Los triunviros salen de la parálisis
El día después del Mundial: la CGT moviliza el 22 de julio con los jubilados y da comienzo a un nuevo plan de lucha
La CGT decidió avanzar con un plan de lucha contra Javier Milei. En las horas previas al inicio del partido de Argentina contra Egipto, el triunvirato de la CGT recibió a organizaciones sociales, a las dos CTA y a representantes de los sindicatos de transporte, alimentación y energía con el objetivo de operativizar una respuesta a la crisis. Las presiones por adoptar una postura más combativa frente a la gestión libertaria venían aumentando desde la sanción de la reforma laboral, y los triunviros aceptaron que era momento de pasar a la ofensiva.
La CGT trabaja, sin explicitarlo, con la misma premisa que el Gobierno y el peronismo: después del Mundial arranca otra etapa. La pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, el cierre de empresas, el endeudamiento familiar y el recrudecimiento del humor social funcionaron como incentivos para salir de la parálisis a la que se había sumido la principal central obrera después de la sanción de la reforma laboral. Los sindicatos más combativos, como la UOM o Aceiteros, venían presionando desde afuera para profundizar las medidas de fuerza, y los triunviros decidieron responder.
“Cambió el clima social. La situación económica está cada vez peor y los reclamos para que la CGT hiciera algo aumentaron. La reforma laboral nos comió mucho la agenda, pero la realidad es que hoy hay más plafón social. La protesta social va a ser mejor recibida”, analizan en la sede Azopardo, en donde los triunviros –Jorge Sola (Seguros), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Arguello (Camioneros)– recibieron el martes por la mañana a los titulares de las CTA, Hugo Yasky y “Cachorro” Godoy, a los secretarios generales de varios gremios, como Juan Carlos Schmidt, y a representantes de organizaciones sociales, como Alejandro Gramajo (UTEP).
En la reunión en la sede central de la CGT se acordó instrumentalizar un plan de lucha que comenzará el miércoles 22 de julio, días después de la Final de la Copa del Mundo, con el objetivo de acompañar la marcha de jubilados que se realiza todas las semanas desde hace dos años. El plan es sostener la presencia de los sindicatos todas las semanas, no solo el 22, sino todos los miércoles a partir de entonces. “La idea es organizar una ingeniería con compañeros de distintos sindicatos, irse dividiendo para evitar los descuentos de horas que hacen en algunas empresas”, explican en la CGT.
La central gremial quiere dosificar la presencia callejera, encadenar medidas sectoriales que deriven, eventualmente, en un gran paro nacional. Nadie habla aún, sin embargo, de una fecha para la huelga general, sino todo lo contrario: la prioridad es sostener la conflictividad callejera semanal con diferentes temas y buscar, así, la solidaridad de otros sectores sociales a los reclamos sindicales.
El motivo, según aducen los triunviros, es estratégico: la aplicación de la reforma laboral, que limitó el derecho a huelga con la ampliación de actividades esenciales, restringe su capacidad de movilización. En la CGT advierten que la adhesión de las bases a las marchas es mucho más limitada, por lo que conviene organizar distintas actividades y acompañar conflictos puntuales, espaciados y limitados.
“La CGT no quiere movilizarse. Jerónimo se formó en Techint”, mascullan, en cambio, en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), en donde le recriminan a la central sindical no haber acompañado el reclamo por la intervención judicial sobre el sindicato.
Paros “a la francesa”
La expresión no nació en Azopardo, pero en la CGT abrazan el marketing que se le ocurrió a algún sindicalista y lo filtró a los medios: lo suyo serán medidas de fuerza “a la francesa”. Es decir, un estilo de huelga similar al que se instrumentó en Francia contra la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron en 2023, con paros sectoriales y secuenciales.
El primer paso será acompañar las marchas de jubilados, pero se buscará hacer lo mismo con muchas de las convocatorias organizadas por otros sectores, como las organizaciones sociales. El 7 de agosto, por ejemplo, la CGT se sumará a la movilización que la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) organiza todos los años por San Cayetano. La bandera, como todos los años, será “Tierra, Techo y Trabajo”.
Se buscará organizar, además, una movilización al Ministerio de Economía para denunciar el endeudamiento de las familias, que alcanzó niveles récord. También, a recomendación de Héctor Daer, se movilizará el 2 de septiembre por el Día de la Industria. La idea es llevar el reclamo por las más de 26.400 empresas que, según recopila el último informe de CEPA, cerraron entre diciembre de 2023 y marzo de 2026.
El objetivo es preparar el terreno para la llegada del Papa León XIV, con quien la CGT mantiene un diálogo informal a través de la Conferencia Episcopal. La Iglesia Católica viene teniendo un rol muy activo en los últimos meses, denunciando la crisis social y advirtiendo sobre las consecuencias de algunas leyes impulsadas por el Ejecutivo, como la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada de Federico Sturzenegger. El peronismo, incluso, ha mantenido diversas reuniones con representantes del Episcopado, confiando en su capacidad de lobby para torcer algunos votos.
La CGT supo tener un diálogo con el Papa Francisco, antes de su muerte, y apuesta a reunirse con el nuevo Papa una vez que llegue a la Argentina. Esperan, según advierten en la central sindical, que sea para noviembre. La idea es llegar a la fecha con las calles movilizadas.
MCM/MG