La licitación de la mayor transportista eléctrica
Los Neuss ganan la tercera privatización con este gobierno tras una polémica en la difusión de las ofertas
Los hermanos Juan y Patricio Neuss en sociedad con los dueños del grupo Newsan y del fondo Inverlat ganaron este martes la tercera privatización en este gobierno de Javier Milei, el 26,3% de la mayor transportista eléctrica de la Argentina, Transener. Y esta vez lo hicieron tras un fallo informático en la difusión de ofertas que levantó polémica.
A las 10 debían publicarse online las propuestas económicas, que también se habían presentado en forma electrónica 10 días antes. Pero sólo se vieron las de dos de los oferentes: los US$301 millones que ponía Central Puerto, uno de los principales grupos generadores eléctricos del país, propiedad de Guillermo Reca, Carlos Miguens Bemberg y Eduardo Escasany (accionista del Grupo Financiero Galicia); y los US$230 millones que apostaba Edenor, la distribuidora de luz de José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti.
Pero no figuraba la oferta que se sabía que había presentado efectivamente en conjunto el grupo Edison Energía -sus accionistas son los Neuss, el dueño y el CEO de Newsan (grupo de electrónica fueguina y de los productos de higiene y tocador Procter & Gamble en la Argentina), Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, y los socios de Inverlat (dueños de Havanna), Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli, Guillermo Stanley y Federico Salvai- y Genneia, el conglomerado de generación eléctrica de Jorge Brito, propietario del Banco Macro. Nadie se explicaba por qué, pues ya debía conocerse en simultáneo.
A las 10.40 se cayó la página web de la licitación a cargo de la Secretaría de Energía, a cargo de María Carmen Tettamanti, dependiente del Ministerio de Economía, de Luis Caputo. Diez minutos después se levantó y seguían apareciendo sólo dos ofertas. Continuaba faltando una. Se volvió a caer el sistema y a las 11.12 regresó con la tercera oferta de Edison y Genneia por US$356 millones, la ganadora.
Central Puerto y Edenor guardaron silencio sobre lo sucedido. Operan en negocios regulados por el Estado y además compiten con los Neuss por otra privatización, la de Metrogas, por ahora en manos de YPF. Pero observadores del sector energético se dividían entre quienes se sorprendieron y quienes calificaron el episodio de “poco prolijo”. También apuntaban a las relajadas exigencias de antecedentes en el pliego de licitación.
En el consorcio ganador, en cambio, descartaron sospechas: “Imaginamos que fue un error del sistema. Todo se cargó en su momento, hace 10 días, en el sistema de manera encriptada, incluyendo la oferta económica”. En el Gobierno no formularon comentarios. En el comunicado de prensa destacaron que “Transener administra una infraestructura estratégica del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), con más de 12.600 kilómetros de líneas en 500 kV que atraviesan el país de norte a sur, una red que se extiende aproximadamente 3.700 kilómetros entre Jujuy y Santa Cruz, y opera instalaciones que constituyen la columna vertebral del transporte eléctrico nacional”.
“El nivel de las ofertas refleja el interés del sector privado en invertir en infraestructura esencial para el funcionamiento del sistema eléctrico argentino”, continuaron en la Secretaría de Energía. En el sector, sin embargo, llamó la atención lo elevada de la oferta de Edison y Genneia y se preguntaban de dónde obtuvieron el dinero y qué harán después cuando deban invertir en las obras de ampliación y modernización que requiere la red. Los vencedores serán socios del otro controlante de Transener, Pampa Energía, de Marcelo Mindlin.
“Con esta etapa, el proceso ingresa en su tramo final y permitirá retirar completamente al Estado de la participación accionaria en la transportista, consolidando el esquema previsto en el marco regulatorio eléctrico, donde la prestación del servicio público queda en manos privadas bajo regulación estatal”, continuó Energía. “La adjudicación está prevista para el mes de mayo, conforme al cronograma establecido, completando una instancia central dentro del proceso de privatización de activos y actividades de Energía Argentina SA (ENARSA).”
No es la primera licitación que gana Edison, un grupo creado hace apenas un año con la compra de las distribuidoras de Jujuy (Ejesa) y Tucumán (EDET), la transportista eléctrica del Litoral (Litsa) y una pequeña generadora mendocina, la de Potrerillos (Cempsa). Pero esa central le sirvió como antecedente en generación para presentarse en las subastas por la concesión de dos de las cuatro hidroeléctricas de la región patagónica del Comahue, Alicurá y Cerros Colorados. En los pliegos se exigía poca experiencia en el sector, lo que sorprendió a algunos oferentes.
También llamó la atención que se extendiera el plazo de presentación de ofertas, de modo tal que después de que la norteamericana AES presentara la suya para retener Alicurá, en el alargue Edison apareció con la suya. Los Neuss y sus socios pusieron US$162 millones, unos 30 millones más que el poderoso grupo energético de EE UU que está siendo adquirido por el fondo de inversión BlackRock. También se quedaron con Cerros Colorados en la contienda con BML, del sojero Manuel Santos Uribelarrea. Después de apostar fuerte por ambas centrales, ahora también les llegará la hora de invertir en su mantenimiento.
Los Neuss ya eran un grupo con inversiones agropecuarias, inmobiliarias y con la distribuidora eléctrica de Río Negro, Edersa, antes de iniciarse este gobierno. Pero estos amigos del asesor presidencial Santiago Caputo han ampliado sus negocios de forma notable en el último año. Sus victorias en las privatizaciones no sorprenden ya en el establishment. Tras aportar en 2023 a la candidatura presidencial de Patricia Bullrich, se han convertido en contribuyentes de La Libertad Avanza y la fundación libertaria Faro, donde opera Santiago Caputo.
En la subasta de la concesión de la hidrovía del río Paraná se los menciona como eventuales subcontratistas de uno de los oferentes, el consorcio de la belga Jan de Nul y la local Servimagnus, de Ricardo Román y su hijo Leonardo, pero no hay prueba alguna que los vincule de forma fehaciente. Su rival en la contienda es la belga DEME, cuyos ejecutivos se reunieron con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, en pleno proceso.
Habrá que ver si realmente este negocio forma parte de la rivalidad interna entre Santiago Caputo, amigo de los Neuss y del director de la Agencia de Puertos, Iñaki Arreseygor, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a quien responde Menem. En pocos días se conocerá el ganador. En caso de Jan de Nul retenga el negocio que controla desde hace 31 años, será cuestión de indagar a qué empresas subcontrata para tareas que van mucho más allá que la concesión anterior, que se limitaba al dragado y el balizamiento.
AR/CRM