el ajuste fiscal

Segmentación de tarifas: ahorro marginal para 2023, pero suficiente para tildar un renglón del acuerdo con el FMI

No hay dudas de que, cuando comiencen a llegar a los hogares las boletas con quitas de subsidios estatales, miles de familias deberán hacer un esfuerzo para mantenerse al día; esmerarse todavía un poco más por cubrir los gastos corrientes con sus alicaídos ingresos. La pregunta es si esa suma de esfuerzos individuales tendrá impacto en las cuentas públicas. 

El nuevo esquema, más ambicioso que el original, no alcanza para cumplir con las metas de reducción del déficit fiscal de este año, pero sí para tildar el renglón del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) específicamente referido a los subsidios energéticos. Además, se espera que el ahorro se sienta con más fuerza a partir del año próximo.

La secretaria de Energía, Flavia Royón, precisó que el ahorro fiscal de la quita de subsidios de electricidad y gas será de $47.500 millones en 2022. Según la consultora Facimex Valores, esto representa un impacto fiscal muy acotado, de 0,06% del PBI para este año, “por lo que se necesitan mayores medidas correctivas para alcanzar la meta de déficit primario de 2,5% del PBI”. Sin embargo, es más del triple de los $15.000 millones estimados por el exministro Martín Guzmán en su propuesta original, que solo estimaba la eliminación de los subsidios para el 10% de los usuarios. 

Dentro del acuerdo con el FMI firmado a comienzos del año hay un punto directamente referido a la “segmentación de subsidios para los hogares con mayor capacidad de pago”. que prevé un ahorro fiscal “que podría alcanzar el 0,06% del PBI en 2022”. “Con el nuevo esquema, que incluye AYSA y otras cosas que no estaban en el esquema original, el Gobierno puede decir que cumplió con ese renglón del acuerdo”, apuntó Nicolás Pertierra, del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).  

Según apuntó, para este año se calculó un monto total de subsidios energéticos de cerca de 2 billones de pesos --son $1,62 billones según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC)-- de los que el ahorro previsto para este año representa apenas el 2,5%. “No mueve mucho la aguja este año, pero lo tenés que empezar a hacer porque si no, con esa excusa lo postergás siempre: el impacto fiscal va a ser sobre todo el año que viene”, señaló Pertierra. 

Para el año próximo, el Gobierno estima un ahorro de $450.000 millones. El secretario de Hacienda, Raúl Rigo, dijo que podría implicar hasta un 0,5% del PBI, un dato importante a la luz de la meta de déficit pactada para ese año, de 1,9%

“En 2022 el impacto es prácticamente nulo”, opinó Julián Rojo, economista del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, lo que se explica porque queda solo un trimestre de aplicación efectiva y con poca quita de subsidios debido a que la entrada en vigencia es escalonada.   

En 2023, en cambio, Rojo cree que el efecto será “limitado” por varias razones. Por un lado, el Gobierno anunció que se reduciría solo el 0,5% de los subsidios energéticos en términos del PBI, cuando la cuenta total supera el 3% (son algo más de US$15.000 millones acumulados en 12 meses). 

En segundo lugar, no se sabe cómo se actualizarán las tarifas después del primer trimestre. “Con inflación tan alta el efecto de la segmentación se licua para una parte de la demanda y genera mayor atraso tarifario para la otra (la que no recibe aumentos). Eso es más subsidios”, precisó. En efecto, para que no se diluya el efecto fiscal de la segmentación además de la quita de subsidios se debería ir actualizando el precio de la energía en sí, como se hizo por última vez en junio pasado (16% para la luz y de hasta 25% para gas). 

El consultor especializado y ex secretario de Energía Daniel Montamat señaló que en 2021 los subsidios en energía fueron de US$11.000 millones y este año van a alcanzar los US$15.000 millones. “Suponiendo que la estimación de ellos es correcta, los subsidios no van a bajar de US$14.500/ US$14.600; siguen creciendo respecto del año pasado y en términos del PBI van a ser más del 2,5%”, sostuvo. 

Para el especialista, si este esquema de ajustes acompaña la inflación puede ser que ellos obtengan una reducción del 1% del PBI en materia de subsidio. Dependerá también de cómo evolucionen los costos de la energía. “Si se reduce 1 punto del producto todavía estamos en 1,5 puntos de subsidios energéticos. El atraso ha sido significativo y el ajuste, aunque sea gradual, también va a ser más significativo de lo que se ha presentado”, apuntó.

Según los cálculos de Lorena Giorgio, economista jefa de Equilibra, si se consideran los 4 millones de hogares que dejarán de recibir subvenciones estatales de forma total o parcial, los subsidios se reducirán 0,1 puntos porcentuales este año respecto de un escenario sin modificaciones. 

“La mejora se concentraría principalmente en electricidad ya que la temporada alta de consumo de gas va quedando atrás junto con las bajas temperaturas invernales”, apuntó. Si la segmentación se hubiera aplicado a comienzos del año el ahorro se habría triplicado, pero los usuarios habrían tenido que afrontar sus boletas aumentadas ya en el invierno de este año. 

DT

No hay dudas de que, cuando comiencen a llegar a los hogares las boletas con quitas de subsidios estatales, miles de familias deberán hacer un esfuerzo para mantenerse al día; esmerarse todavía un poco más por cubrir los gastos corrientes con sus alicaídos ingresos. La pregunta es si esa suma de esfuerzos individuales tendrá impacto en las cuentas públicas. 

El nuevo esquema, más ambicioso que el original, no alcanza para cumplir con las metas de reducción del déficit fiscal de este año, pero sí para tildar el renglón del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) específicamente referido a los subsidios energéticos. Además, se espera que el ahorro se sienta con más fuerza a partir del año próximo.

La secretaria de Energía, Flavia Royón, precisó que el ahorro fiscal de la quita de subsidios de electricidad y gas será de $47.500 millones en 2022. Según la consultora Facimex Valores, esto representa un impacto fiscal muy acotado, de 0,06% del PBI para este año, “por lo que se necesitan mayores medidas correctivas para alcanzar la meta de déficit primario de 2,5% del PBI”. Sin embargo, es más del triple de los $15.000 millones estimados por el exministro Martín Guzmán en su propuesta original, que solo estimaba la eliminación de los subsidios para el 10% de los usuarios. 

Dentro del acuerdo con el FMI firmado a comienzos del año hay un punto directamente referido a la “segmentación de subsidios para los hogares con mayor capacidad de pago”. que prevé un ahorro fiscal “que podría alcanzar el 0,06% del PBI en 2022”. “Con el nuevo esquema, que incluye AYSA y otras cosas que no estaban en el esquema original, el Gobierno puede decir que cumplió con ese renglón del acuerdo”, apuntó Nicolás Pertierra, del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).  

Según apuntó, para este año se calculó un monto total de subsidios energéticos de cerca de 2 billones de pesos --son $1,62 billones según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC)-- de los que el ahorro previsto para este año representa apenas el 2,5%. “No mueve mucho la aguja este año, pero lo tenés que empezar a hacer porque si no, con esa excusa lo postergás siempre: el impacto fiscal va a ser sobre todo el año que viene”, señaló Pertierra. 

Para el año próximo, el Gobierno estima un ahorro de $450.000 millones. El secretario de Hacienda, Raúl Rigo, dijo que podría implicar hasta un 0,5% del PBI, un dato importante a la luz de la meta de déficit pactada para ese año, de 1,9%

“En 2022 el impacto es prácticamente nulo”, opinó Julián Rojo, economista del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, lo que se explica porque queda solo un trimestre de aplicación efectiva y con poca quita de subsidios debido a que la entrada en vigencia es escalonada.   

En 2023, en cambio, Rojo cree que el efecto será “limitado” por varias razones. Por un lado, el Gobierno anunció que se reduciría solo el 0,5% de los subsidios energéticos en términos del PBI, cuando la cuenta total supera el 3% (son algo más de US$15.000 millones acumulados en 12 meses). 

En segundo lugar, no se sabe cómo se actualizarán las tarifas después del primer trimestre. “Con inflación tan alta el efecto de la segmentación se licua para una parte de la demanda y genera mayor atraso tarifario para la otra (la que no recibe aumentos). Eso es más subsidios”, precisó. En efecto, para que no se diluya el efecto fiscal de la segmentación además de la quita de subsidios se debería ir actualizando el precio de la energía en sí, como se hizo por última vez en junio pasado (16% para la luz y de hasta 25% para gas). 

El consultor especializado y ex secretario de Energía Daniel Montamat señaló que en 2021 los subsidios en energía fueron de US$11.000 millones y este año van a alcanzar los US$15.000 millones. “Suponiendo que la estimación de ellos es correcta, los subsidios no van a bajar de US$14.500/ US$14.600; siguen creciendo respecto del año pasado y en términos del PBI van a ser más del 2,5%”, sostuvo. 

Para el especialista, si este esquema de ajustes acompaña la inflación puede ser que ellos obtengan una reducción del 1% del PBI en materia de subsidio. Dependerá también de cómo evolucionen los costos de la energía. “Si se reduce 1 punto del producto todavía estamos en 1,5 puntos de subsidios energéticos. El atraso ha sido significativo y el ajuste, aunque sea gradual, también va a ser más significativo de lo que se ha presentado”, apuntó.

Según los cálculos de Lorena Giorgio, economista jefa de Equilibra, si se consideran los 4 millones de hogares que dejarán de recibir subvenciones estatales de forma total o parcial, los subsidios se reducirán 0,1 puntos porcentuales este año respecto de un escenario sin modificaciones. 

“La mejora se concentraría principalmente en electricidad ya que la temporada alta de consumo de gas va quedando atrás junto con las bajas temperaturas invernales”, apuntó. Si la segmentación se hubiera aplicado a comienzos del año el ahorro se habría triplicado, pero los usuarios habrían tenido que afrontar sus boletas aumentadas ya en el invierno de este año. 

DT

No hay dudas de que, cuando comiencen a llegar a los hogares las boletas con quitas de subsidios estatales, miles de familias deberán hacer un esfuerzo para mantenerse al día; esmerarse todavía un poco más por cubrir los gastos corrientes con sus alicaídos ingresos. La pregunta es si esa suma de esfuerzos individuales tendrá impacto en las cuentas públicas. 

El nuevo esquema, más ambicioso que el original, no alcanza para cumplir con las metas de reducción del déficit fiscal de este año, pero sí para tildar el renglón del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) específicamente referido a los subsidios energéticos. Además, se espera que el ahorro se sienta con más fuerza a partir del año próximo.