Salud

Hormonas, alimentación, ejercicio, ¿qué alivia y qué empeora los dolores de cabeza?

Darío Pescador

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“Niños, dejen de gritar que me va a dar un dolor de cabeza”, es una frase que puede que hayas escuchado con frecuencia en una reunión familiar. Según los especialistas, un 90% de la población sufrió un dolor de cabeza en algún momento de su vida y estos suponen una de cada cuatro consultas a los servicios de neurología. Pero, ¿por qué se padecen? 

Los dolores de cabeza pueden deberse a diversos factores, entre ellos distintas afecciones médicas. Algunas de las causas más comunes son el estrés, la tensión muscular, la deshidratación, las malas posturas, la falta de sueño, ciertos alimentos y factores ambientales. Estos se denominan dolores de cabeza primarios, ya que el dolor de cabeza es el principal problema. Además, hay trastornos como el aneurisma, la meningitis, las infecciones sinusales, los tumores y los traumatismos craneoencefálicos que también pueden provocar dolores de cabeza, que en estos casos son secundarios. 

La causa específica de un dolor de cabeza puede variar según la persona y el tipo de dolor de cabeza que experimente. Por ejemplo, las migrañas suelen asociarse a cambios físicos en el cerebro y los vasos sanguíneos circundantes, que pueden provocar la liberación de ciertas sustancias químicas y causar inflamación, lo que en última instancia provoca dolor. También tienen un importante componente genético, por lo que es más probable sufrirlas si alguien en la familia las sufre.

La cefalea tensional es el segundo tipo de dolor de cabeza más frecuente después de la migraña. El dolor se localiza alrededor de la nuca, las sienes y la frente, como si nos pusieran un sombrero demasiado pequeño. La cefalea tensional suele responder bien a la fisioterapia, las terapia de relajación y los antiinflamatorios o relajantes musculares. 

Poco frecuentes, pero muy dolorosas, son las cefaleas en racimo. Estos dolores de cabeza intensos suelen producirse varias veces al día durante un periodo de días a semanas, y luego desaparecen durante un tiempo variable, normalmente de semanas a meses. Es un tipo de cefalea relativamente breve (en comparación con la migraña) que suele durar entre 20 minutos y dos horas. Siempre es unilateral y se asocia a síntomas como congestión nasal en un lado, lagrimeo, pupila dilatada o párpado caído.

La cefalea tensional es el segundo tipo de dolor de cabeza más frecuente después de la migraña. El dolor se localiza alrededor de la nuca, las sienes y la frente, como si nos pusieran un sombrero demasiado pequeño

Las hormonas y los dolores de cabeza

La migraña es mucho más frecuente en mujeres que en hombres. Se calcula que afecta a un 17%, frente a un 6% de los hombres. Aunque los mecanismos exactos no se conocen aún, se sabe que los estrógenos, las hormonas sexuales femeninas, tienen mucho que ver. 

En las mujeres, la frecuencia de los ataques de migraña muestra variaciones a lo largo del ciclo menstrual y el embarazo, y también influye el uso de anticonceptivos hormonales o terapia hormonal sustitutiva durante la menopausia. El descenso de estrógenos en la fase lutea de la menstruación (después de la ovulación) dispara con frecuencia las migrañas en las mujeres que las padecen.

La explicación es que la caída de estrógenos que se produce en esta fase de la menstruación produce cambios en las prostaglandinas, que contraen los vasos sanguíneos, bajan las endorfinas, los opioides que produce el cerebro, y aumentan los de prolactina, que pueden explicar en parte los dolores de cabeza y la migraña menstrual. Al revés, los niveles elevados y sostenidos de estrógenos durante el embarazo suelen aliviar el dolor de cabeza. 

Los estrógenos también disminuyen a partir de la menopausia en las mujeres, y esto está asociado a la aparición de migrañas. La terapia hormonal sustitutiva con estrógenos ayuda a aliviar los síntomas. Las píldoras anticonceptivas combinadas, que tienen progesterona y estrógenos, también ayudan con los dolores de cabeza por el mismo motivo.

El ejercicio y los dolores de cabeza

Las cefaleas tensionales son las que se relacionan con más frecuencia con la actividad física, pero el ejercicio físico también puede ayudar a aliviar los dolores de cabeza. Como ocurre en los otros casos, la causa exacta de las cefaleas tensionales no se conoce del todo, pero se cree es una sobreexcitación de las neuronas que inervan los músculos de la cabeza y el cuello. Esto también explica que estos dolores de cabeza se vean influidos por factores conductuales, como el estrés, las malas posturas y la tensión muscular. 

También hay actividades que pueden provocar una cefalea por esfuerzo, como toser o estornudar, el sexo, los esfuerzos en el baño por estreñimiento y, también, hacer ejercicio aeróbico o de pesas. Al mismo tiempo, hay estudios que indican que en algunos casos el ejercicio puede aliviar el dolor de cabeza, los resultados varían. En un estudio se comprobó que solo dos minutos de ejercicios de fuerza bastaban para aliviar dolores de cabeza tensionales. Una revisión de estudios también llegó a la conclusión de que los ejercicios tanto aeróbicos como de fuerza podían ayudar con los síntomas tanto de los dolores de cabeza por tensión como las migrañas, pero los resultados variaban de una persona a otra, así que es mejor experimentar con lo que nos funciona. 

La comida y los dolores de cabeza

¿Identificaste alguna comida que te de dolor de cabeza? Aquí los estudios son aún más ambiguos, ya que intervienen factores como las posibles alergias e intolerancias a los alimentos y su capacidad para provocar inflamación. Parece ser esta última, la capacidad de un alimento para provocar inflamación, la que más se relaciona con los dolores de cabeza en general.

Sin embargo, se sabe que alimentos que de otra forma tienen propiedades antiinflamatorias, pueden desencadenar migrañas en las personas que ya las padecen. Aquí se encuentran ciertos quesos curados y el chocolate, por ejemplo, pero depende mucho de la sensibilidad de cada persona. Así, se sabe que para algunas personas los embutidos, la cafeína, los cítricos, frutos secos, bananas, lácteos, legumbres o el vino tinto pueden disparar dolores de cabeza.

La capacidad de un alimento para provocar inflamación es la que más se relaciona con los dolores de cabeza en general

Por otro lado, los dolores de cabeza pueden aparecer cuando dejamos de comer, ya que se relacionan con los niveles bajos de glucosa en sangre durante el ayuno y uno de los efectos secundarios más habituales en las personas que hacen ayuno intermitente. En otros casos el dolor de cabeza aparece no cuando tomamos algo, sino cuando dejamos de tomarlo. Un ejemplo notable es el alcohol, cuando se elimina del cuerpo y aparece la resaca acompañada de dolor de cabeza. Otro es el café, ya que la abstinencia de cafeína puede desencadenar dolores de cabeza en algunas personas.   

Los dolores de cabeza siguen siendo una dolencia misteriosa y caprichosa con un tratamiento complejo. Si no hay una causa clara, nos toca experimentar con distintas situaciones, comidas o actividades para descubrir qué nos da dolor de cabeza y qué nos lo quita. Y, por supuesto, consultarlo siempre con profesionales de la salud.

*Darío Pescador es editor y director de la revista Quo y autor del libro Tu mejor yo publicado por Oberon.