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Milei, el debate y la falta de oficio político

MEC: Hola Andrés, ¿qué tal? Acá contenta porque hoy vacuné a mis hijos. Así que el 100% de mi familia nuclear está vacunada en este momento.

AM: Misión cumplida. Acá en Portugal tenemos el país con el esquema completo más alto del mundo, 86% con doble dosis o monodosis, el que nos sigue es Emiratos, que tiene 84%

MEC: ¿Y a los chicos más chicos con qué los vacunan?

AM: De 16 en adelante con lo mismo que a los demás. A los más chiquititos no sé. La verdad es que no sé porque los míos ya superaron el umbral del 16 y me desinformé.

MEC: Bueno, mi familia es una familia geopolíticamente global. Tenemos vacuna rusa, vacuna china, Pfizer. Ya somos las Naciones Unidas prácticamente.

AM: A nosotros nos dieron Pfizer y Janssen

MEC: Bueno, ¿qué tema tenemos para hoy?

AM: Bueno, hubo un debate muy interesante del pequeño reducto de la prosperidad argentina, la Ciudad de Buenos Aires, y fue muy interesante porque hubo pocos candidatos, son cinco en total y se presentaron cuatro. Y por supuesto que se hacen lecturas nacionales, pero la que me interesaba sugerirte es la que distingue a los políticos con práctica de los que no la tienen.

MEC: Si, ese es un temazo. La política es una vocación, decía Max Weber, pero la política también debería ser entendida como una profesión, como un oficio, como algo que se aprende en la práctica, haciendo a través de un tiempo bastante largo. ¿Qué viste vos en ese sentido en el debate?

AM: Vi que había oficio de parte de algunos, gente que tiene entrenamiento universitario. Y vi que había falta de oficio en otros casos. Y aquí no estoy haciendo ninguna evaluación respecto a la capacidad intelectual o la formación académica, sino simplemente a cuáles son las habilidades que un político tiene que tener para serlo. Por ejemplo, hablar en público, identificar a su audiencia, calibrar el mensaje para la audiencia, saber cómo diferenciar a los co-destinatarios de los pro-destinatarios de los para-destinatarios, dirían las cosas que leíamos en nuestras épocas, aquellos para los que hablás, aquellos contra los que hablás y aquellos a los que querés convencer. Y me parece evidente a esta altura, creo que fue casi consensual, que Milei demostró falta de oficio, mientras que en los otros tres casos hay dos que venían con entrenamiento, Myriam Bregman y Leandro Santoro, y una que aprendió mucho en los últimos años, que es naturalmente María Eugenia Vidal. Y el contraste fue sorpresivo porque parece que hubo muchas ilusiones que hacían ruido cuando se destruían.

Me parece evidente a esta altura, creo que fue casi consensual, que Milei demostró falta de oficio, mientras que en los otros tres casos hay dos que venían con entrenamiento y una que aprendió mucho en los últimos años

Andrés Malamud

MEC: Es super interesante además porque uno de los factores más notables de esta elección es la cantidad de candidatos y candidatas que hay en las listas en diversos espacios políticos que están muy formateados en espacios televisivos. Ya sea porque son periodistas o no son periodistas pero podríamos decir que pertenecen a la clase de los panelistas crónicos. Este es el caso de Javier Milei, que hace un montón de años que su presencia viene dada por una muy asidua participación en programas. Y esto es interesante, porque cuando uno ve esas personas que hablan en la televisión, a veces es muy fácil olvidar que el género televisivo es un género absolutamente construido y reglado. Hay un texto que seguramente leíste, un texto señero en lo que es la teoría de la comunicación política, donde Eliseo Verón reconstruía los debates presidenciales franceses, un debate donde participó Mitterrand y donde demostraba y describía con mucho detalle cómo absolutamente todo en un set televisivo está “manejado”. Quién puede hablar y quién no, quién puede mirar a la cámara y quién no, cómo se da la palabra. Obviamente es un tipo de diseño que tiene que ver con intentar generar una escena de espontaneidad. Pero eso no significa que la escena en sí sea espontánea de ninguna manera.

AM: Y son reglas diferentes las de la televisión, las de la política y aquellas que te enfrentan al mismo tiempo con públicos diversos. Verón también hablaba de esto de los pro, anti y contra destinatarios. Vos, al mismo tiempo, tenés que hablar para los tuyos, para los otros y para los del medio. Y esta es una calibración que se aprende con el tiempo, por supuesto, y que uno puede estudiar, pero sobre todo tiene que practicar. Y mi expectativa es que haya más debates como estos de las demás provincias, de los demás distritos, y que tengan también repercusión nacional, porque Córdoba y Santa Fe tienen la misma población, prácticamente el mismo padrón electoral que la Ciudad de Buenos Aires. Sería una picardía que los canales nacionales no hagan lo mismo para los demás. Ni hablar de la provincia de Buenos Aires, porque lo que uno quiere ver es si este oficio está distribuido homogéneamente por el territorio y la falta de oficio también.

MEC: La otra cosa interesante es a la inversa. Myriam Bregman, por ejemplo, en general está muy bien en este tipo de debates, ella es muy articulada, además es una abogada que tiene mucha experiencia en varios juicios con alto perfil. Es interesante, sin embargo, que esta habitual buena conducta, por decirlo así, o buen aprovechamiento de los debates por parte de los candidatos de la izquierda no necesariamente después se traduce en performances electorales. O también podemos hablar de otra cosa que es que hay un tipo de discurso que es el discurso televisivo, otro que es el discurso político en debates o en el mano a mano. Y hay otro tipo de discurso que es el legislativo, que es cuando ya soy diputada o senadora en el Congreso. Y son tres tipos de discursos y no necesariamente ser bueno en uno se condice con ser bueno en otro.

Esta habitual buena conducta, por decirlo así, o buen aprovechamiento de los debates por parte de los candidatos de la izquierda no necesariamente después se traduce en performances electorales.

María Esperanza Casullo

AM: Una cosa es ser disruptivo y otra cosa es ser seductor. Como panelista, hacer ruido conviene, es lo que paga. Uno tiene que generar diferencia, tenés que hacerte notar, pero si estás buscando el voto de lo que se trata es otra cosa, acá estoy pensando más en el caso de Milei. En el caso de Bregman da la impresión de que ella pesca en una pecera más chica, más limitada, con bordes menos porosos, más difícil de penetrar, mientras que Milei tiene bordes porosos, sobre todo en la Capital Federal, donde tuvimos partidos similares con discursos neoliberales, anti estatalistas o anti establishment desde el inicio de la democracia, haciendo buenos desempeños. El partido de Alsogaray sacó el 22% en las elecciones del 89, que eran presidenciales. Así que hay caldo de cultivo en la Capital Federal, que no es lo mismo que en otros casos. La cuestión es si él está sabiendo cuál es la caña que tiene que pescar, cómo tiene que pescar en ese caldo de cultivo que está esperándolo, que dio una buena señal en las PASO y que quizás esté aprendiendo a desperdiciar.

MEC: Otra cosa que me pareció muy interesante de Milei es que para mí en ese discurso se combinan cosas viejas y cosas nuevas. O sea, el discurso económico en sí es muy viejo. Es un discurso que tiene 50 años: Hayek, Mises, la escuela austriaca, no hay novedad en eso. Tal vez sí en la intensidad de esas propuestas. Pero en realidad es bastante llamativo porque no hay innovación, es más bien volver a las raíces de una escuela neoclásica que tiene, como dije recién, medio siglo ya. Sí es interesante que las posiciones por las cuales la mayor parte de los intérpretes del debate lo recuerdan hoy, lo que más impacto causó, fue su posición abiertamente antivacunas, su posición abiertamente antiaborto y su posición abiertamente ante cambio climático. Tres posiciones que no pertenecen a lo que teóricamente es su base de apoyo, que es el público juvenil. Si vos ves todas las encuestas, los más jóvenes están absolutamente convencidos del cambio climático, son un grupo que está muy a favor de la libertad de derechos sexuales. Esto es algo totalmente anecdótico, pero leí algunos testimonios de chicos y chicas jóvenes que se manifestaban un tanto desconcertados o directamente en contradicción con estas posiciones de Javier Milei.

AM: Es una combinación de dos mundos, de dos discursos que se tocan en los márgenes pero no se superponen con mucha comodidad. Este liberalismo, por un lado, que es el que compra mucha gente harta de pagar impuestos, y por el otro la alt right, esto es, estar en contra de las tres cosas que acabás de mencionar. Y ahí los públicos son distintos y no solamente distintos, a veces son contradictorios y uno podría tratar de enhebrar los dos temas de manera consecutiva, seducís primero un público y después ampliás hacia el otro, pero entrar a los dos al mismo tiempo está generando estos ruidos que en otros países no se vieron. En Argentina da la impresión de que no hay todavía público suficiente como para que un Trump, un Bolsonaro o Vox tengan buenos resultados electorales. Si Milei entraba, es por el discurso anti establishment o anti Estado, no por el discurso anti clima o antiaborto, sobre todo en la Capital Federal.

MEC: De hecho, cuando empezaba a vacunarse acá en Argentina era una pregunta que yo tenía, acerca de si iba a aparecer de manera importante un sector renuente a vacunarse y seguramente hay casos, pero no aparecen en las cifras. Hasta ahora, en todos los sectores Argentina tiene tasas altas de aceptación a la vacunación. No es así en Estados Unidos, donde hay estados que hace pocos meses tenían solamente 33% de vacunación, eso no se dio en Argentina. La verdad que me llamó la atención aparecer con un discurso tan fuerte y tan claro en este tema, que justamente no es un tema históricamente en el país.

AM: Argentina tiene un nivel de prestigio en la salud pública, con antecedentes y con representantes históricos y con muchos médicos haciendo política y muy respetados. Antes y ahora. Pero creo que quizás la conclusión de esto que estamos viendo es que aquellos de los que más hablamos son los que se perjudican, porque la ganadora del debate es aquella de la que menos se habla, es María Eugenia Vidal, que es la única que tenía la obligación de no meter la pata. Porque el que va primero es el que más se arriesga. Y fijate que Milei pareció ser noticia después de las PASO y lo sigue siendo ahora. Creo que lo de las PASO fue una exageración y lo de ahora es haberse pasado de giro justamente, haberse sobre extendido, haber generado expectativas que quizás con un poco más de entrenamiento hubiera podido cumplir. Pero faltó trabajo.

MEC: Sí, faltó trabajo político, en el sentido específico de aprender lo que es la labor política, que es algo que en general parece bastante desordenado o que no se le da mucha atención, pero que sigue siendo muy importante la labor del político.

AM: Me parece que va a tener que seguir ganándose la vida en el sector privado, si es que alguna vez hizo tal cosa.

MEC: Bueno, seguramente vamos a estar hablando en el futuro del debate que se va a producir en la provincia de Buenos Aires.

AM: Estoy esperando por eso.

MEC/AM/CB

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