Los gobernadores leales, entre el alineamiento con Milei y la conflictividad en sus provincias
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, y Javier Milei se cruzaron en el pasillo del edificio del JP Morgan en Nueva York y se fundieron en un abrazo. El presidente acababa de dar su discurso de apertura en la Argentina Week, estaba exultante, y aprovechó para darle una palmada en la espalda y concederle una de las pocas sonrisas que dispensaría entre los 11 gobernadores que habían participado del evento en Estados Unidos. Después de ese breve intercambio, el principal aliado del Gobierno, el peronista que fantasea con convertirse en el vice de Milei en 2027, regresó con el resto de la comitiva y, hasta las 18, encadenó charlas y reuniones con empresarios mineros. Volvió a su hotel y, al día siguiente, enfiló a la sede central del Bank of America.
Sáenz no estaba solo, sino que lo acompañaba la senadora de Jujuy, Carolina Moisés, con quien tiene una sociedad política desde hace varios años. Moisés, que viene de romper el bloque kirchnerista en el Senado para conformar un espacio peronista oficialista friendly, lo acompañó en muchas de sus reuniones, así como al resto de los gobernadores del Norte Grande que aprovecharon para dejar asentado su alineamiento estratégico con La Libertad Avanza. Milei hizo usufructo de este respaldo con una postal de gobernabilidad frente a los inversores extranjeros. Los mandatarios, en cambio, lo tomaron como una oportunidad para demostrar su valía.
“El Norte tiene plata, tiene oro, tiene energía, tiene agroindustria. Pero hoy lo fundamental de la presencia de gobernadores de distintos signos políticos tiene que ver con darle a aquellos que quieren invertir en nuestra patria confianza, previsibilidad”, se jactó Saenz desde la sede del Bank of America, donde se llevó a cabo la segunda jornada de la Argentina Week, un evento destinado a reunir funcionarios argentinos con fondos de inversión y empresas de energía, tecnología o farmacéuticas.
El viaje había sido pagado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), y los gobernadores aprovecharon para afianzar sus lazos con inversores extranjeros –Saenz cerró un acuerdo con la minera Río Tinto para exportar litio– y el propio Gobierno. Se reunieron con Manuel Adorni mientras éste sufría los coletazos del escándalo político que despertó la presencia de su esposa en el vuelo oficial a Estados Unidos. Le pidieron ampliar el RIGI y, luego, participaron de una foto de familia. A la salida, todos volvieron a repetir el discurso de la jornada anterior: las provincias y la Nación estaban alineadas en un mismo objetivo.
Sáenz pretende erigirse como el líder del Norte Grande, pero no era el único presente. Estaba el catamarqueño Raúl Jalil, que también rompió con las bancadas kirchneristas en el Congreso y hoy funciona como el otro gran aliado peronista de Milei: colaboró para que se sancionase la reforma laboral, aprobó el Presupuesto 2026 y en el Gobierno lo cuentan como un “leal”.
Mientras Jalil paseaba por Nueva York, sin embargo, los docentes autoconvocados volvían a congregarse frente a la Casa de Gobierno de Catamarca. La tensión viene escalando en la provincia norteña, en donde los gremios docentes reclaman una recomposición salarial que lleve el mínimo docente a 1,3 millones de pesos (hoy el salario medio de un docente con 10 años de antigüedad es de 833 mil pesos, uno de los más bajos en el país). La semana pasada, durante la vigilia y la primera marcha de las antorchas, los docentes estuvieron acompañados por otros trabajadores del Estado, incluso policías.
El jujeño Carlos Sadir, mientras tanto, también tuvo que interrumpir sus conversaciones en el Consejo de las Américas el martes, luego de que más de 200 policías tiraran abajo las rejas que rodean la sede de Gobierno en el centro de San Salvador de Jujuy. Los oficiales reclaman un aumento del 50% y Sadir respondió con una denuncia penal y una magra oferta salarial: subir el mínimo a 1,15 millones de pesos e incrementos escalonados para el resto de los oficiales.
En Corrientes, mientras tanto, los docentes convocaron a una nueva movilización para el 14 de marzo en reclamo, a su vez, de una recomposición salarial. El gobernador Juan Pablo Valdés es otro de los mandatarios que participó de la comitiva, acompañó la disertación del ministro Luis Caputo y, al final de la segunda jornada, se reunió con Adorni en el Bank of America.
En reuniones privadas, con otros gobernadores, los jefes locales se quejan de las deudas de la Nación con las provincias, la caída de la coparticipación y la suspensión de la obra pública. Puertas para afuera, sin embargo, se muestran como los garantes de la nueva gobernabilidad libertaria. “El Gobierno no les suelta un peso, pero están convencidos de que Milei gana en sus provincias y es la única manera de sobrevivir”, explica un dirigente peronista con diálogo abierto con muchos de los mandatarios.
Algunos gobernadores, como Saenz, esperan que lo lleven en la boleta presidencial. Otros, como Alfredo Cornejo, aspiran a una alianza electoral que les permita sostener cierto control en la provincia. Pero la mayoría de los gobernadores alineados con el Gobierno se esperanza con poder cerrar, en 2027, un acuerdo electoral con Karina Milei que les permita mantener el pago chico a cambio de su apoyo político en el Congreso.
En el Gobierno dejan correr la esperanza, pero más de un armador libertario del interior advierte: Karina irá por todo. “Vamos a ir por todas las provincias en 2027. En algún momento vamos a tener que abandonar a nuestros aliados, el tema es cuándo”, señaló, profético, un referente libertario de una provincia cuyana unas horas después de que el Gobierno lograra sancionar la reforma laboral con el apoyo de los once gobernadores que participaron, un mes después, de la Argentina Week.
MCM/MC
0