A nivel laboral, salarial y patrimonial
Advierten que las políticas económicas del Gobierno profundizan la brechaentre varones y mujeres
En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, un informe del Observatorio de Género del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que bajo el gobierno de Javier Milei las desigualdades económicas entre varones y mujeres en Argentina persisten y, en algunos casos, se profundizan. El documento analiza datos del mercado laboral, los ingresos, la estructura tributaria y el presupuesto público para mostrar cómo las brechas de género se mantienen estructurales y cómo ciertas políticas recientes podrían agravarlas.
El informe, titulado “8 de marzo en perspectiva económica”, señala que las desigualdades de género se manifiestan en múltiples dimensiones: acceso al empleo, salarios, distribución del trabajo de cuidados, participación en los sectores mejor remunerados y acumulación de riqueza.
Mercado laboral: menor participación y más desempleo femenino
Uno de los primeros indicadores analizados es la tasa de actividad, que mide la proporción de personas que trabajan o buscan empleo. Según los datos del tercer trimestre de 2025, la tasa de actividad general fue de 61%, pero con una fuerte diferencia entre géneros: 52,6% para las mujeres y 70,1% para los varones, lo que implica una brecha de 17,5 puntos porcentuales.
Aunque la participación femenina viene creciendo en los últimos años, las mujeres siguen enfrentando más dificultades para acceder al empleo. La tasa de desocupación también refleja esa desigualdad: 7,4% entre mujeres frente a 5,9% entre varones.
La brecha se agrava entre jóvenes de 14 a 29 años, donde el desempleo casi duplica al promedio general. Allí, además, el impacto de la crisis económica reciente fue mayor entre mujeres que entre varones.
Más informalidad y salarios más bajos
Las desigualdades también aparecen en la calidad del empleo. Durante el tercer trimestre de 2025, el 38% de las mujeres ocupadas trabajaba en condiciones informales, frente al 35,5% de los varones.
La informalidad se traduce en menores ingresos y falta de protección social. Incluso entre trabajadores registrados, persisten diferencias salariales significativas.
De acuerdo con el informe, los varones perciben en promedio 27,3% más ingresos personales que las mujeres. Cuando se observa el ingreso por la ocupación principal, la brecha llega al 29%.
Las diferencias son aún mayores en el empleo informal. Allí, la brecha salarial alcanza el 40%, la más alta registrada en la serie analizada.
Sectores feminizados y peor remunerados
Una de las explicaciones de la brecha salarial es la segmentación del mercado laboral. Las mujeres están sobrerrepresentadas en sectores con salarios más bajos y vinculados a tareas de cuidado.
Por ejemplo, el 98,8% de quienes trabajan en el servicio doméstico son mujeres, mientras que en actividades como enseñanza y salud representan más del 70%. En contraste, su presencia es mucho menor en sectores con salarios más altos, como la industria o la minería.
Este patrón también se refleja en la distribución del ingreso: las mujeres concentran una mayor proporción en los deciles más bajos. En el 10% de la población con menores ingresos, el 64,2% son mujeres, mientras que en el decil más alto su participación cae al 37%.
La carga invisible del trabajo de cuidados
El informe también destaca el peso del trabajo no remunerado dentro de los hogares, uno de los factores centrales para explicar las desigualdades económicas.
Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, las mujeres dedican en promedio 6 horas y 31 minutos diarios al trabajo doméstico y de cuidados, mientras que los varones destinan 3 horas y 40 minutos.
Esto implica una diferencia de casi tres horas diarias. Como consecuencia, los varones dedican más tiempo al empleo remunerado.
La brecha se amplía aún más en hogares con mayores necesidades de cuidado o con condiciones socioeconómicas más vulnerables.
Riqueza “masculinizada”
La desigualdad también aparece cuando se analizan los impuestos que gravan el patrimonio y los ingresos.
En el caso del impuesto a los Bienes Personales, solo el 32,4% de las declaraciones corresponde a mujeres, frente al 67,6% de varones.
Además, el valor promedio del patrimonio declarado por los varones es más del doble que el de las mujeres.
Una situación similar se observa en el impuesto a las Ganancias. Durante 2023, el 70,4% de las declaraciones fueron presentadas por varones, que además explican el 75,7% de los ingresos gravados.
Para los autores del informe, estos datos reflejan la “masculinización de la riqueza”, como contracara de la feminización de la pobreza.
Ajustes en políticas con perspectiva de género
El documento también analiza la evolución del presupuesto público destinado a reducir desigualdades de género.
Según el informe, varios programas incluidos en el Presupuesto con Perspectiva de Género registraron recortes significativos o directamente dejaron de ejecutarse.
Entre ellos figuran programas vinculados a la inserción laboral y la formalización del trabajo doméstico, así como iniciativas destinadas a prevenir la violencia de género.
En paralelo, el informe cuestiona que desde 2025 el presupuesto nacional dejó de incluir el etiquetado que permitía identificar las políticas con perspectiva de género, lo que —según el análisis— reduce la transparencia sobre el destino de esos recursos.
Un panorama estructural
El documento concluye que las brechas económicas de género en Argentina responden a factores estructurales —desde la división sexual del trabajo hasta la segmentación del mercado laboral—, pero advierte que las decisiones de política económica pueden amplificarlas o reducirlas.
En ese marco, el informe plantea que los datos muestran una persistencia de desigualdades y alerta sobre el impacto que pueden tener las reformas laborales, los cambios impositivos y los recortes presupuestarios en la situación económica de mujeres y diversidades.
MC