Para la Iglesia Católica, en Argentina “discutimos poder, no proyecto de Nación”

elDiarioAR

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Dos representantes de peso en la Iglesia Católica de la Argentina se metieron en las últimas horas en la crisis política en la que está inmersa la Argentina, con sendos mensajes y llamados de atención sobre la situación en la que, dicen, “se discute poder y no proyecto de Nación”.

Tanto el arzobispo de La Plata, Víctor Fernández, como el obispo de San Isidro, Oscar Ojea, se manifestaron sobre la visión que tienen del país en horas de tensión, tras el resultado adverso del oficialismo en la PASO del último domingo y los cruces públicos entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Primero fue el turno de Fernández, a través de una columna que publicó el diario La Nación, en la que le pidió al Presidente “por amor a esta Patria herida, que pueda revisar a tiempo su agenda de prioridades, para evitar una debacle que terminaría dañando todavía más a nuestro pueblo”.

Según el arzobispo platense, Alberto Fernández “todavía está a tiempo de dar prioridad a los grandes problemas sociales y de enfocarse mejor en la producción y en el trabajo, que es lo que uno puede escuchar como reclamos genuinos si está cerca del pueblo. Le conviene recordar que en las anteriores elecciones Mauricio Macri pudo recuperar en las generales muchos puntos que había perdido en las PASO. No lo logró por cautivar con propuestas inteligentes, sino por algo muy sencillo: un enorme esfuerzo de acercarse más a la gente y al menos escuchar los verdaderos reclamos”.

Asimismo, se preguntó: “¿Quiénes no le perdonarían al Señor Presidente el mal paso de la fiestita de Olivos si lo hubieran sentido más cerca de sus reales problemas?” y reflexionó que el mandatario “trataba de 'imbéciles' a quienes hacían lo mismo que él, así como cuando pedía un debate respetuoso sobre el aborto mientras llamaba 'hipócritas' a los que pensaban distinto. Esa no es la imagen que muchos tenían cuando lo votaron. La mayoría lo votó por todo lo contrario, y la gente es demasiado sensible a ciertas cosas”.

Para cerrar, Víctor Fernández consideró al pueblo argentino como “generoso” y “capaz de dar otra oportunidad a los que saben volver tras sus pasos y retomar el rumbo. Ojalá que así sea, para que se pueda reconstruir una economía que lleva varios años dañada y empecemos a resolver las dificultades de las grandes mayorías sufrientes. Ya hay mucha gente cansada de esperar”.

En tanto, Ojea se metió de lleno en la interna del binomio presidencial y los comparó con los apóstoles cuando Jesús estaba a punto de ser crucificado, según la Biblia: “Entre ellos comienzan a preguntarse quién va a ser el más importante en el Reino. Empiezan a discutir poder”. “Entonces aparece la vanidad de cada uno; quién va a ocupar el primer lugar, aparecen las comparaciones, aparece el creerse superior al otro, esta cosa tan humana”, sostuvo.

Para el obispo de San Isidro, “así también muchas veces nosotros -y también en la Argentina- caemos en la trampa de las discusiones de poder, sin animarnos a pensar juntos lo esencial, hacia dónde vamos”. 

IG