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'Red Cunt', un documental para los que niegan el tabú sobre la menstruación

Ilustración del documental 'Red Cunt'

Mónica Zas Marcos

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Toti Baches decidió hacer Red Cunt cuando fue a hablarle a su hija de la menstruación y no encontró nada positivo que decirle. “Lo único que se me ocurría era: 'te va a venir cada mes, es una mierda y esta mierda te va a durar 40 años'. Me sentí tan mal que empecé a buscar proyectos que la reivindicaran y encontré cosas muy interesantes”, cuenta la directora catalana desde Hamburgo. El resultado es un documental que incluye testimonios y una historia de animación, en apariencia infantil, que le ha permitido cruzar esas líneas donde las palabras no llegan.

Hay gotas rojas saliendo de penes, una isla formada por copas menstruales y trompas de falopio, compresas y sangre, mucha sangre. “Con esta ficción animada yo podía decir y ser todo lo punky que quisiera, en honor a las protagonistas”, reconoce Baches. El título en sí mismo es una declaración de intenciones. “Llamar chocho a una peli me pareció fantástico”, bromea la realizadora, que quiso revertir con ello la connotación peyorativa que reciben los genitales femeninos. “La palabra inglesa cunt viene de la diosa hindú Kuntí de la belleza y la fertilidad, pero se fue degenerando y me encantó recuperarla en este contexto”, asegura.

Red Cunt es la primera de una trilogía: le seguirán Hot Cunt, sobre la masturbación y Silver Cunt, sobre la menopausia. En esta, los dibujos cuentan la relación de Isabel y Mensi, su menstruación, única e irremplazable. No es como esa señora vestida de rojo que aparecía detrás de la puerta en los anuncios de compresas. Mensi se mete en la cama de Isabel, la empapa de arriba a abajo, aparece en medio de una cita sexual o en plena oficina. La ficción está llena de situaciones verosímiles y reconocibles, pero hubo una que marcó el inicio del proyecto: cuando Toti fue con su hija a la pediatra.

“Le dijo que faltaba poco para que le bajase la menstruación, que fuese preparando un neceser con tampones y compresas y que lo escondiese bien abajo de la mochila”, cuenta la directora. Al salir de la consulta la niña le preguntó que por qué tenía que esconderlo. “Me di cuenta de que yo tenía el consejo de la pediatra tan interiorizado que ni me di cuenta y no quiero pasarle todo lo que llevo dentro a mi hija sin que nos lo cuestionemos”, admite.

Hicieron coincidir el estreno con el 28 de mayo, Día Internacional de la Menstruación, para asegurarse su espacio en un calendario copado por el cine comercial y las crónicas de Cannes. Pero de forma imprevista el viento de la actualidad ha soplado a su favor. La idea del Ministerio de Igualdad de regular específicamente una baja menstrual en la futura reforma de la ley del aborto ha roto tabúes y alimentado el debate alrededor de la menstruación. También la crispación.

“Obviamente hay un tabú. Si no lo hubiera no existirían personas no menstruantes que dan su opinión sin que nadie se la pida. En Alemania algunos llaman a esa ley ‘las vacaciones menstruales’. Son los machitos que tienen miedo de que su hegemonía se esté acabando. Y tienen mucha razón”, critica Toti Baches.

Si España aprueba el permiso sería pionera en Europa adelantando incluso a Alemania, donde sin embargo los productos orientados a la menstruación tienen un IVA reducido. “Veo positivo este proyecto de ley hasta cierto punto: solo si lo vemos como un primer paso y no como una victoria final. Hay que cambiar la educación sexual en las escuelas y concienciar al sistema sanitario para que diagnostiquen antes la endometriosis y que no receten para todo la píldora anticonceptiva”, reclama la directora. En su opinión la meta debe ser “cambiar la cultura menstrual a gran escala”.

Una película autofinanciada

El tabú persiguió a Toti Baches hasta el momento de hablar con gente de la industria acerca de Red Cunt. “Me encontré muchas trabas, sobre todo entre hombres blancos mayores. Productores que me decían que la menstruación no era un tema interesante para el cine o exhibidores que se negaron a ponerla en sus cines antes incluso de haberla visto”, desvela la cineasta.

Le denegaron todas las solicitudes de subvención y finalmente la acabó rodando con parte de sus ahorros, créditos, la colaboración de algunos amigos y estudiantes de animación que desarrollaron los dibujos a cambio de convalidar sus prácticas. “Fue bastante sospechoso que la rechazaran cuando todas mis películas han sido subvencionadas”, compara.

Solo existe una cinta que se ha atrevido a romper el estigma en los niveles más altos de la tradicional industria de la animación: Turning Red, de Pixar, donde la menstruación actúa como elemento cómico pero también como metáfora de un momento de la adolescencia que nunca antes había recibido atención en el cine.

Red Cunt pretende derribar el oscurantismo alrededor del ciclo, pero también plantear cuestiones que pueden ser desconocidas para las mujeres. Presenta a Laida Memba, empresaria y creadora de una marca de bragas específicas para la menstruación. “Son absorbentes, no huelen y son respetuosas con el cuerpo”, cuenta la portavoz de Cocoro, con sede en Barcelona.

En Alemania, la directora se reunió con una coach del ciclo femenino que predica “el sangrado libre” como alternativa a los tampones, las compresas o las copas. En definitiva, dos voces que abogan por “no hacer únicamente lo que te sugiere la publicidad”, sobre todo cuando eso implica una carga económica que muchas mujeres no se pueden permitir. “Es una vergüenza que a la viagra se le aplique el 4% de IVA y a las compresas y tampones el 21%. La sociedad tiene que ser consciente”, defiende Bages.

“Hay salvaslips negros para que no se vean con el tanga o fragancias frescas de 12 horas de duración. Son sustancias que no quiero ver en los genitales femeninos, donde muchas mujeres son muy sensibles”, alerta la ginecóloga Dorothee Struck en el documental. El conocimiento sobre los genitales es otra parte central. Es ahí donde entra el proyecto Vulva Watching, en el que una experta acompaña a mujeres durante el autodescubrimiento de sus partes íntimas, muchas incluso por primera vez. “Yo veo muchos más penes que vaginas”, reconoce una clienta.

En general todas las protagonistas comparten la opinión de que “si los hombres tuvieran la menstruación, el mundo sería muy distinto” y se dedicaría “más esfuerzo en investigación y menos en debates sobre los tres días de baja”, dice Toti.

Red Cunt también se hace eco de otro tema que el colectivo trans está reclamando estos días. “La decisión de incluir a una persona transexual que menstrúa en el documental fue porque mi hija se estaba orientando sexualmente en ese momento y eso me dio la idea de acabar con el binarismo de hombre y mujer. Ella tenía contacto con personas trans y vi que estos niños necesitan otros referentes”, desvela la directora.

Ian es un hombre trans que decidió hormonarse hasta cierto punto que le permitiese mantener el ciclo. “Se supone que es algo que no debo querer, pero yo siento que mi cuerpo sigue funcionando”, explica en el documental el escritor y activista. En definitiva, Red Cunt pretende acabar con la que “durante siglos ha sido una definición bastante patriarcal-neoliberalista de la menstruación: la menstruación es una cosa sucia que se tiene que esconder. Y no es así”, concluye Toti Baches.

MZM

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