DIPUTADOS

El capítulo electoral de la Ley ómnibus logra encolumnar a la oposición en el rechazo

Leonardo Fredes

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El piso actual de cinco diputados por distrito le da a Tierra del Fuego, la provincia más despoblada del país (186.000 habitantes), un diputado por cada 38.000 de sus pobladores: una sobrerrepresentación evidente. “Si fuera todo puramente matemático, con ese número de TdF, la provincia de Buenos Aires tendría que tener 436 diputados (16 millones de habitantes) y el país tendría que sumar 1.210”, graficó un diputado opositor. “La que sí es una cuestión a resolver es la subrepresentación de la provincia de Buenos Aires”, aclaró otro representante de la provincia más poblada del país, sin desconocer que “es la receptora de mucha migración interna que no encuentra futuro en sus distritos de origen”.

El número –por escandaloso– asusta, aunque cabe aclarar que, en la mayor parte de los países del mundo, no se resuelve así, ya que existen los pisos de representación para los distritos más chicos. En Argentina también, pero vale el juego de ponerlo de relieve, con la aclaración de que es una hipótesis incumplible, desde lo político, y mucho más desde lo social, sobre todo en tiempos de aceptación de los discursos ‘anti-política’

Es cierto, sin embargo, que los 257 miembros actuales de la Cámara baja quedaron desactualizados de acuerdo al aumento poblacional y, en ese contexto, la provincia de Buenos Aires es la más subrepresentada: un fueguino 'vale por' 38.000 y un bonaerense equivale al aval de 237.000 de sus habitantes (cifra desproporcionada si se trata de algún proyecto que afecte intereses de estos últimos).

En este contexto, la inclusión en el proyecto de Ley Ómnibus enviada por el gobierno de Javier Milei de la reconfiguración de la distribución por provincias que tendrían que tener las bancas de la Cámara de Diputados es uno de los pocos puntos que logró encolumnar a todo el arco opositor: El rechazo fue contundente, y se lo hicieron saber esta semana al ministro del Interior, Guillermo Francos, en su visita a la comisión.

El tema sería uno de los que quedaría frenado por el rojo del 'semáforo' que puntean desde las jefaturas de los principales bloques opositores en relación a las prioridades del articulado de la Ley. De acuerdo a sondeos realizados en los últimos días por elDiarioAR, el tema quedaría fuera de la Ley Ómnibus que se sancionaría a fin de enero. Si bien no niegan que hagan falta algunas modificaciones, consideran que las mismas deben llegar a partir de marzo, con la apertura de las sesiones ordinarias.

La cuestión del número de bancas y su distribución por provincias en la Cámara de Diputados es un tema de vieja data: La ley vigente establece que el número se debe modificar de acuerdo a los resultados que de cada censo nacional. Pero un decreto-ley de 1983, firmado en los últimos meses de la Dictadura, estableció un mínimo de diputados por cantidad de habitantes y un piso mínimo de bancas por provincias, generando así una desproporcionalidad entre las más despobladas y Buenos Aires, que ostenta el 38% de los habitantes de Argentina.

La mayoría de las iniciativas preexistentes sobre el tema, hablaban de aumentar de 257 bancas a entre 300 y 330, para que Buenos Aires y otras provincias recuperen parte de su actual subrepresentación. Pero el tema se volvió en contra cada vez que algún diputado lo intentó plantear.

En 2016, el massismo y el PRO se unieron una medianoche en la Cámara baja y en medio de una sesión intentaron reflotar el tema, pero los radicales advirtieron a sus socios del entonces oficialista Juntos por el Cambio que la sanción generaría un fuerte cuestionamiento social. La iniciativa volvió a dormir 'el sueño de los justos' en algún cajón del Parlamento.

“Quieren aumentar el número de bancas”, “Más diputados, más ñoquis”, “los privilegiados serían más”, eran algunas de las muletillas que se escucharon entre los 90 y el 2020, y que en los últimos tres años encontraron en Milei al exponente que las utilizó de caballito de batalla para llegar a la Presidencia de la Nación.

Ante la necesidad de adecuarse a los números del censo, pero sin aumentar el número de bancas, la solución que encontraron en el oficialismo fue quitarle escaños a las provincias más chicas y sumárselos a Buenos Aires y a un par más que también estaban en desventaja.

El proyecto baja el número total de 257 a 254 y establece la cantidad de Diputados que obtendrá cada provincia pasando de 161 mil habitantes a 180 mil (o fracción no menor a 90 mil) por banca, además de eliminar el adicional de tres por provincia y el mínimo de cinco por distrito. De acuerdo a la iniciativa, la Provincia de Buenos Aires sumaría 27 bancas, Córdoba tres, Mendoza, Salta, Santa Fe y Tucumán ganarían una, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires perdería ocho, Tierra del Fuego perdería cuatro, Catamarca, La Pampa, La Rioja y Santa Cruz perderían tres, Chubut, Formosa y San Luis perderían dos, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, San Juan y Santiago del Estero perderían una y Corrientes y Misiones quedarían iguales.

Entre las más perjudicadas, estarían La Pampa, Santa Cruz, Catamarca y La Rioja, quedarían con sólo dos diputados nacionales, por lo que elegirían sólo a un representante en el parlamento cada dos años. Hoy, ninguna provincia tiene menos de cinco integrantes.

Estudiosos del tema que transitan el Congreso ponen el siguiente ejemplo para calificar de ‘ridícula’ a la propuesta: “Si en un turno electoral en esas provincias está en juego una sola banca, y una fuerza saca el 33% y otra el 32% solo ingresará uno de ellos”. Pero, grafican, peor es la situación en la que quedaría Tierra del Fuego, que al pasar a tener un solo diputado de los 257, lo elegiría cada cuatro años (en un turno electoral no habría competencia y si, por caso, irrumpiera una fuerza como la Libertad Avanza en 2023, y en ese año no le tocara renovar a la banca fueguina, quedaría sin chances de ingresar al parlamento).

LF/CRM