La derrota electoral se llevó puesto el cepo a las exportaciones de carne

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En mayo pasado, ante un encarecimiento de la carne vacuna que duplicaba la inflación, el presidente Alberto Fernández, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, dispusieron aplicar el cepo parcial a la exportación de carne vacuna. Sorprendía de Kulfas, que antes de las elecciones presidenciales de 2019 había admitido que la limitación de las ventas externas desde 2006 a 2015 habían terminado reduciendo el ganado bovino e impactando al alza en los precios. Pero el ministro también había dicho entonces que no descartaba ninguna herramienta de este tipo por un tiempo. Y así fue como este economista permanentemente criticado por el cristinismo adoptó en dupla con la cristinista Español la restricción a los envíos al exterior.

La Mesa de Enlace reaccionó con un cese de comercialización inicial que encareció más los precios en junio, pero a partir de julio los valores se estabilizaron. Antes de las primarias, Kulfas le comunicó al sector que por motivos políticos el cepo continuaría hasta el 31 de octubre. El gobierno de Fernández no quería correr el riesgo de que el alimento argentino por antonomasia se escapara otra vez de las manos de los asadores. A todo esto había un ministro de Agricultura, Luis Basterra, que tenía buen diálogo con la Mesa de Enlace, pero no se metía en este conflicto.

De repente llegó el vendaval de las urnas, la demostración de que no bastaba con frenar dos meses y medio el precio de la carne para que la población decidiera su voto. Volaron Santiago Cafiero de la jefatura de Gabinete y Basterra. Llegaron en sus lugares Juan Manzur, como representante de los gobernadores peronistas, y Julián Domínguez, que había pacificado pero tampoco solucionado el enfrentamiento del campo y el kirchnerismo cuando fue ministro de Agricultura entre 2009 y 2011. Domínguez se reunió con Kulfas y acordaron que el dirigente de Chacabuco reemplazaría al economista porteño en la negociación con el campo y los frigoríficos. El ministro de Desarrollo Productivo, que sabía que a mediano plazo debía levantarse el cepo para evitar la repetición de la historia K, y Español quedaron a un costado de la solución a la que ahora llegó Domínguez.

Entonces presionaron los gobernadores peronistas para liberar un cepo que perjudicaba a ganaderos y a empresarios y empleados de frigoríficos: el cordobés disidente Juan Schiaretti, el pampeano Sergio Ziliotto y el santafecino Omar Perotti, todos derrotados en las primarias. En la foto del acuerdo aparecen los ganadores: los dirigentes de la Mesa de Enlace, Nicolás Pino, Jorge Chemes, Carlos Achetoni y Elbio Laucirica, aunque tuvieron que resignarse a que la liberación de exportaciones no sea total; Manzur, Ziliotto, Perotti y otros que se colaron en la imagen de la victoria como los cristinistas Axel Kicillof y Eduardo “Wado” de Pedro y los gobernadores Gustavo Bordet, entrerriano también derrotado en los comicios, y Gerardo Zamora, siempre victorioso en Santiago del Estero. Ni Basterra, ahora ministro de Educación de Formosa, ni Kulfas ni Español. Pero el gran derrotado fue el Frente de Todos en las urnas.

Que el Gobierno ceda ante el campo puede reportarle votos al oficialismo en las provincias ganaderas el 14 de noviembre, aunque no en el conurbano bonaerense. Aquí estarán más preocupados por la evolución de los precios, que podrían haber saltado por los aires si la Mesa de Enlace concretaba la amenaza de sus bases de volver al cese de comercialización. Ahora hay que ver qué pasará con la apertura de exportaciones y su impacto en las carnicerías.

AR