La fórmula de la unidad desigual: Alberto “peronizó” el gabinete, pero Cristina mantuvo su poder

La carta que Cristina Kirchner publicó el atardecer del jueves puede leerse, 24 horas más tarde, como una premonición. O, con realismo político, como un menú de condiciones que un día más tarde Alberto Fernández aceptó en todos sus renglones: Santiago Cafiero fue desplazado de la jefatura de Gabinete, cargo en el que el lunes asumirá el gobernador de Tucumán Juan Manzur, una pieza que los Fernández analizaron juntos en la cena del último martes, ante del estallido frentodista.

La instantánea de la noche del viernes, luego de horas de negociaciones y tironeos, drenó en una fórmula desigual de la unidad. Decidido a preservar el FdT, Fernández atendió las demandas y sugerencias de su vice: no solo corrió a Cafiero y nombró a Manzur, sino que además consiguió que Juan Pablo Biondi -a quien le dedicó varios párrafos incendiarios- dejara la vocería. Como coronación, su hombre en la Casa Rosada, De Pedro fue confirmado como ministro del Interior a pesar de su renuncia intempestiva el último miércoles.

“Wado” fue, durante el viernes, el negociador de la vicepresidenta mientras Cafiero fue el interlocutor que puso el Presidente. En el cierre del acuerdo, perdió Felipe Solá porque su cargo en la Cancillería, Fernández lo reclamó para contener en el gabinete a su ministro más cercano.

“El mejor gabinete posible” que buscaron los Fernández para “salir de la crisis”, luego de 48 horas sin diálogo, operaciones cruzadas y una carta puro TNT político, tiene el sello de los pedidos/reclamos de la vice que, en el revoleo solo “entregó” un ministro: Roberto Salvarezza de Ciencia y Tecnología, que será reemplazado por Daniel Filmus. Al margen de eso, en el juego de avances y retrocesos logra a su vez la salida de otras dos figuras objetadas por el dispositivo K: Sabina Frederic de Seguridad y Nicolás Trotta de Educación.

“Se peronizó el gabinete”, se celebró muy tarde, el viernes, en un búnker del peronismo por la llegada de figuras con historia y varias batallas encima como Aníbal Fernández y Julián Domínguez. Pero en particular, por el desembarco de un gobernador como Manzur. En la cuenta de almacenero de la política, Fernández retuvo a Martín Guzmán y a Matías Kulfas, dos figuras -más allá de la posterior aclaración de la vice- estuvieron bajo fuego K.

En algunos recambios se aplica el mandamiento político de que el que saca, no pone. Ni Aníbal Fernández, que vuelve a Seguridad, ni Jaime Perzyck que se hace cargo de Educación, son del sistema CFK. Forman parte, en cierto modo, de una zona neutral, la industria del peronismo que no reniega pero tampoco reporta a Cristina pero que, en un detalle más sutil, ha tenido chispazos con La Cámpora.

El regreso de Julián Domínguez, a un cargo que ocupó en 2009 luego del conflicto por la 125, significa la salida de uno de los pocos ministros que reportaban al interior, el formoseño Luis Basterra, un hombre del gobernador Gildo Insfrán. En el nuevo gabinete, Domínguez se reencontrará con Aníbal F., con quien se enfrentó en la PASO por la candidatura a gobernador bonaerense en el 2015, disputa que derivó en una guerra de guerrillas que recién se reconstruyó en los últimos meses.

Anoche, desde el entorno presidencial se transmitía que el acuerdo por el Gabinete permitió lograr lo que era una prioridad: la unidad del Frente de Todos (FdT) pero, además, incorporar actores con más volumen. En particular, el ingreso de un gobernador del PJ como Manzur, uno de los pocos que ganó en su provincia el último domingo. El tucumano estrenará este sábado en La Rioja su cargo en un almuerzo con gobernadores del PJ del que participará Fernández.

PI