Cierres, despidos y ajustes: la crisis industrial golpea a la fábrica de preservativos Tulipán y a las baterías Moura
La empresa Kopelco S.A., conocida por producir los preservativos de la marca Tulipán, despidió a 220 trabajadores en medio de la caída del consumo y la retracción de varios sectores industriales. Con esta decisión, la firma redujo su estructura laboral de 355 a 135 empleados, lo que representa un recorte superior al 60% de su planta.
En tanto, la empresa Moura cerrará dos líneas de producción en su planta del Parque Industrial de Pilar y comenzará a importar las baterías para camiones directamente desde Brasil, país de origen de la firma, por lo que peligran, al menos, 25 empleos de los 180 trabajadores en un contexto en el que ya hay retiros voluntarios.
Tulipán ya perdió más del 60 % de su personal
La medida de Kopelko S.A. impacta directamente en los puestos de trabajo vinculados a las plantas que la empresa posee en el partido bonaerense de San Martín y en la provincia de San Luis.
Además de preservativos, la compañía produce insumos derivados del látex, como elásticos para ropa interior, globos y distintos tipos de hilados industriales. Sin embargo, la caída de la demanda golpeó especialmente a esas líneas de negocio.
“Estamos muy preocupados, es un momento muy desafiante”, reconoció el gerente general de la empresa, Felipe Kopelowicz, quien explicó que en algunos rubros las ventas llegaron a desplomarse hasta un 50%.
Desde la compañía señalaron que el problema no se limita al mercado de los preservativos, sino que afecta a varios segmentos industriales en los que participa la firma.
Durante años, la diversificación de productos fue uno de los pilares del crecimiento de la empresa fundada a fines de los años 80. Sin embargo, en el actual contexto económico, esa misma diversificación quedó expuesta a la caída simultánea de la demanda en distintos sectores.
A pesar de la crisis, la marca Tulipán mantiene una participación cercana al 40% del mercado local de preservativos, lo que le permite sostener parte de la actividad gracias a precios competitivos.
No obstante, el retroceso del consumo interno y la contracción de otras unidades de negocio dejaron a Kopelco S.A. en una situación compleja.
El propio Kopelowicz definió el momento como un “jaque total” para la compañía, en un escenario en el que la industria enfrenta una de las caídas más fuertes de los últimos años y que ya comienza a reflejarse en la pérdida de cientos de puestos de trabajo.
Ajustes para Baterías Moura
Moura decidió en los últimos días cerrar dos líneas de producción en su planta del Parque Industrial de Pilar y sus baterías pesadas para camiones desde ahora serán importadas directamente desde Brasil, por lo que peligran al menos 25 puestos de trabajo, de acuerdo a la información de Pilar a Diario.
El Sindicato Químico Pilar busca negociar la reubicación de los 25 operarios que se desempeñan en las dos líneas destinadas al cierre, aunque algunos trabajadores ya acordaron un retiro voluntario con indemnización, de acuerdo al medio pilarense.
En la planta trabaja un total de 180 personas, entre operarios, administrativos y encargados de logística.
“Esto forma parte de la masacre que este gobierno está cometiendo con la industria, algo que no vivimos ni en pandemia”, lamentó el titular del sindicato Químico, Sergio González, quien manifesto su temor sobre el avance del ajuste sobre otros productos de Moura y que se profundice la reducción de la planta.
“Esto se da en el contexto de la reforma laboral. Encima, no hay con quien hablar en el gobierno para tratar de buscar soluciones”, reclamó el dirigente sindical, aunque aclaró que “la empresa no tiene voluntad de irse del país”.
La fábrica de sweaters Mauro Sergio suspendió a 175 trabajadores
La empresa textil Textilana, fabricante de la marca Mauro Sergio, suspendió a 175 trabajadores desde el 16 de noviembre en su planta de Mar del Plata debido a la caída de las ventas y al stock acumulado de mercadería. Los operarios debían reincorporarse el 1 de abril, pero advierten que la falta de demanda podría extender las suspensiones y profundizar la incertidumbre sobre la continuidad laboral.
El conflicto afecta a la mayor parte de la plantilla productiva de la compañía. La firma tiene menos de 300 trabajadores en total, entre operarios y personal administrativo, lo que implica que más de la mitad de la planta quedó sin tareas. En la fábrica solo continúan trabajando alrededor de 65 operarios mientras se mantiene paralizada gran parte de la producción.
Textilana es una de las empresas textiles más importantes de Mar del Plata y una de las pocas que conserva un proceso productivo integrado, desde el hilado y tejido hasta la comercialización de los sweaters. La marca Mauro Sergio llegó a producir hasta dos millones de prendas en sus años de mayor actividad, cuando la empresa tenía cerca de 1.000 trabajadores y una red de más de veinte locales.
La situación actual es muy diferente. La empresa redujo su plantilla a menos de un tercio de la que tuvo en su etapa de mayor expansión, en un contexto de caída del consumo interno y aumento de las importaciones que afectó a buena parte del sector textil. Según explicó el delegado Mauro Galván, la compañía acumuló un volumen de stock que no logra vender, lo que llevó a detener gran parte de la producción.
La crisis que atraviesa Textilana se inscribe en una crisis que afecta a la industria argentina, en general, y en ese marco a todo el sector textil, que opera actualmente con niveles muy bajos de utilización de su capacidad productiva. Un informe del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires señaló que la industria textil funciona apenas al 40% de su capacidad instalada.
Ese retroceso productivo tuvo consecuencias directas sobre el empleo. El mismo estudio registró que la actividad textil perdió al menos 11.500 puestos de trabajo en los últimos dos años, en una de las ramas industriales históricamente más intensivas en mano de obra.
El deterioro del sector se vinculó a varios factores simultáneos. Por un lado, la caída del consumo interno redujo las ventas de indumentaria y productos textiles en el mercado doméstico. Por otro, el aumento de las importaciones de prendas desplazó parte de la producción local en los comercios y presionó sobre la actividad de las empresas que abastecen el mercado interno.
Mar del Plata fue una de las ciudades donde ese proceso se volvió más visible. La localidad fue conocida durante décadas como la “capital del pulóver”, con una red de fabricantes y talleres que abastecían buena parte del mercado nacional. En la década de 1970 existían alrededor de 500 empresas dedicadas a la producción de sweaters; hoy quedan menos de 100 entre fábricas y talleres.
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