareas correctamente. 

Como recuerdan los psicólogos de ifeel, la plataforma holística de apoyo psicológico para empresas y trabajadores, pueden ayudarnos acciones como:

1. Recordar que el trabajo sirve para poder vivir, no al revés: el trabajo es una parte muy importante de nuestra vida, pero no es la única. No debemos dejar que pase por delante de cualquier otro aspecto de nuestra vida. Es importante aprender a priorizar y a establecer las cosas urgentes de las que no lo son. Ajustar bien el nivel de urgencia de cada tarea nos permitirá realizar el trabajo de forma más relajada.

2. Analizar la forma de trabajar para redefinirla si es necesario: debemos aprender a reajustar nuestra manera de funcionar y evitar el ritmo acelerado y sobrecargado al que solemos acabar. Trabajar así no significa hacerlo mejor.

3. No siempre hacer más tareas es lo más importante: lo que cuenta es que lo que hagamos esté bien hecho porque lo que conseguimos haciéndolo rápido es, muchas veces, acabar con algo chapucero. Además de conseguir mejores resultados, bajar el ritmo nos aportará mayor satisfacción con los resultados. Ya lo demostraba un estudio publicado en The Economist según el cual cuanto más se trabaja, más disminuye la productividad.

4. Desconecta la computadora y el teléfono móvil de trabajo cuando termines: como hemos visto, hay varias formas de mejorar la productividad y una de ellas es, aunque parezca contradictorio, dejar el teléfono móvil y apagar el ordenador para darnos un respiro. Implicarnos más tiempo no significa hacerlo mejor porque, de la misma manera que nuestro cuerpo necesita descansar, el cerebro también.

Según el estudio Desconexión digital, un derecho laboral imprescindible para la salud, del Observatorio de Liderazgo Empresarial de la UPF Barcelona School of Management, una de cada dos personas afirma que la conectividad digital muestra un mayor compromiso con la empresa, pero no implica mayor productividad.

5. Organiza bien la jornada: planificar cada jornada es clave para aumentar la productividad sin estresarnos. Esta tarea nos hará perder unos minutos durante el día, pero nos ayudará a ver las tareas de una manera global y, sobre todo, nos facilitará poder saber por dónde empezar y continuar cada vez que acabamos una tarea.

Encontrar un buen equilibrio en el trabajo nos hace más soportable el trabajo.

6. Márcate un horario y respetarlo estrictamente: establecer un horario que respete nuestro ritmo nos ayudará a generar una disposición relajada y a la vez a separar las horas de trabajo del resto del día sin que el primero nos invada el segundo.

7. Tomar descansos pautados y respetarlos: las pausas para comer nos brindan un buen momento para nosotros y nos ayudan a mejorar la productividad, reducir el estrés y hacer que el trabajo sea más agradable. Dedicarle el tiempo necesario, sin prisas, a veces es solo cuestión de unos minutos y, si podemos hacerlo acompañados, mejor, para que este momento sea más distendido.

8. Mantener todo en orden y limpio: trabajar en un entorno desordenado puede distraernos más que ser productivos. Acumular muchos objetos en el escritorio (tanto en el del ordenador como el de la mesa) puede dificultarnos la tarea de encontrar lo que necesitamos, como documentos u otros objetos relacionados con el trabajo que estamos realizando.

Hacer que la tarea sea más fácil nos ayudará a concentrarnos más y nos permitirá completar las tareas de forma más eficiente.

9. Intentar trabajar en silencio: debemos supervisar el nivel de actividad y ruido a nuestro alrededor para determinar si podemos o no mantener la atención hacia la tarea que tenemos entre manos.

Es clave mantener la concentración, pero también encontrar un espacio que nos permita trabajar durante un largo periodo de tiempo. En este artículo te explicamos cómo puede beneficiarte un rato de silencio al día.

MC

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