SALUD

¿Qué pasa si tomo un medicamento vencido?

Marta Chavarrías

Diario.es —

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Aparece un dolor repentino de cabeza y, en el botiquín, solo quedan aspirinas cuya fecha de vencimiento ha pasado hace unos días. ¿Qué hago? ¿Me la tomo o no? ¿Tendrá efectos negativos? Este es un dilema al que muchas personas se enfrentan en algún momento u otro. ¿Afecta el paso del tiempo por igual a todos los medicamentos?

En los casos en los que el medicamento caducado sea un fármaco común casero, usado para aliviar un trastorno leve como un resfriado o un dolor de cabeza, lo más probable es que no suceda nada, porque no tendrá ningún efecto. Pero cuidado con un medicamento específico para una enfermedad grave, porque la falta de efecto sí podría tener consecuencias sobre la salud.

Qué es la fecha de vencimiento de un medicamento

Un medicamento contiene un ingrediente activo, por ejemplo, paracetamol o ibuprofeno, que se añade a una forma farmacéutica concreta (tableta, cápsula, etc.), todo en un envase que puede ser una botella, una ampolla o una caja. Con el tiempo, el ingrediente activo se degrada gradualmente, a menudo bajo la influencia de factores externos. Este proceso es, en la mayoría de los casos, lento. En el momento de la fabricación, el contenido del ingrediente activo será del 100%; con el tiempo, se irá degradando de forma gradual. Esto es lo que se denomina la estabilidad de un medicamento.

La fecha de caducidad es la que el fabricante aún garantiza que la potencia y la seguridad del medicamento son completas. Se muestra en el envase de todos los medicamentos y se establece a partir de una serie de estudios, denominados de estabilidad, a los que someten los medicamentos en condiciones ambientales extremas durante 6-12 meses. La mayoría de los medicamentos tienen una fecha de vencimiento (o estabilidad) de entre 12 y 60 meses después de su fabricación, cuando se calcula que solo queda el 90% del valor del ingrediente activo, con una pérdida, por tanto, del 10%.

Menos efectivos

La principal desventaja de un medicamento vencido es que pierde efectividad. En el caso de que sea un jarabe para la tos, por ejemplo, los riesgos son escasos. Sin embargo, otros medicamentos que pierdan efectividad pueden tener serias consecuencias para la salud. Como la nitroglicerina para el tratamiento de la angina de pecho o la adrenalina usada en inyección en casos de alergias. En estos casos, el problema es que las moléculas no son muy estables; por lo tanto, es importante tener en cuenta la fecha de caducidad y las instrucciones de almacenamiento. En el caso de la tetraciclina, un antibiótico, se vuelve dañino tras la fecha de caducidad. Por tanto, no todos los medicamentos son iguales y reaccionan de la misma manera al degradarse.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo tiene claro: un medicamento caducado debe desecharse. Pero, además, también deben tirarse todos los jarabes o gotas para ojos que estén en envases no sellados (aunque no hayan caducado); todos los fármacos que deben manipularse en una cadena de frío y no se haya garantizado la refrigeración (insulina, hormonas de polipéptidos, gammaglobulina y vacunas); todos los comprimidos y cápsulas sueltos o a granel; y todos los tubos no sellados de cremas o ungüentos (aunque no hayan caducado).

Pero, en el peor de los casos, ¿qué ocurre si me tomo un medicamento caducado? Parece altamente improbable que la ingesta de un medicamento caducado tenga efectos tóxicos sobre la salud. Sin embargo, se recomienda no tomarlos. Y, sobre todo, no tomar el medicamento si parece que su aspecto, color o sabor han cambiado.

Cómo almacenarlos

El oxígeno, la humedad, la luz solar pueden afectar la estabilidad y la potencia de los compuestos activos de los medicamentos. Por tanto, la manera cómo se almacenen puede acelerar la degradación de algunas formulaciones. Para algunos tipos de medicamentos termolábiles, como las vacunas o las insulinas, deben seguirse de forma estricta las condiciones concretas de almacenamiento en la heladera (2ºC-8ºC). Para el resto es recomendable:

  • Buscar un lugar seco y fresco.
  • No exponerlos a la luz solar ni al calor directo.
  • Mantenerlos fuera del alcance de los niños.
  • El baño y la cocina no son los mejores lugares para almacenarlos porque se producen cambios bruscos de temperatura y humedad que pueden perjudicarlos.
  • Conservarlos en su envase original para evitar errores y con el prospecto.
  • Pueden conservarse a temperatura ambiente no superiores a los 25ºC (excepto los que requieren condiciones especiales).

M.Ch.