Enemigos íntimos: Villarruel marca su ruptura definitiva con el Gobierno y piensa en un armada para 2027
–No hay duplicidad en esto. ¿Estás dispuesta?
-–Yo por la patria estoy dispuesta a cualquier cosa.
Grandilocuente, Victoria Villarruel selló su ruptura con el Gobierno 48 horas antes de que se debatiera la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Reunida con un senador peronista en su despacho del Congreso, la vicepresidenta aceptó colaborar con la oposición para voltear el capítulo de extranjerización de tierras. Armó un listado de senadores con los que tiene buena relación y, a pedido del bloque peronista, se puso a llamarlos para convencerlos de no acompañar la iniciativa.
No era la primera vez que Villarruel jugaba en contra de los intereses de su ex compañero de fórmula. Los funcionarios libertarios más concesivos hablan de “exceso de institucionalismo”, pero los más duros –entre los que se encuentra el propio Presidente– la llaman abiertamente “kirchnerista” y “traidora”. En la última semana, sin embargo, la vice pasó a operar como opositora y, quienes conversan con ella, aseguran que está pensando en 2027.
Empezó con la resolución para que Anabel Fernández Sagasti pudiera sesionar de manera remota, un pedido que la senadora camporista le hizo personalmente a la vice, yendo en contra de los intereses del resto del bloque peronista. El resultado estaba parejo y, pese a que los armadores de la oposición ya advertían que tenían dos votos de ventaja, Villarruel intervino para facilitar uno más en contra de la ley.
Unos días antes, en privado, ya le había advertido a José Mayans que, en caso de empate, ella estaba dispuesta a desempatar en contra del Gobierno. Milei tuvo que adelantar su viaje a Colombia para que ella se hiciera cargo del Ejecutivo y así quedara imposibilitada de votar en la sesión.
“Otra que Cobos”, ironizaban en el Senado, en donde la postura de la vice ya era un secreto a voces hace un mes. La misma Villarruel se la había expuesto a Bullrich en una pelea por WhatsApp la noche del triunfo argentino sobre Inglaterra. “Como se nota que la integridad territorial no les importa nada. Ustedes nos quieren rifar, pero no nos vamos a poner de acuerdo. Vos ya tomaste partido y yo tomo partido por Argentina”, le espetó, vía chat, la vice a la jefa del oficialismo en el Senado.
En Casa Rosada intentaron bajarle el precio a su rol en la derrota. “Hace tiempo que juega con esas reglas, es un costo hundido”, señaló un dirigente del caputismo que, como muchos funcionarios en diálogo con este medio, se preocupó menos por su juego “a lo Cobos” que por los cuestionamientos que la vice había hecho, hace una semana, a la salud mental del Presidente.
“Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”, denunció Villarruel, a través de su cuenta de Twitter, como respuesta al comentario de un usuario que comentaba un posteo de Lilia Lemoine que la acusaba de tener una sociedad política con Axel Kicillof, Marcela Pagano y el presidente de la AFA, “Chiqui” Tapia.
Para el Gobierno, Villarruel cruzó una línea roja. En menos de 24 horas, tanto el jefe de Gabinete, Diego Santilli, como el canciller, Pablo Quirno, le pidieron la renuncia a través de los medios de comunicación. “Si (Villarruel) no está de acuerdo o piensa que el Presidente está en esa condición, que además es un comentario pseudo golpista, que se corra”, se quejó Quirno, en declaraciones televisivas. “Yo no desestabilizo a nadie. Tengo apego y respeto por las instituciones del país y la Constitución nacional, todo lo hago por amor a la Patria”, le respondió Villarruel.
La vice sabe que tiene los días contados. No hay futuro posible para ella en La Libertad Avanza, y por eso ya comenzó a buscarlo en otro lado.
Victoria 2027
Hay algunos dirigentes marginales del peronismo que vienen sugiriéndolo hace rato, como Guillermo Moreno. Pero fue Miguel Ángel Pichetto –el ex candidato a vice de Mauricio Macri que se reconcilió con Cristina Fernández de Kirchner y trabaja, ahora, en un proyecto de ley para devolverle la capacidad de ser candidata– quien lo expuso con claridad a principios de esta semana: “Villarruel va a ser candidata porque en la política los resentimientos y el desprecio generan reacción. Ese electorado existe. Puede ser 4 puntos, pero es el electorado nacionalista, católico, de base militar, que en su momento apoyó a Milei y ganaron las elecciones”, aseguró el diputado peronista.
Villarruel tiene hace tiempo la fantasía de convertirse en el rostro “productivista” y “nacionalista” de un proyecto conservador alternativo a Milei. Su principal asesor es Mario “Pato” Russo, el consultor político que la conectó, allá por 2021, con Milei para fortalecer la candidatura del mediático anarcocapitalista. El desembarco de Russo como Director General del Cuerpo de Asesores del Senado hace un año coincidió con el interés de la vice de perfilarse de cara a 2027, y es él quien viene gestionando el andamiaje digital con el que busca posicionar a Villarruel.
Russo es uno de sus vínculos con el ecosistema peronista, así como su bravucón personal. Tiene varias denuncias por amenazas de parte de otros asesores y legisladores, al punto que la senadora libertaria María Emilia Orozco hizo una cuestión de privilegio en su contra en la sesión del jueves pasado. Lo acusó de tener “actitudes violentas” contra sus compañeros y solicitó que se lo removiera del cargo. La senadora libertaria se refería a los insultos y amenazas que había recibido el prosecretario parlamentario, Cristian Larsen, por parte de Russo en WhatsApp (a los que accedió elDiarioAR).
Russo no está solo detrás de la instalación de Villarruel, sino que hay también un amplio sector del peronismo que aspira a candidatearla el año que viene como un mecanismo para romper el voto libertario en las elecciones presidenciales.
El peronismo hace la misma cuenta que Karina Milei: la elección la gana quien logre fracturar al adversario político sin romper el propio electorado. La hermana presidencial apuesta a eliminar las PASO y cerrar filas con gobernadores y aliados. El peronismo, mientras tanto, mira alternativas que le permitan romper el voto libertario –así como se hizo en 2023 con la candidatura de Milei para romper el voto de Patricia Bullrich– y resistir a la propia disgregación interna.
La imagen de Villarruel, sin embargo, no es buena. La última encuesta de Atlas Intel le dio un 22% de imagen positiva y un 64% de imagen negativa, muy por debajo de otros dirigentes de la centroderecha como Mauricio Macri o Jorge Macri. Milei, en cambio, la supera por más de 15 puntos: la única dirigente oficialista que tiene menos imagen positiva que ella es, curiosamente, Karina Milei.
A la mala imagen de Villarruel se le suma otro problema: la resistencia que hay en gran parte del kirchnerismo a vincularse con una dirigencia que hizo carrera política denunciando que los genocidas condenados por delitos de lesa humanidad eran presos políticos. La Villarruel que organizaba visitas de estudiantes para ver a Rafael Videla a la cárcel o la que escribió dos libros junto a Alberto “El Gato” González, oficial de Inteligencia de la ESMA que fue condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, entre ellos las violaciones a muchas de las detenidas.
“Yo con Villarruel no voy ni a la esquina”, advierte una dirigenta de confianza de CFK, que dialoga seguido con la propia Villarruel. La expresidenta tuiteó, en su momento, que había que pedirle “pericia psiquiátrica” a quienes decían que Villarruel era peronista. Pero no son pocos los dirigentes de su entorno que vienen impulsando la candidatura de la vice como un mecanismo para dividir el voto libertario, sin importar lo poco que mida.
“Ella se está preparando para el año que viene, le puede sacar 5 puntos al tipo”, se entusiasma un importante dirigente cristinista que ya empezó a conversar con la vice, y agrega: “Después vemos cómo lo armamos”.
MCM/MG
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