Los empresarios, optimistas con sus propias empresas pero no con el país

El valle que dibujó en los gráficos la pandemia de coronavirus parece haber empezado a quedar atrás, según la mirada de los hombres y mujeres de negocios de la Argentina, que luego de dos años de proyecciones negativas esperan ahora una mejora en las ventas y las exportaciones para 2022. Sin embargo, la Encuesta de Expectativas de Ejecutivos de IDEA, muestra un “divorcio” entre el plano micro y el macro: mientras que los consultados son optimistas respecto de sus propios negocios, donde empiezan a sentir la tracción de la postpandemia, son pesimistas sobre el contexto general del país.

Si se mira la serie completa, la última encuesta muestra un escenario de cierta convergencia entre las expectativas que tenían los empresarios para el último semestre de 2021 y la evaluación efectiva que hacen de ese período. Ambos elementos (expectativas y evaluación) suelen disociarse en los períodos de mayor convulsión e incertidumbre. Según explicó Eduardo D'Alessio, a cargo del relevamiento, a partir de la pandemia se vio un “achatamiento” de las expectativas sobre la macro que se condice, en términos generales, con la realidad y que desde julio pasado muestra una tendencia sostenida de mejora. No hay, en definitiva, una frustración de expectativas tan alta como la hubo en otros momentos, como en 2018.

La encuesta, que se realizó entre el 16 y el 29 de noviembre a 250 ejecutivos socios de IDEA, muestra que se redujo la mirada negativa sobre la economía para el próximo semestre, aunque todavía sigue en torno al 60% de los encuestados. Ese “atisbo de mejora” está fundado, sobre todo, en dos factores: la reactivación económica derivada de la reapertura de actividades y, también, en la expectativa sobre el consumo pospuesto, que tendería a tonificar ciertos mercados. 

Son factores coyunturales, distintos a los que están detrás de las respuestas negativas, vinculados a temas “de fondo” como el déficit fiscal, la inflación y la falta de certidumbre. 

“La micro individual está dando motivos para una leve mejora en la percepción sobre la situación del país y buenas expectativas, mientras que la macro es la mochila, la que tira para abajo esa percepción positiva que se da a nivel de los empresarios”, explicó el economista Luis Secco, que acompañó D'Alessio en la presentación de los resultados. 

La encuesta muestra que, luego de dos años, el balance de las ventas y de las exportaciones vuelve a ser positivo. En el caso de las ventas —la “locomotora” de las empresas según D'Alessio—, en julio pasado el balance general de las perspectivas para los próximos 12 meses era negativo (-2) y en esa última consulta se revirtió la tendencia (9). El mayor optimismo se registró en empresas pequeñas y en el sector industrial. Ahí está uno de los puntos clave: la recuperación no es uniforme, sino que tiene distintas velocidades según las características de las firmas.

En el caso de las exportaciones, se llevó el balance general de las expectativas para el próximo año del -4 que arrojaba la encuesta anterior al 4. 

En la inversión, la recuperación es más lenta. Si bien se acotó el balance negativo (pasó de -22 a -14), la postura de los empresarios es todavía cautelosa. Del mismo modo que el empleo (cuyo balance de proyecciones pasó de -16 a -14), es un factor influido por condiciones estructurales, donde juegan un rol central la estabilidad institucional y los marcos laborales e impositivos. Aspectos sobre los que los empresarios tienen muchas críticas.

“La demanda por estabilidad en términos de inversión es clave”, dijo Secco. “Tiene que ver con la parte regulatoria, institucional, con los marcos formales. Cuando en las respuestas aparecer la palabra 'revisión', lo que se intuye es la idea de que todo aquel componente excepcional que tiene el marco regulatorio deje de tenerlo y se establezcan reglas que permanezcan en el tiempo”, añadió. La doble indemnización, que vence a fines de este mes, es un punto al que los empresarios están especialmente atentos.

Daniel González, director ejecutivo de IDEA, dijo que pese a que existen diferencias marcadas entre sectores, “en la micro se ha visto que las ventas a nivel de cada empresa han mejorado, en las empresas exportadoras también”. “(Los empresarios) ven una situación de recuperación, que sin embargo todavía no es suficiente para impactar en un aumento grande de la inversión, y que necesita de algunas señales extra para consolidarse”, apuntó. La inversión estimada para 2022, en porcentajes de la facturación anual de las empresas, continúa en el mínimo histórico, en torno al 10%.

Desde la edición anterior, la encuesta incluye una pregunta sobre la modalidad de trabajo en las empresas luego de la pandemia. Esta segunda ronda de respuestas mostró que se consolida la tendencia del modelo híbrido. El 63% de los encuestados señaló que incluirá días de teletrabajo, el 28% que lo hará pero solo para quienes puedan desempeñar la tarea desde sus casas, el 8% respondió que nadie hará teletrabajo.

Consultados sobre cuáles son los temas más importantes a tener en cuenta para su negocio en 2022, el 60% de los ejecutivos y ejecutivas señalaron la “retención de talentos”. Según detalló D'Alessio, alrededor del 60% de las empresas tienen cargos sin cubrir por falta de mano de obra adecuada, lo que contrasta con el problema de desocupación que tiene la Argentina. Mientras hay escasez de ciertos perfiles, muchas personas no logran incorporarse al mercado de trabajo porque sus habilidades no son las requeridas. “Hoy es peor perder un recurso humano valioso que un cliente, porque es más difícil de recuperarlo. Y no me refiero solo a ingenieros nucleares; faltan técnicos de todo nivel de capacitación”, apuntó.

DT