Un diputado de Elisa Carrió, al frente

Se destrabó la comisión $LIBRA y la oposición quiere citar a Karina Milei

Después de casi cinco meses de operaciones cruzadas, de trampas formales y creatividades técnicas de un Martín Menem que hizo todo lo posible para empantanarla, la comisión investigadora por el escándalo $LIBRA comenzará a trabajar. Al frente está Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, que se quedó con la presidencia de la comisión como resultado de un acuerdo con el peronismo. “Hay que salir de la grieta kuka-antikuka”, sintetizó una espada del peronismo.

La comisión se reunirá todos los martes a las 16 durante los próximos tres meses. El objetivo de la oposición es ir paso a paso y evitar las tensiones electorales que, inevitablemente, irán surgiendo durante el debate. Las citaciones a testigos, a funcionarios, a Karina Milei, así como los oficios a la Justicia estadounidense y argentina, y los pedidos de informes a Casa Rosada sobre las idas y vueltas de los protagonistas del criptoescándalo (como Mauricio Novelli o Manuel Terrones Godoy): todas las acciones que ejecutará la comisión durante los próximos meses cimentarán el camino al 26 de octubre.

Un error de cálculo del propio Menem, que rearmó el ecosistema de la Cámara de Diputados para sumar la cantidad de integrantes en la comisión -y, así, empantanarla-, y terminó solo dilatando el debate para que coincidiera con la campaña electoral. Una fuente imprevisible de dolores de cabeza sobre una posible estafa que podría haber cometido Javier Milei cuando promocionó con un tuit la criptomoneda. Todo mientras el Gobierno intenta lidiar con el ventilador de escándalos que representan los audios de las coimas de Diego Spagnuolo.

La oposición quiere evitar impugnaciones de aprovechamiento político. Fue por este motivo que Unión por la Patria, que era el bloque mayoritario y, por lo tanto, le correspondía la presidencia, le terminó cediendo la presidencia a Ferraro. El kirchnerismo le cedió, así, la conducción del barco a un hombre de Elisa Carrió. “Nadie va a poder decir que Ferraro es kirchnerista”, ironizaban en el peronismo.

La decisión se tomó dos días antes, con la intervención indirecta de Máximo Kirchner y Sergio Massa. “Esta no es una discusión de peronismo-anti peronismo, ni de oficialismo versus oposición. La discusión está entre los que queremos que se investigue el caso $LIBRA y los que no”, sintetizó Sabrina Selva durante la reunión de comisión, luego de Mónica Frade (CC) hubiera propuesto la candidatura de Ferraro.

Selva es una dirigenta del Frente Renovador que, hace ya un año, se sumó a las filas del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que milita la aventura presidencial del gobernador Axel Kicillof. La diputada era la propuesta original para ocupar el cargo, pero terminó siendo desplazada para priorizar una estrategia que ubicara al lilito en la conducción. A cambio, el kicillofismo puso a otro diputado entre las autoridades: Juan Marino, dirigente del Partido Piquetero y fiel soldado del kicillofismo, será el secretario de la comisión.

Más allá de los nombres, sin embargo, la oposición deberá mantener un sólido frente interno si quiere que la comisión funcione. Esto es así porque la multipartidaria opositora -compuesta por Unión por la Patria, el pichettismo, el radicalismo díscolo de Democracia para Siempre, la izquierda y la Coalición Cívica- cuenta con 14 de los 28 integrantes: si alguno se ausenta o vota en contra, la votación quedará trunca por falta de mayorías.

Los otros 14 integrantes, mientras tanto, no serán de gran ayuda: son los diputados del PRO, La Libertad Avanza, el radicalismo violeta y las fuerzas provinciales que, cuando llegó el momento de votar las autoridades, abandonaron la comisión.

“Se está vulnerando la representación de las mayorías y de las minorías con un mecanismo para autoelegirse las autoridades”, cuestionó el jefe de la bancada libertaria, Gabriel Bornoroni, quien advirtió que impugnaría la resolución que habilitó que, en caso de empates, la presidencia quedaría en manos del principal bloque opositor. Fue el proyecto, cuyo autor es Ferraro, que se aprobó el miércoles pasado en la Cámara de Diputados y habilitó que la comisión pudiera ponerse en funcionamiento.

“Lo que se quiere acá es mantener vivo el escenario político, calentito el circo para hablar del más tremebundo escándalo de corrupción como si los bolsos de López no hubieran existido”, sumó la bullrichista Silvana Giudici, quien viene de querer impulsar una comisión investigadora por el fentanilo contaminado. Giudici, sin embargo, había avanzado con la iniciativa cuando creía que podría perjudicar a Kicillof en la campaña, pero se terminó dando de frente con el rechazo de LLA, que no quería que los acusaran por las faltas de controles de la ANMAT. El oficialismo busca, ahora, hundir esa nueva comisión investigadora.

“El objetivo de esta comisión es algo que nos manda la Constitución y nuestro reglamento, que a su vez fue avalado por una mayoría significativa en el recinto de la cámara. Tiene que ver con el derecho que nos asiste de contralor sobre el Poder Ejecutivo”, le respondió, luego de que abandonaran la sala, el flamante presidente de la comisión, Ferraro. Fue elegido por unanimidad y se prepara para citar a la primera tanda de testigos la próxima semana. Otra sorpresa desagradable con la cual el Gobierno tendrá que lidiar de cara al 26 de octubre.

MC/MC