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La fuerza de volver a encontrarse

Once años después, una multitud volvió a las calles para decir “basta de matarnos”

Miles de personas colmaron la Plaza de los Dos Congresos para protestar contra los femicidios

Claudia Regina Martínez

3 de junio de 2026 19:19 h

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“Es sumamente importante venir porque los femicidios que pasaron pudieron haberse evitado y la Justicia no está actuando. Me preocupa que el día de mañana esa mujer sea mi hermana, mi prima o mis amigas. Creo que todas las mujeres argentinas conocemos a alguien que sufrió violencia”. La que habla frente al Cine Gaumont es Celeste, una adolescente de 15 años. Casi la misma edad que tenía Agostina Vega, la nena encontrada asesinada en Córdoba tras permanecer desaparecida varios días, en un caso que escaló la indignación e hizo que hoy muchas mujeres sintieran la necesidad de salir a las calles de todo el país en el undécimo aniversario de Ni Una Menos.

Once años después de aquella primera movilización, que se repite anualmente, la Plaza del Congreso en Buenos Aires se colmó de mujeres, disidencias, pero también de muchos hombres, niños, familias enteras para pedir que de una vez por todas paren los femicidios. Los asesinatos de Agostina pero también de Dulce María Candia y Noelia Romero, ocurridos en los últimos días, encendieron aún más un fuego que ya ardía. La jornada estuvo atravesada por la emoción, la bronca y la convicción de que, frente al avance de los discursos negacionistas y el desmantelamiento de las políticas públicas contra la violencia de género, la presencia en las calles sigue siendo una herramienta irremplazable.

Agostina Vega, presente en numerosos carteles frente al Congreso

Desde temprano comenzaron a llegar las columnas de organizaciones feministas, sindicales, sociales, estudiantiles y de derechos humanos. Los bombos marcaron el ritmo de una tarde fría que rápidamente ganó temperatura entre abrazos, pañuelos, carteles y cánticos que ya forman parte de la memoria colectiva del movimiento. “¡Alerta, alerta, alerta que camina! ¡La lucha feminista por América Latina!”, coreaban miles de voces frente al Congreso. Unos metros más allá llegaba la respuesta: “¡Y tiemblen, y tiemblen, y tiemblen los machistas! ¡Que América Latina será toda feminista!”. Más tarde, otra consigna recorría la plaza de punta a punta: “¡Abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer! ¡Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!”.

La convocatoria de este miércoles se realizó bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadxs nos queremos”. El caso de Agostina se convirtió en uno de los motores de la movilización y estuvo presente en pancartas, intervenciones artísticas y discursos. También fueron recordadas Dulce María Candia, de 17 años, asesinada en Misiones, y Noelia Carolina Romero, de 30 años, asesinada en Temperley. Imágenes similares se replicaron en las marchas que tuvieron lugar en ciudades como Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Paraná, Neuquén, Bariloche, Trelew y Comodoro Rivadavia.

"Basta de femicidios" fue la consigna de la marcha, a 11 años de Ni Una Menos

Entre quienes participaron de la marcha porteña, la necesidad de acompañar colectivamente esa demanda apareció de manera constante. “Venimos por compromiso. Por compromiso social hacia todas las mujeres. Porque tengo dos hijas. Por eso vengo a la marcha”, contó Mariana, una manifestante, mientras caminaba junto a su familia entre las columnas.

Luciana, otra joven, explicó que decidió acercarse porque considera imprescindible enfrentar los discursos que niegan la violencia de género. “Estamos acá porque me parece súper importante luchar por todas las que matan y también porque hay mucha gente que niega que estas cosas pasan y que niega el concepto de femicidio. Me parece importante venir para que haya conciencia de que hay gente que realmente lucha por las chicas que ya no están, por las que fueron abusadas, acosadas o asesinadas. Aunque sea un rato, hay que estar presentes para demostrar que nos apoyamos entre todas”, señaló.

Muchas jóvenes estuvieron este miércoles en la Plaza del Congreso

Al cierre de la jornada se leyó un documento consensuado por las organizaciones convocantes. Allí, Ni Una Menos sostuvo que la movilización estuvo atravesada por el reclamo de justicia por los femicidios de Agostina Vega, Dulce María Candia y Noelia Romero. “Las vidas de las pibas valen”, afirmaron, al tiempo que exigieron la renuncia del ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, y la destitución de los fiscales que intervinieron en la investigación del caso Agostina. El texto definió lo ocurrido como una muestra de la “desidia organizada del Poder Judicial que la desprotegió y garantizó la impunidad”.

El documento también incluyó fuertes críticas al Gobierno nacional. “Hoy frente al gobierno de Milei, que es negacionista de la violencia patriarcal, decimos: nuestras vidas no son desechables”, expresaron. Las organizaciones denunciaron además un “antifeminismo de Estado”, cuestionaron el desmantelamiento de programas vinculados a las políticas de género y reclamaron la recuperación de herramientas de prevención y asistencia para mujeres y diversidades.

La proclama vinculó además la agenda feminista con otros reclamos sociales y económicos. “Nos movilizamos para gritar basta a este modelo de hambre y saqueo que precariza y criminaliza la vida”, señalaron, al tiempo que rechazaron las políticas de ajuste y endeudamiento impulsadas por el Gobierno. Hacia el final, el texto recuperó el espíritu que dio origen al movimiento hace más de una década: “Frente al odio, más organización; frente al saqueo, más solidaridad; frente a la crueldad, más comunidad. Somos quienes sostenemos la vida y también quienes podemos transformarla”.

La Plaza del Congreso abarrotada

Según datos del Observatorio de las Violencias de Género Ahora Que Sí Nos Ven, entre el 1 de enero y el 24 de mayo de este año se registraron 99 víctimas letales de violencia de género en Argentina. La organización también indicó que desde la primera marcha de Ni Una Menos, en 2015, se contabilizaron más de 3.400 femicidios en todo el país.

La movilización contó además con la presencia de la CGT, las dos CTA, sindicatos docentes, organizaciones estudiantiles, agrupaciones de derechos humanos y colectivos transfeministas. La marcha coincidió con la habitual protesta de jubilados de los miércoles, generando una importante concentración de manifestantes en las inmediaciones del Congreso durante gran parte de la tarde.

Cuando la tarde comenzaba a caer, las columnas iniciaron la desconcentración. Quedaban todavía los bombos, las banderas y los últimos cánticos resonando entre los edificios del centro porteño.

CRM

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