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Escala el conflicto

Israel le marca el paso a Trump con una escalada peligrosa en Irán

El presidente Donald Trump en la Casa Blanca, el 18 de marzo de 2026.

Francesca Cicardi / Andrés Gil

Madrid / Washington —

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Benjamín Netanyahu llevaba décadas esperando este momento: librar una gran guerra contra Irán y acabar con el régimen que se instauró en Teherán tras la Revolución Islámica de 1979. El primer ministro israelí llevaba muchos años tratando de convencer a su principal aliado, Estados Unidos, de que era necesario eliminar la amenaza que, en su opinión, representa ese régimen, no sólo para el Estado hebreo, sino para todo el mundo. Los deseos de Netanyahu se hicieron realidad gracias al apoyo de Donald Trump que, después de muchos meses de indecisión, se embarcó en una amplia campaña militar que está a punto de cumplir tres semanas. Una vez embarcado en el conflicto, Israel le marca el paso a EE.UU. con una peligrosa escalada que se intensificó en las últimos horas.

En las primeras horas de los inicios de los bombardeos la mayoría de los medios estadounidenses señalaron a la insistencia de Israel como uno de los elementos clave en la decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de lanzar los bombardeos contra Irán. Esa tesis se vio reforzada por unas declaraciones de Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., en los pasillos del Congreso, señalando que Trump se decidió a atacar a Irán porque Israel se disponía a hacerlo. Un día después, Rubio se vio obligado a corregir unas declaraciones que retrataban a Trump en una posición subalterna a la de Israel.

Precisamente este argumento, el de la subalternidad a los intereses de Benjamín Netanyahu, fueron esgrimido por el recién dimitido responsable de Contraterrorismo de EE.UU., Joe Kent, quien este martes afirmó: “Tras una profunda reflexión, he decidido renunciar a mi cargo como Director del Centro Nacional de Contraterrorismo, con efecto a partir de hoy. No puedo, en buena conciencia, apoyar la guerra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso lobby en Estados Unidos”.

La idea de la influencia del lobby israelí en EE.UU. es uno de los elementos clave del cisma MAGA, entre los contrarios a Israel, como la excongresista Marjorie Taylor Greene o el expresentador de la Fox Tucker Carlson, y los más islamófobos, como Laura Loomer.

Este mismo lunes, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, afirmó sobre la renuncia de Kent: “Al presidente le resulta profundamente decepcionante que, después de haberle brindado la oportunidad de servir al pueblo estadounidense en esta Administración, haya decidido dimitir mediante una carta repleta de falsedades, acusando al presidente de los Estados Unidos de estar bajo el control de un país extranjero; algo que resulta, simultáneamente, tanto insultante como risible. El presidente es el líder del país, y de las fuerzas armadas, más poderosos del mundo. Nadie le dice lo que tiene que hacer. Las decisiones del presidente se basan en aquello que redunda en el mejor interés de este país”.

Desde el inicio de los bombardeos contra Irán el pasado 28 de febrero, Israel le marcó el paso a Estados Unidos y el ritmo de la escalada bélica, que va in crescendo con asesinatos selectivos de figuras clave del régimen de los ayatolás y un ataque este miércoles contra la parte iraní del mayor yacimiento de gas del mundo, situado en el golfo Pérsico y compartido por Irán y Qatar.

Israel mató a principios de esta semana al presidente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, la figura más destacada del régimen que fue asesinada, después del líder supremo Ali Jamenei, que murió en un bombardeo al comienzo de la guerra, junto a varios miembros de su familia. El propio Netanyahu confirmó el martes el asesinato de Larijani y del comandante de la Basij (un cuerpo paramilitar subordinado a la Guardia Revolucionaria), Gholamreza Soleimani. “En las últimas 24 horas, hemos neutralizado a dos de los cabecillas terroristas, los máximos líderes de esta tiranía”, anunció el primer ministro en un vídeo.

Antes de matar a Soleimani, el ejército israelí estuvo bombardeando puestos y miembros de la Basij en las calles de Irán desde hacía días. Uno de sus objetivos es debilitar a los cuerpos y fuerzas del régimen para provocar un colapso de la seguridad y, al mismo tiempo, descabezar las instituciones de defensa y políticas para generar un vacío de poder.

Este miércoles, las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron que también terminaron con la vida del ministro de Inteligencia iraní, Esmail Khatib, en un “ataque preciso” en Teherán. Horas después de haber matado al tercer alto cargo del régimen en 48 horas, Israel golpeó la infraestructura económica de Irán, con un bombardeo contra instalaciones gasísticas del yacimiento de Pars Sur.

Israel no sólo está matando a los dirigentes del régimen, sino las infraestructuras críticas para el suministro y los ingresos del país

Haizam Amirah Fernández Director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC)

Ataques a la infraestructura energética

El último ataque –no confirmado oficialmente por Tel Aviv– provocó la ira de Qatar, que opera la parte norte de ese enorme yacimiento de gas, y disparó los precios del gas y del petróleo en los mercados internacionales. “Los ataques israelíes contra instalaciones vinculadas al yacimiento Pars Sur de Irán, una extensión del yacimiento North Field de Qatar, constituyen una medida peligrosa e irresponsable en medio de la actual escalada militar en la región”, dijo en la red social X el portavoz del Ministerio de Exteriores catarí, Majed Al Ansari, quien acusó directamente a Israel.

Por su parte, Guardia Revolucionaria iraní dijo tras el ataque contra Pars Sur que considera “objetivos legítimos” varias instalaciones energéticas de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Qatar, países aliados de EE.UU. (en el caso de Emiratos, también de Israel) y situados a poca distancia de Irán, al otro lado del golfo Pérsico. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó en X después del ataque contra las instalaciones gasísticas de su país: “Israel no tiene en cuenta las repercusiones de la normalización de sus atroces métodos de terror. Pero la comunidad internacional no debería ignorar esa imprudencia, pues toda acción inevitablemente conlleva una reacción”.

Horas más tarde, un misil lanzado desde Irán causó un gran incendio en el complejo industrial de Ras Laffan, en Qatar, donde se encuentra la mayor planta de producción de gas natural licuado del país. Qatar denunció la “flagrante violación de su soberanía” y denunció que “la parte iraní persiste en atacar a los países vecinos, adoptando un enfoque irresponsable que socava la seguridad regional y amenaza la paz internacional”.

Después de los ataques cruzados de este miércoles, la escalada energética puede ir más allá del tránsito del petróleo por el estrecho de Ormuz e incendiar una de las regiones de producción y exportación de hidrocarburos más importantes del mundo.

A Israel le interesa incendiar todo el golfo Pérsico. A Netanyahu no le importa incendiar el golfo y la economía internacional

Haizam Amirah Fernández Director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC)

“Israel está demostrando abiertamente que su ataque no es contra el régimen iraní sino contra el Estado y la nación iraníes. No solo está matando a los dirigentes del régimen, sino las infraestructuras críticas para el suministro y los ingresos del país”, afirmó Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC).

En una entrevista con elDiario.es, recordó que Irán había advertido anteriormente de que tomaría represalias si sus infraestructuras energéticas eran atacadas, por tanto, “Israel está abiertamente queriendo arrastrar a las monarquías árabes del golfo a su guerra”.

“A Israel le interesa incendiar todo el golfo y, si se destruyen infraestructuras energéticas [en la zona], no va a padecer las consecuencias. A Netanyahu no le importa incendiar el golfo y la economía internacional”, aseguró el experto. Agregó que EE.UU. no impidió este ataque de Israel u otros, a pesar de sus repercusiones en la región y en los mercados energéticos internacionales.

“Los países árabes del golfo son conscientes de que están en una posición muy baja en las prioridades de EE.UU., los llevaron a un terreno peligrosísimo en el que estos países no querían estar. EE.UU. les llevó la guerra a sus casas, la guerra ya no está en el vecindario”, explicó Amirah Fernández.

EE.UU. le pone un freno a Netanyahu

Una fuente oficial israelí dijo al medio estadounidense Axios que el ataque contra el yacimiento de gas fue “coordinado entre la oficina del primer ministro de Israel y la Casa Blanca” y que su finalidad era advertir a Irán de que, si sigue obstaculizando las exportaciones de petróleo a través del estrecho de Ormuz, puede haber una escalada contra su infraestructura energética, lo cual agravaría la crisis económica en Irán y la delicada situación del régimen.

El propio Netanyahu dijo en público que habla con Trump casi a diario desde el comienzo de la guerra y fuentes de la Casa Blanca confirmaron a The New York Times esas “conversaciones frecuentes”, lo cual hace deducir que ambos están de acuerdo sobre los ataques que efectúan sus aviaciones, siendo los israelíes mucho más numerosos.

El pasado fin de semana, EE.UU. atacó la isla de Jarg, por donde pasa el 90% de las exportaciones de crudo de la República Islámica, y aseguró que había eliminado “por completo todos los objetivos militares en la isla”. Pero el presidente Trump dijo que, “por razones de decencia”, había decidido “no destruir la infraestructura petrolera de la isla”. Israel no tuvo tantos reparos ni mostró preocupación por el impacto de su ofensiva en los mercados energéticos globales.

Axios aseguró que los servicios militares y de Inteligencia de EE.UU. e Israel “actúan de forma coordinada” en Irán, aunque sus objetivos no siempre son los mismos. EE.UU. se centra casi exclusivamente en objetivos militares, mientras que Israel también lleva a cabo asesinatos de alto nivel y “otras medidas destinadas a sentar las bases para un cambio de régimen”. Atacar las infraestructuras energéticas de las que depende la economía iraní forma parte de esas medidas que pueden llevar, a medio plazo, al colapso del régimen.

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