En conferencia de prensa
Caputo admitió que el escándalo de Adorni se metió en las charlas con inversores extranjeros
El Gobierno intentó este viernes encapsular nuevamente el escándalo que rodea a Manuel Adorni dentro de una lógica puramente política, sin efectos sobre la economía ni sobre el vínculo con los mercados. Pero el solo hecho de que Luis “Toto” Caputo tuviera que responder preguntas sobre el tema en una conferencia destinada a anunciar el “super RIGI” dejó expuesto que el caso ya perforó la narrativa oficial y empezó a colarse incluso en las conversaciones con inversores extranjeros.
Caputo negó que el riesgo país no baje, pese al superávit fiscal y a los indicadores que exhibe el Gobierno, debido a la situación del jefe de Gabinete. “Lo de Manuel no tiene ningún impacto”, respondió el ministro de Economía. Y enseguida intentó minimizar el episodio con un argumento que repitió varias veces: “Un inversor se rió en Estados Unidos y nos dijo que no tiene ningún sentido este tema”.
En una puesta en escena cuidadosamente armada en Casa Rosada, junto al jefe de Gabinete y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, Caputo buscó relativizar el impacto político de las investigaciones que rodean a Adorni, que eligió no responder preguntas. El silencio del ministro coordinador contrastó con el esfuerzo discursivo del titular de Economía, que tuvo que salir a blindarlo en público mientras intentaba convencer a empresarios e inversores de que la Argentina sigue siendo un destino confiable para desembolsos millonarios.
El ministro insistió con que “los problemas políticos y judiciales no se trasladan a la economía” y sostuvo que en Wall Street “se ríen del tema”. Incluso buscó correr el eje hacia la polarización política y volvió a apelar a uno de los conceptos favoritos del oficialismo: el “riesgo kuka”. “El riesgo país no baja por el riesgo kuka, porque el mercado percibe que, aunque haya una probabilidad baja, el escenario de que eso pase es literalmente el infierno”, afirmó. “Las cosas siguen mejorando. En la medida que el tiempo pase, las cosas van a seguir mejorando”, agregó.
Pero la escena dejó una contradicción difícil de ocultar. El Gobierno había convocado la conferencia para presentar el nuevo esquema de incentivos a grandes inversiones —una versión ampliada del RIGI destinada a sectores estratégicos que fue anunciada vía redes sociales por el presidente Javier Milei— y terminó obligado a responder por la situación del jefe de Gabinete. Más aún: la pregunta sobre el llamado “riesgo Adorni” no apareció como una provocación opositora sino como una categoría que, según deslizaron los periodistas presentes, ya comenzó a circular entre empresarios argentinos.
En la Casa Rosada admiten por lo bajo que el caso alteró parte de la agenda política de las últimas semanas. Aunque el oficialismo intenta transmitir que el frente económico sigue encapsulado de cualquier ruido institucional, la conferencia de este viernes dejó ver que el Gobierno ya no discute si el tema existe o no, sino cuánto puede contaminar el clima de negocios que Milei y Caputo buscan venderle al mundo.
PL/MC