PARA LEER CON LOS MÁS CHICOS A 50 años del Golpe
Cómo son los libros pensados para el público infantil que abordan el horror de la dictadura
Con preguntas precisas y punzantes (“¿Qué pasó en la Argentina entre 1976 y 1983? ¿Qué fue el terrorismo de Estado? ¿Por qué desaparecieron personas? ¿Qué cambios económicos se produjeron? ¿Cómo salió nuestro país de esa experiencia?”, se lee en la contratapa de uno de ellos). Con relatos de ficción que incluyen el uso de la inteligencia artificial para hacer un trabajo sobre el golpe militar. Con trazos delicados e historias de exilios. Con escenas imaginarias y también con información. Distintos sellos editoriales decidieron publicar, en coincidencia con la conmemoración de los 50 años del último golpe militar, libros pensados para el público infantil y juvenil que abordan los episodios ocurridos en aquellos días de desapariciones forzadas, tortura, robos de bebés, silencio y horror.
“Entre los principales retos a la hora de pensar un libro de no ficción, y de historia en particular, para el público infantil y juvenil, está ver cómo se puede generar interés y valor sobre la necesidad de contar una vez más esta historia. Es decir, poder pensar y ayudarlos a pensar y a hacerse preguntas sobre por qué tenemos que seguir hablando de la dictadura. Porque un desafíos que se abre es la sensación, en muchos sectores, de saturación sobre el tema. A la vez, por otro lado, en otros sectores, hay mucho desconocimiento sobre la historia de la dictadura y qué fue o cuál es su importancia. Y, en tercer lugar, en otros espacios directamente aparecen posiciones mucho más críticas y disruptivas, y más cercanas a la negación o la justificación de lo que fue el terrorismo de Estado”, señala ante elDiarioAR la historiadora, docente e investigadora Marina Franco, autora de La última dictadura. Argentina 1976-1983 (Pequeño Editor, 2026). Con ilustraciones de Pablo Lobato, la publicación ofrece respuestas claras ante preguntas muy puntuales. Con una prosa nítida, colores amables y un tono informativo pero no machacón, por las páginas del libro, que está recomendado para lectores a partir de los 10 años, se brindan detalles sobre la ubicación de los centros clandestinos de detención, sobre la desaparición forzada, sobre el plan económico de la dictadura. También se da cuenta del contexto de episodios como el Mundial 1978 y el nacimiento de los principales organismos de derechos humanos.
Otra de las editoriales que decidió conmemorar el aniversario del golpe con publicaciones dedicadas al público infantil y juvenil es Siglo para Chicos, el sello dedicado a las infancias y a los adolescentes de Siglo XXI Editores.
“Tengo experiencia en la edición de libros que abordan el tema de la memoria y los derechos: creo que es un tópico que, en nuestro país, una editorial dedicada a las infancias no puede soslayar”, apunta Laura Leibiker, cabeza del sello y editora especializada en Literatura Infantil y Juvenil, y agrega: “Después, cada editor y cada editorial tiene un posicionamiento y propone diferentes caminos para hablar del pasado: creo que siempre hay que pensar en el posible destinatario y en el contexto en el que ocurrirá la lectura; en el acompañamiento (de la escuela, de la familia) para contener y dar respuesta a las preguntas que queden pendientes”.
Consultada sobre la dificultad a la hora de abordar episodios de violencia y crudeza y el impacto que podrían generar en lectores chicos o muy jóvenes, la editora reflexiona: “Por supuesto que hay que adecuarse a la edad del posible lector. Pero los que para mí son los mejores libros disponibles para hablar de nuestra historia utilizan un tono poético, metáforas e imágenes potentes que son, creo, el mejor vehículo para contar y hacer relevante esa historia para cualquier lector que se acerque. Y no son ñoños ni le temen a las emociones que surjan”.
Para el público infantil y en el rubro de la no ficción, Siglo para Chicos viene desarrollando desde su nacimiento la colección Entender y Participar. “Creemos que es un aporte muy interesante a la construcción de ciudadanía, a dar respuesta a las preguntas naturales de los chicos. Seguro que, por el movimiento que habrá este año en conmemoración de los 50 años, habrá más y más preguntas para responder sobre democracia, derechos humanos, justicia, violencia, institucionalidad. Y nuestros libros son una buena herramienta para abrir y profundizar esos diálogos, a veces sorprendentes, a veces incómodos para los grandes, que se dan en casa y en la escuela”, señala Leibiker.
Además, pensando en el público que atraviesa los primeros años de la adolescencia, la editorial lanzó en febrero Avisale a mi mamá (“Una novela alucinada sobre la dictadura”, se lee en la bajada del libro) escrito por Monica Zwaig.
“La historia es muy simple: Teo, el protagonista, tiene que hacer un trabajo para la secundaria sobre la dictadura y usa la IA para eso hasta que empiezan a aparecer mensajes raros. Surgió primero con la observación de que muchos adolescentes están usando la IA para su vida cotidiana y para los trabajos del colegio. Me dieron ganas de trabajar con eso para dialogar con el presente de los jóvenes y tratar ahí de generar algún interés en leer la novela. Después, me parecía muy útil en la narrativa usar esta cuestión de la IA porque me permitía traer preguntas a la historia, distintas voces y también agregar diálogos un poco absurdos a veces que para mí son una vía de escape para alivianar el tema de la novela”, explica ante este medio la escritora Monica Zwaig.
Zwaig nació en Francia porque sus padres debieron exiliarse durante la dictadura y es autora, entre otras, de la novela Una familia bajo la nieve donde desde la ficción recupera algunas escenas familiares de aquellos tiempos. Consultada sobre las diferencias a la hora de escribir aquellos textos para adultos y pensar ahora en la dictadura para contársela a un público joven, reflexiona: “En mis otras novelas, especialmente en Una familia bajo la nieve, no quería hablar de la dictadura. Sé que esa novela es leída en esa clave pero yo tomé a la dictadura como un ruido de fondo nomás, quería escribir sobre las relaciones de madre e hija, sobre lo difícil que es hablar, sobre el destierro. Cuando tocaba el tema de la dictadura lo tocaba por el costado”.
“Con Avisale a mi mamá fue diferente porque tenía que escribir sobre el tema de la dictadura como tema principal. Eso y el hecho de que sea para adolescentes me llevó a escribir desde un lugar de mucha humildad. Primero porque respeto mucho a los adolescentes, pienso que nos pasan el trapo y que no hay que subestimarlos para nada. Y segundo, como el tema de la dictadura es totalmente inabarcable, decidí trabajar con eso desde preguntas y desde la ficción, pensándolo siempre como un punto de partida para habilitar preguntas. Con ese espíritu intenté acercarme a ellos y pensando que esta novela sirva para dialogar, no para imponer respuestas”, agrega la escritora sobre este libro que salió publicado en colaboración con el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
Ese organismo, con una larga trayectoria buscando tejer puentes entre generaciones, lanzó el micrositio Sabés qué fue, para acompañar el lanzamiento de la novela y ofrecer material didáctico a partir de preguntas sobre la dictadura.
Exilio a los 8 años
Con otro ángulo, y pensado como uno de sus clásicos libros ilustrados, la editorial Limonero lanzó recientemente Cosas pequeñas y extraordinarias, escrito por Daniela Arroio y Micaela Gramajo e ilustrado con delicadeza por Nono Pautasso.
“Me dijeron que era peligroso quedarse. Que mi tío no aparecía por ningún lado y que teníamos que irnos a otro país. No pude llevarme casi nada”, cuenta Ema, la narradora de 8 años de esta publicación.
La historia, según informaron desde Limonero, nace de la experiencia personal de las autoras, quienes, al igual que su protagonista, tienen familias divididas entre Argentina, Brasil y México, el país donde crecieron. Gramajo y Arroio Sandoval, las dos con formación teatral, crearon inicialmente una obra de teatro con la misma temática que recorrió diversos escenarios internacionales.
Memoria colectiva
Varios editores consultados coinciden en señalar que el escenario político y social actual invita a seguir pensando en estrategias para insistir sobre la importancia de la memoria colectiva.
Desde Pequeño Editor, subrayan la importancia de tomar “una posición ética frente al pasado”. “La última dictadura aplicó una violencia masiva y extrema, es decir, ejerció un terrorismo de Estado. Además, la dictadura no fue solo violencia militar, fue un proyecto para transformar la economía y disciplinar a la sociedad”, apuntaron.
Por su parte, la historiadora Marina Franco describe “Dados los actuales contextos que ya no estamos en el escenario ni político ni social de hace diez años, el desafío es construir una explicación histórica que fuera interesante y capaz de construir puentes de acercamiento a aquellos que no están convencidos, o que no tienen mucha información o que son indiferentes o incluso reactivos a contar y a seguir hablando del tema”. En su mirada, se hace necesario ampliar la mirada. Por eso, un libro como el que acaba de publicar “no está pensado para un público convencido, sino para establecer puentes para el diálogo entre las generaciones de públicos más diversos”.
“Esto supone contar una historia con todas las dimensiones ácidas, incómodas y complejas que tiene el pasado argentino. Supone contar una historia donde los hechos pueden ir mostrando la gravedad de lo sucedido sin necesidad de consignas, sin necesidad de etiquetas, sin necesidad de decirle al lector lo que tiene que pensar”, concluye la historiadora.
AL/CRM