Lo nuevo de Raly Barrionuevo, la partida del Pato Gentilini, Noelia Sinkunas y más
La aparición de un nuevo disco del Raly Barrionuevo siempre merece atención. No sólo porque se trata de uno de los compositores más relevantes de la canción popular argentina de las últimas tres décadas, sino porque cada uno de sus trabajos suele funcionar como una suerte de termómetro de los debates, búsquedas y sensibilidades que atraviesan a la música de raíz. En ese sentido, El camino de Solgo, publicado recientemente y acompañado por una extensa gira nacional, confirma algo que ya parecía una marca de su trayectoria: la decisión de avanzar a contramano de las urgencias del mercado para sostener una obra profundamente ligada a la reflexión, la memoria y la experiencia humana.
Inspirado en Solgo, relato de María Teresa Andruetto sobre un artista que decide mantenerse fiel a su propia concepción del arte antes que aceptar privilegios o reconocimientos, el álbum encuentra a Barrionuevo en un momento de madurez creativa. Después de proyectos atravesados por la recuperación de la memoria familiar y cultural, como 1972, y Mujeres caminantes, que compartió con un montón de cantorazas y otras músicas, el santiagueño afincado en Córdoba vuelve a las canciones propias para construir una obra donde conviven la contemplación, el amor, la amistad, la naturaleza, la infancia y también algunas preguntas sobre el presente.
A lo largo de quince composiciones, recupera el pulso de una escritura que siempre se caracterizó por transformar experiencias personales en relatos capaces de interpelar a otros. Hay algo profundamente íntimo en estas canciones, pero también una voluntad de compartir esa intimidad. Como ocurre en sus mejores trabajos, la emoción nunca aparece forzada ni subordinada a una idea de impacto inmediato: surge de manera orgánica, sostenida por melodías que parecen encontrar naturalmente el lugar exacto donde apoyarse.
Musicalmente, El camino de Solgo se mueve entre la austeridad y el refinamiento. Las guitarras continúan ocupando un lugar central, aunque el repertorio se expande con arreglos de cuerdas, vientos y percusiones que enriquecen la propuesta sin alterar su esencia. La participación del guitarrista salteño Juan José “Colo” Vasconcellos aporta nuevos matices a un universo sonoro reconocible, mientras que la presencia del trovador cubano Silvio Rodríguez en “Hasta el fin” funciona como el encuentro entre dos artistas que entienden la canción como una herramienta de pensamiento y de sensibilidad.
La publicación del disco coincide además con una extensa gira nacional que lo llevará por Córdoba, Santiago del Estero, Santa Fe, Mendoza, La Rioja, San Juan, Buenos Aires, la Patagonia, Uruguay y la Ciudad de Buenos Aires, a donde llegará recién el 23 de noviembre. Un recorrido que parece reafirmar una característica fundamental de su trayectoria: la construcción paciente de una relación directa con el público, lejos de las modas pasajeras y sostenida por años de encuentros sobre escenarios de todo el país.
Pato Gentilini y un legado inmenso
La muerte este 17 de junio de Luis Víctor “Pato” Gentilini obliga a volver la mirada hacia una de las figuras más importantes y menos difundidas de la música popular argentina. Nacido en Catamarca en 1931 y radicado desde joven en Tucumán, desarrolló una obra monumental como compositor, pianista, guitarrista, arreglador y director de proyectos vocales e instrumentales.
Su nombre aparece asociado a grupos fundamentales como Huayna Sumaj, La Salamanca o Matamba, pero su influencia excede ampliamente esas experiencias. A lo largo de décadas construyó un repertorio de más de un centenar de obras que atraviesan zambas, chacareras, huaynos, vidalas, milongas y tangos, configurando una de las producciones más originales surgidas del norte argentino.
La importancia de Gentilini no radica únicamente en la cantidad o la calidad de sus composiciones. También fue un creador que entendió la música como una tarea colectiva. Sus arreglos, sus trabajos corales y su permanente diálogo con poetas y letristas contribuyeron a enriquecer el lenguaje de la canción popular desde una perspectiva profundamente comprometida con la identidad cultural de la región.
Por eso no sorprende que artistas de distintas generaciones hayan encontrado inspiración en su obra. Mercedes Sosa, Los Trovadores del Norte, Lorena Astudillo, Nadia Larcher y numerosos intérpretes incorporaron sus canciones a sus repertorios. Tampoco resulta casual que en los últimos años haya surgido el Proyecto PATO, una experiencia integrada por Nadia Larcher, Lucas Pierro, Patricio Gómez Saavedra, Nicolás Fernández y Gustavo Chenu, dedicada a explorar y difundir su cancionero, que se extendió entre 2015 y 2021, más o menos.
Noelia Sinkunas sigue presentando “Las cuatro estaciones”
El presente de Noelia Sinkunas muestra hasta qué punto las nuevas generaciones están reformulando las tradiciones sin romper el vínculo con ellas. Pianista, compositora, improvisadora y gestora cultural, se convirtió en una de las músicas más inquietas y versátiles de su generación. Su recorrido atraviesa el tango, el folklore, el jazz, la música contemporánea y múltiples experiencias colectivas que desafían cualquier intento de clasificación.
Su nuevo trabajo, Las cuatro estaciones, constituye un paso singular dentro de esa trayectoria. Se trata de su primer álbum de piano solo completamente improvisado, una obra grabada sobre un piano centenario que perteneció a la familia de Sebastián Piana y que hoy ocupa un lugar central en su vida artística.
El proyecto dialoga con las estaciones ferroviarias del área metropolitana, con la experiencia cotidiana del viaje y con la idea de los territorios como espacios de encuentro. Pero también propone una reflexión sobre la improvisación, el error y la vulnerabilidad.
Lo interesante es que Sinkunas no entiende la exploración como un gesto individualista. Por el contrario, gran parte de su trabajo se desarrolla en espacios colectivos, festivales autogestivos y proyectos colaborativos. Así, sigue con sus proyectos con Nico Sorín, Cucuza Castiello y varios más. Ojalá vuelva también con Flamamé, el proyecto que integra con Flor Bobadilla Oliva, Milagros Caliva y Belén López. Esta columna se declara fan de ese grupo.
La reciente reapertura de Unión y Perseverancia, el espacio cultural familiar que impulsa en Berisso, constituye otro ejemplo de una práctica artística que no separa creación, comunidad y trabajo cultural. Después de una extensa gira europea, Sinkunas se presenta el 8 de julio en Galpón B con invitado sorpresa.
Vuelve el festival solidario “Que No Calle”
La dimensión comunitaria de la música popular tendrá una nueva expresión el próximo 9 de julio con una nueva edición de Que No Calle, el festival solidario que homenajea a Mercedes Sosa y reúne a decenas de centros culturales, organizaciones barriales y artistas de la Ciudad de Buenos Aires.
La propuesta combina conciertos, lecturas, ferias y actividades culturales con una campaña de recolección de ropa de abrigo, frazadas, alimentos y elementos de primera necesidad destinados a personas en situación de calle. Se trata de una iniciativa que logró consolidarse a partir de una idea sencilla pero poderosa: utilizar la cultura como herramienta de encuentro y solidaridad.
Cada año, distintos espacios culturales abren sus puertas de manera simultánea para recibir donaciones y ofrecer actividades artísticas. La convocatoria recupera una tradición profundamente arraigada en la historia de la cultura popular argentina, donde el arte no aparece separado de la realidad social sino como una forma de intervenir en ella.
La elección de Mercedes Sosa como figura inspiradora resulta particularmente significativa. Su trayectoria encarnó como pocas la posibilidad de articular excelencia artística, compromiso social y vocación colectiva. Que No Calle retoma ese legado y lo proyecta hacia el presente, demostrando que las canciones también pueden convertirse en un puente entre quienes crean, quienes escuchan y quienes necesitan ayuda.
Yapa: Homenaje a Carnota
Esto es del año pasado, pero como no tuvo mucha difusión, me atrevo a acercárselos en esta columna. Lito Vitale, al que queremos mucho por todo lo que hace por nuestra música, convocó a una serie de musicazos para homenajear al gran Raúl Carnota a diez años de su fallecimiento. Se grabó en vivo en el Margarita Xirgu y participaron Juan Quintero, Peteco Carabajal, Teresa Parodi, Liliana Vitale, Luna Monti, Franco Luciani, Nadia Larcher y Bruja Salguero, entre otros.
Están los videos en YouTube. Son exquisitos. Les dejo algunos:
Bueno, hasta aquí llegamos hoy. Gracias por leer. Que disfruten. ¡Hasta dentro de dos semanas!
(*) “Raíces” fue un programa radial dedicado a la música de raíz de Argentina y Latinoamérica que la periodista entrerriana Blanca Rébori condujo durante más de 30 años en diferentes emisoras. Titulamos esta columna con ese nombre en homenaje a su labor.
CRM
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