Economias

Medir la crianza, imprescindible para la sociedad

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En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el Ministerio de Economía anunció la construcción del Índice de Crianza (IC). El objetivo principal de dicho índice será contribuir a la organización, a la planificación familiar y a la gestión del cuidado. Asimismo, una vez que esté construido será tomado como valor de referencia para saber cuánto dinero destinan las familias a cuidar, a alimentar y a vestir niños, niñas y adolescentes por lo que se podrá utilizar en los procesos de separación de parejas 

 

La creación de este índice está motivada por varias razones. En primer lugar, según la EPH-INDEC hay más de 1,6 millones de hogares monomarentales y representan un 11,7% de los hogares. Asimismo, los ingresos de las jefas de estos hogares son casi un 20% menores que en el resto de los hogares por lo que un 26% de las mujeres no alcanzan a cubrir los gastos de la canasta básica individual. Esta situación lleva a que muchos de estos hogares (un 59%) destinen una gran parte de sus ingresos al pago de deudas que contrajeron para comprar alimentos o medicamentos En segundo lugar, hay una motivación internacional ya que según datos de UNICEF el 50,2% de los hogares en los que no vive el padre de los/as niños/as no recibió ningún tipo de cuota alimentaria en los próximos seis meses y el 12% sólo recibió dicha cuota algunos meses. En otras palabras, más de la mitad de los hogares a cargo de las mujeres no reciben el pago de las obligaciones alimentarias en tiempo y forma.

 

Es importante destacar, que las mujeres se encuentran en una situación más precaria en el mundo laboral que los varones. Por ejemplo, del total de desocupados/as un 22,6% son mujeres de hasta 29 años y un 23,3% son mujeres de 30 a 64 años. Asimismo, la informalidad es de un 41,5% para las mujeres y esta situación se agrava en los hogares monomarentales llegando a valores superiores al 46%. Un dato que aún complica más el panorama es que 2 de cada 10 de las jefas de estos hogares trabajan en casas particulares, un sector que tiene una informalidad superior al 78%. Esta alta informalidad es un problema para el futuro de esos hogares, ya que esas jefas de hogar no podrán acceder a una jubilación, pero también es un problema en el presente ya que son hogares sin ningún tipo de cobertura de salud y con un aumento en los ingresos que raramente coincide con el aumento de los precios. Esta situación se agrava en un contexto altamente inflacionario como el actual ya que durante el año 2022 el aumento interanual de los salarios de las personas no registradas fue de 72,2% mientras que la inflación registró una suba interanual de 98,8%.

 

Asimismo, si analizamos los últimos datos publicados acerca de los índices de pobreza en nuestro país un 39,2% de las personas son pobres y en el caso de los/as niños/as la situación es mucho más crítica ya que hay un 54,2% de niños/as entre 0 y 14 años en situación de pobreza. Asimismo, un 26,1% de las jefas de hogares monomarentales no logran tener un ingreso que cubra la Canasta Básica Total y un 4,6% no logran cubrir la Canasta Básica Alimentaria, es decir no poseen un ingreso necesario para cubrir los requerimientos calóricos para satisfacer un mínimo de necesidades energéticas.

 

Las tasas de actividad, empleo y desocupación tampoco arrojan valores alentadores. En el mercado laboral 5 de cada 10 mujeres trabajan o buscan trabajo de manera activa pero en el caso de las mujeres jefas de hogares monomarentales casi 8 de cada 10 son activas. Otro dato interesante, es que la tasa de empleo de jefas de hogares monomarentales es 26,5 puntos más alta que la de las mujeres en general lo que nos indica que es un sector que debe trabajar mucho más que el promedio para satisfacer sus necesidades. Los sectores que más emplean a estas jefas de hogar son además del trabajo de casas particulares el comercio (un 14,6% de las jefas de hogares monomarentales) y la Enseñanza (un 12,9%) Dada esta situación, el desempleo en estas mujeres es muy bajo (4,8%) pero como se mencionó anteriormente casi la mitad no se encuentran registradas.

 

Un último tema que motiva la creación de este índice es que estas jefas de hogar no tienen con quién compartir el cuidado de sus hijos/as. Por ejemplo, en los hogares con niños/as de menos de 13 años las mujeres destinan aproximadamente diez horas al Trabajo de Cuidados No Remunerado lo que nos trae el fenómeno de doble jornada laboral (e incluso en este caso el cuidado lleva más horas que una jornada laboral habitual) que ya es conocido para muchas mujeres pero que se profundiza en las jefas de hogar monomarentales. Estos valores bajan a casi 8 horas en hogares con un menor de 13 años y a un poco más de 4 horas en hogares sin menores de 13 años.

 

Dadas estas situaciones, es imprescindible que el Estado trabaje en generar algún tipo de herramienta estadística que mida el costo del cuidado y que se analice su evolución a lo largo del tiempo dado el contexto altamente inflacionario que atraviesa la economía argentina pero también es importante que, mujeres y varones se hagan cargo equitativamente de la obligación de alimentar, vestir y trasladar a la escuela a sus hijos/as.

Economista y docente. Paridad en la macro