El presidente de EE.UU., Donald Trump, y sus homólogos de Argentina, Javier Milei; Ucrania, Volodimir Zelenski; y la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, serán algunos de los líderes presentes en la nueva edición del Foro de Davos, que se celebra en el conocido destino de los Alpes suizos del 19 al 23 de enero, confirmó este martes la organización.
Trump viajará acompañado de la mayor delegación estadounidense nunca antes vista en el foro, con al menos cinco secretarios de la Administración, destacó el presidente y consejero del Foro Económico Mundial (WEF), Borge Brende, en la rueda de prensa de presentación de la 56ª edición.
La segunda economía mundial, China, estará representada por otra importante delegación encabezada por el viceprimer ministro He Lifeng, añadió Brende.
En un comunicado emitido poco después del acto de presentación del foro, el WEF también confirmó la asistencia del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, del presidente israelí, Isaac Herzog, así como del canciller alemán Friedrich Merz, el primer ministro canadiense Mark Carney, o el secretario general de la ONU António Guterres, entre otros líderes.
La reunión “llega en el contexto geopolítico más complejo desde 1945”, admitió el presidente de WEF, institución que organiza esta gran cita de líderes desde 1971, y que en esta ocasión ha decidido que el lema sea 'Espíritu de Diálogo'.
En un mundo con creciente confrontación y donde el multilateralismo está siendo puesto en duda, “el diálogo no es un lujo sino una necesidad”, comentó Brende, subrayando que en esta edición habrá una presencia récord de jefes de Estado y de Gobierno, ya que por ahora 64 de ellos han confirmado su presencia.
Entre ellos estarán “seis de los siete líderes del G7” y habrá una destacada participación de regiones como Latinoamérica, señaló, al citar la asistencia entre otros de los presidentes de Colombia (Gustavo Petro) y Ecuador (Daniel Novoa), además de Milei.
Oriente Medio también estará bien representado, con la participación entre otros del presidente sirio, Ahmad al-Sharaa, así como de los primeros ministros de Catar y Líbano, o el príncipe heredero de Jordania.
El foro recibirá en total a unos 3.000 líderes económicos y políticos, incluyendo 1.700 representantes empresariales de 130 países, así como unos 60 ministros de Economía y Finanzas, una treintena de Comercio y otros tantos de Asuntos Exteriores.
En la cita alpina, uno de los primeros encuentros de líderes de cada principio de año, se abordarán “urgentes retos” como las tensiones geopolíticas en Irán, Gaza, Ucrania o Venezuela, subrayó el presidente de WEF.
No se olvidarán las cuestiones económicas, como el papel de la tecnología como motor de productividad, en un mundo en el que pese a las tensiones y la incertidumbre se espera este año un crecimiento superior al 3 %.
Los cinco temas de este año en el Foro de Davos
El programa de la Reunión “se estructurará en torno a cinco retos globales que requieren el diálogo y la cooperación público-privados, con la participación de todas las partes interesadas, para poder avanzar. Para abordar esos retos, el crecimiento, la resiliencia y la innovación serán imperativos transversales que guiarán el modo en que los líderes interactúan con la complejidad actual y persiguen las oportunidades futuras”, revelan desde los documentos oficiales del Foro. Y detallan los cinco tópicps que dominarán el encuentro:
- ¿Cómo cooperar en un mundo más cuestionado? El aumento de la competencia entre las grandes potencias está redefiniendo la influencia global y la estabilidad regional. Paralelamente, existe una polarización cada vez mayor en las sociedades de muchos países. Estamos en una nueva época en la que las reglas se cuestionan, las alianzas cambian y la confianza se deteriora. A medida que se intensifican la volatilidad y los riesgos combinados, todas las organizaciones, independientemente del tipo que sean, deben adaptarse constantemente a un conjunto de dinámicas sumamente complejas. La geoeconomía tiene cada vez mayor peso en la toma de decisiones empresariales. Esto se debe a que las empresas tratan de desarrollar una mayor inteligencia geopolítica que les permita lidiar con este entorno altamente variable, en el que se cuestionan en tiempo real suposiciones muy arraigadas sobre seguridad, soberanía e impacto. En este contexto, es crucial que las empresas, los gobiernos y la sociedad civil trabajen juntos para encontrar soluciones comunes y tomar medidas decisivas. A través de sus Centros, el Foro Económico Mundial integra esfuerzos público-privados para lograr un mayor impacto.
- ¿Cómo acceder a nuevas fuentes de crecimiento? Se prevé que la economía mundial, atrapada entre las tensiones comerciales y la incertidumbre política, crezca apenas un 3,1 % en 2026, reflejo de un entorno operativo impredecible. Según las previsiones, el comercio, que tradicionalmente ha sido un motor de crecimiento, solo aumentará un 0,9 % en 2025. Todo ello en un momento en el que se cuestionan las reglas existentes, sin que se hayan definido otras nuevas. A pesar de que la inflación general se ha controlado gradualmente, la subyacente sigue siendo elevada y la ratio de deuda-PIB ha escalado hasta máximos históricos del 95 %. Esto se produce en un momento en el que las autoridades tienen escaso margen de maniobra de en las esferas fiscal y monetaria. Las perspectivas dependerán cada vez más de la capacidad de las economías no solo para hacer frente a los shocks a corto plazo, sino también para aprovechar una innovación que permita impulsar la productividad a largo plazo. Asimismo, la política económica deberá estar en sintonía con la fuerza laboral y el conjunto de la sociedad, garantizando que las ventajas del crecimiento se extienden y benefician a más personas.
- ¿Cómo invertir mejor en las personas? La inversión en la recualificación y la mejora de competencias será fundamental para lograr una fuerza laboral resiliente en este contexto económico, ya que el 22 % de los empleos actuales en todo el mundo cambiarán en los próximos cinco años, principalmente como consecuencia de la IA. En las economías emergentes es preciso que se acelere la creación de empleo para absorber el excedente de mano de obra de casi 800 millones de jóvenes que en los próximos diez años se incorporarán a la población en edad de trabajar. La necesidad de lograr una resiliencia transversal también tiene su reflejo en la salud humana. Actualmente, 4500 millones de personas carecen de acceso a servicios sanitarios esenciales y el sector sufre un déficit de financiación de 10 500 millones de dólares anuales, lo que subraya la urgencia de inversiones en materia de salud.
- ¿Cómo implantar las innovaciones a gran escala y de manera responsable? La IA está redefiniendo la forma en que las empresas operan, compiten y crean valor. Se prevé que su contribución al PIB mundial sea de 15 billones de dólares hasta 2030. Cerca del 90 % de las empresas de todos los sectores prevén que la IA y otras tecnologías transformen sus negocios a corto plazo, en particular a través de un aumento de la productividad. Para aprovechar este potencial no solo será necesario una implantación y una gobernanza responsables, sino también una inversión constante en tecnologías de frontera que van desde sistemas de biotecnología y cuánticos, hasta sistemas espaciales, semiconductores y sectores. Por otra parte, la necesidad de lograr una transición energética es más urgente que nunca, y el reto ya no tiene que ver con la ambición, sino con la ejecución. La expansión de nuevas tecnologías, la renovación de las redes y la mejora del acceso a la innovación, sobre todo en los mercados emergentes, son requisitos fundamentales para lograr los avances necesarios que permitan atender las necesidades energéticas futuras.
- ¿Cómo crear prosperidad sin superar los límites planetarios? El cambio climático afecta a las infraestructuras, los sistemas alimentarios y los ecosistemas naturales, lo que refuerza la necesidad de seguir desarrollando soluciones basadas en la naturaleza en el marco de un enfoque integrado. La pérdida de naturaleza afecta al 75 % de la superficie terrestre y plantea importantes riesgos económicos. Sin embargo, la transición hacia modelos de negocio positivos para la naturaleza podría desbloquear 10 billones de dólares anuales hasta 2030. Proteger el medio ambiente no tiene por qué estar reñido con el crecimiento económico. De hecho, unos ecosistemas resilientes son una fuente de estabilidad y de oportunidades económicas y sociales a largo plazo. Invertir en sistemas de producción y consumo regenerativos, circulares e inclusivos puede garantizar un crecimiento dentro de los límites planetarios.
Con información de EFE y World Economic Forum.
IG