Amigos de Santiago Caputo
Trasener: los Neuss recuperaron en una semana dos tercios de lo que pagaron por la privatización
Los hermanos Neuss y el banquero Jorge Brito hicieron negocio con la adquisición de Transener, la empresa que transporta el 85% de la energía eléctrica de alta tensión del país. Apenas días después de haber adquirido el 50% que le vendió el gobierno de Javier Milei, se repartieron dividendos de la empresa por unos $253 millones.
La operatoria se llevó a cabo a través de un mecanimos burocrático ahora sospechado por el gremio del sector. El 27 de agosto pasado, un día antes de que se formalizara el traspaso de las acciones, la asamblea de Transener —ya bajo control de los nuevos dueños— aprobó distribuir $253.536 millones en dividendos, unos 170 millones de dólares al tipo de cambio de ese momento. La plata salió de desafectar buena parte de una cuenta de reserva que la compañía había constituido con ganancias de ejercicios anteriores, previstas originalmente para el pago de dividendos futuros. En los hechos, casi dos tercios de lo que el consorcio pagó por la empresa volvieron a sus bolsillos con dinero que Transener ya tenía guardado antes de cambiar de manos. Cada uno de los socios de Edison-Genneia —la sociedad formada por los Neuss y Brito— cobró unos US$22,3 millones por su tramo de participación, mientras que Pampa Energía, socia histórica de la eléctrica a través del grupo Mindlin, recibió 44,7 millones por su tajada del 26,3%.
La compra que hizo posible ese negocio se cerró en agosto, cuando el Estado vendió su 50% en Citelec —la sociedad que controla el 26,3% de Transener— al consorcio integrado por Edison Energía, de los hermanos Neuss, y Genneia, la generadora de energías renovables donde Brito es accionista principal. La oferta ganadora fue de 356,2 millones de dólares, por encima de las presentadas por Edenor (230 millones) y Central Puerto (301 millones), en una licitación con un piso de 206 millones. El proceso ya venía bajo sospecha desde antes de conocerse el ganador: el 28 de abril, mientras se cargaban las ofertas en la plataforma oficial de compras públicas CONTRAT.AR, el sistema se cayó durante aproximadamente una hora, con solo dos ofertas registradas hasta ese momento. Cuando volvió a funcionar, apareció una tercera oferta, más alta, que terminó ganando: la de Edison-Genneia.
Los hermanos Neuss —Juan, Patricio y Jorge— encabezan un grupo empresario familiar con más de 130 años de historia, que se remonta a la fábrica de gaseosas fundada en 1891 por Hermann Neuss en Belgrano. En los últimos años diversificaron hacia servicios públicos, petróleo, telecomunicaciones e inmuebles, y en 2014 crearon Neuss Capital, un fondo de inversión especializado en concesiones. Mantienen, además, una relación personal de larga data con Santiago Caputo, el asesor presidencial, con quien se conocen desde la infancia. Desde que arrancó la gestión libertaria, el grupo sumó a Transener las represas Alicurá y Cerros Colorados, la generadora mendocina Potrerillos y la distribuidora rionegrina EDERSA, y aparece entre los interesados en la privatización del dragado y balizamiento de la Hidrovía, un negocio que el Gobierno estima en entre 200 y 300 millones de dólares anuales. En Edison Energía participan también Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, vinculados al Grupo Newsan.
Carlos Minucci, secretario general de la Asociación de Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE), fue el primero en poner el escándalo en la agenda pública. En diálogo con Radio Gráfica, sostuvo que las maniobras de los Neuss “no son negocios, sino que son estafas, y comenzaron cuando hubo problemas en la apertura de la licitación”, en referencia a la caída del sistema de compras públicas. Sobre el reparto de dividendos, afirmó que “lo que hicieron ahora es tomar, en la primera reunión de directorio, un dinero guardado de lo que tenía ENARSA”.
El dirigente fue más allá y apuntó directamente al asesor presidencial: “En el negocio está el asesor Santiago Caputo”, dijo. Para Minucci, “lo más grave no es la estafa cometida, sino que el Servicio Eléctrico Nacional esté en manos de delincuentes”, a quienes describió con una imagen elocuente: “Estos pibes exprimían limones y se encontraron con una estructura económica monstruosa”. También advirtió sobre el estado de la red: “El sistema de transmisión está al límite”, y cuestionó las prioridades de los nuevos dueños: según él, lo que buscan es “buscar plata”, no “mejorar el sistema”.
Las ganancias se generaron mientras Transener todavía era, en un 50%, propiedad del Estado, que no las percibió antes de vender. ANSES, que retuvo un 19,6% de las acciones de Transener y no participó de la porción vendida, sí cobró su parte proporcional del reparto de dividendos, unos $49.600 millones, según trascendió de la gestión de la directora Flavia Bevilacqua bajo la órbita de la ministra Sandra Pettovello. El caso Transener se suma así a la lista de privatizaciones del gobierno de Milei que terminan bajo sospecha por la rapidez con que los nuevos dueños recuperaron parte de lo invertido.