Posibles delitos de administración fraudulenta
Imputaron a Demian Reidel por presuntas irregularidades con las tarjetas de Nucleoeléctrica Argentina S.A.
El fiscal federal Ramiro González imputó al expresidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A., Demian Ernesto Reidel, físico y economista muy cercano al presidente Javier Milei, y abrió una investigación penal por presuntas irregularidades en el uso de tarjetas corporativas de la empresa estatal.
La causa se inició a partir de una denuncia presentada por la diputada nacional Marcela Pagano, quien también apuntó contra integrantes del directorio, la sindicatura y funcionarios vinculados al uso de una tarjeta corporativa identificada con la cuenta N° 338402.
El fiscal impulsó la investigación para determinar si existieron “irregularidades penalmente relevantes” en la utilización y administración de la tarjeta corporativa entre marzo de 2025 y febrero de 2026.
La denuncia menciona posibles delitos de administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, peculado, malversación de caudales públicos, negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
En el requerimiento de instrucción, González también incluyó a los integrantes del Directorio y de la Sindicatura de la compañía por una presunta omisión en los deberes de control, vigilancia y autorización de los gastos corporativos realizados.
La investigación tomó impulso luego de la difusión de un documento titulado “Reporte Tarjeta Corporativa Nucleoeléctrica Argentina S.A. — Cuenta N° 338402”, incorporado en la Cámara de Diputados como respuesta a un pedido de acceso a la información pública realizado por la legisladora Florencia Carignano.
De acuerdo al dictamen fiscal, el reporte incluía fechas, descripciones de operaciones e importes en pesos y dólares correspondientes a consumos efectuados entre marzo de 2025 y febrero de 2026.
El fiscal sostuvo que del análisis preliminar de esos movimientos “surgirían erogaciones que, prima facie, aparecerían ajenas al objeto social y a la finalidad institucional de la empresa”.
Además, González remarcó que la documentación aportada no identificaba al titular ni al usuario responsable de cada operación y tampoco precisaba si los gastos fueron realizados con un único plástico o con tarjetas adicionales.
El fiscal también señaló que no existía una rendición documentada sobre el destino institucional de cada uno de los gastos observados en el informe.
En otro tramo del dictamen, González advirtió que incluso si algunos consumos hubieran sido efectuados durante viajes oficiales, los gastos detectados podrían resultar incompatibles con el régimen normativo vigente en materia de viáticos.
Como primeras medidas de prueba, el fiscal pidió incorporar formalmente el reporte de gastos al expediente y solicitó identificar a todos los titulares y usuarios autorizados de la cuenta corporativa investigada.
También requirió información bancaria detallada de cada operación realizada, incluyendo fecha, comercio, importe y usuario del plástico utilizado.
Las sospechas
Un informe oficial remitido al Congreso expuso gastos realizados con tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) entre marzo de 2025 y febrero de 2026, con consumos en el exterior que incluyen desde servicios vinculados al sector energético hasta pagos en discotecas, peluquerías, free shops y servicios de playa. Tras la difusión, el extitular de la empresa, Demian Reidel, negó haber efectuado gastos personales y reclamó una investigación “hasta el último peso”.
La información surge de un anexo incorporado al informe de gestión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al que accedieron los diarios La Nación y Clarín, elaborado a partir de un pedido de acceso a la información pública. El documento –de 58 páginas– detalla fechas, montos y rubros de consumo en pesos y dólares, aunque no identifica a los responsables de cada operación ni especifica la cantidad de tarjetas utilizadas.
Consumos en el exterior y rubros diversos
El registro combina gastos asociados a la actividad nuclear –como pagos a organismos y empresas del sector– con otros en rubros de consumo general. Entre ellos figuran hoteles, restaurantes, indumentaria y comercios minoristas, junto con erogaciones en servicios personales.
Uno de los conceptos más reiterados es el de compras en tiendas duty free, con 45 operaciones que totalizan cerca de US$5957 y $1,1 millones. También aparecen pagos en cadenas deportivas y de ropa, supermercados y locales gastronómicos en distintas ciudades.
La mayor parte de los movimientos se concentra en España, donde se repiten consumos vinculados a la firma Tecnatom, empresa del sector energético con antecedentes de trabajo con Nucleoeléctrica. En ese mismo contexto, el detalle del reporte incluye gastos en una peluquería de Madrid y en una discoteca, realizados en fechas cercanas a actividades vinculadas a esa compañía.
El listado también registra pagos en otros destinos internacionales, como Brasil, Corea del Sur, Austria y Estados Unidos, además de operaciones en aerolíneas y hoteles de distintas categorías. En algunos casos, las fechas coinciden con viajes oficiales o actividades institucionales.
Adelantos de efectivo y falta de identificación
Además de los consumos, el informe consigna más de 400 adelantos de efectivo por un total cercano a los $56 millones. En varias jornadas se registran múltiples extracciones consecutivas por montos similares, sin que el documento precise el destino de esos fondos.
Otra de las limitaciones del reporte es que no permite identificar quién realizó cada gasto, lo que dificulta atribuir responsabilidades individuales. Desde la empresa señalaron que los registros corresponden a consumos de “casi un centenar” de funcionarios y empleados jerárquicos, y que los movimientos podrían vincularse con viáticos por misiones oficiales en el exterior.
La normativa vigente durante el período –basada en el régimen de viáticos de la administración pública– establece montos diarios para cubrir gastos personales en comisiones de servicio fuera del país, lo que abre la discusión sobre el encuadre de parte de las erogaciones registradas.
La respuesta de Reidel
Tras la publicación de los datos, Demian Reidel, quien estuvo al frente de la empresa entre abril de 2025 y febrero de 2026, rechazó haber utilizado tarjetas corporativas para fines personales.
“Mis resúmenes de tarjeta corporativa no muestran ningún gasto personal. Cero discotecas, servicio de playa, free shop ni nada”, afirmó en redes sociales. Además, sostuvo que las versiones difundidas “mezclan datos de todas las tarjetas de la empresa” y consideró que atribuirle esos consumos “es mala fe”.
El exfuncionario también pidió que se avance en una investigación completa: “Que se investigue hasta el último peso. No tengo nada que ocultar”, señaló.
La renuncia en febrero pasado
Nucleoeléctrica Argentina S.A. es una sociedad anónima y su capital social accionario se encuentra distribuido entre el Ministerio de Economía de la Nación (79%), la Comisión Nacional de Energía Atómica (20%) y Energía Argentina S.A. (ENARSA) (1%). Produce energía nucleoeléctrica mediante la operación de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse. La potencia instalada total de las tres plantas es de 1763 MW. Tras la salida de Reidel, la preside Juan Martín Campos, secundado por Martín Porro.
Reidel, físico y economista muy ligado al presidente Javier Milei, renunció en febrero pasado luego de quedar bajo sospecha por presuntas irregularidades en licitaciones y contrataciones, que derivaron en una fuerte crisis interna y en la intervención del propio directorio.
La renuncia de Reidel llegó tras semanas de denuncias cruzadas dentro de la empresa, cuestionamientos por posibles sobreprecios y una decisión inédita del directorio: congelar la firma del presidente y concentrar el control administrativo en los gerentes, una señal clara de desconfianza hacia su conducción.
Reidel había festejado a fines de enero la intervención de Milei en el Foro de Davos, en el marco del cual presentaron un paper por el que se creen merecedores del Nobel de economía: “Cuando regulación mata crecimiento”. Ya en julio pasado Reidel había renunciado como jefe de asesores de Milei para hacerse cargo exclusivamente de NA-SA. Entonces había dicho que el problema del país “es que está poblado por argentinos”.
Licitaciones bajo sospecha y denuncias internas
La crisis en Nucleoeléctrica se desató a partir de sospechas sobre procesos de licitación, especialmente en contrataciones de servicios de limpieza, que generaron enfrentamientos entre directivos, gerentes y el propio presidente de la empresa. Si bien Reidel negó públicamente cualquier irregularidad y sostuvo que las denuncias formaban parte de una interna de poder, el avance de las investigaciones administrativas y el endurecimiento del directorio debilitaron de manera progresiva su posición.
Las denuncias —algunas de ellas elevadas al Comité de Integridad y otras en análisis para su judicialización— apuntaron a presuntos sobreprecios y direccionamiento de contratos, en una compañía estratégica del Estado que históricamente había sido presentada como superavitaria y con estándares técnicos elevados.
Una empresa de limpieza y parquizado -M&G- había presentado una denuncia interna en NASA, otra competidora -Distribón- había recurrido a la Justicia, mientras que el gerente de planta, Juan Pablo Nolazco Sáenz, un hombre de la línea de la compañía, también había acusado a la conducción ante el mencionado comité. Los tres apuntaron a que se favorecía a una tercera firma. LX, propiedad de Gabriel Bonetto, exaportante del PRO. Otras compañîa habían cuestionado las licitaciones: Euro Clean y Claryty.
En ese contexto, el directorio resolvió iniciar sumarios administrativos y suspender a dos gerentes clave, una decisión que profundizó el conflicto interno y dejó expuesta la fractura en la cúpula de la empresa.
Una empresa estratégica bajo la lupa
La salida de Reidel se produjo en un momento delicado para Nucleoeléctrica, una empresa clave para el sistema energético argentino y para la política nuclear del país. Las denuncias pusieron en discusión no solo la conducta de sus autoridades, sino también los mecanismos de control y transparencia en las empresas públicas bajo la actual gestión.
Desde hace más de siete años, la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA) mantiene un superávit sostenido que al 30 de junio de 2025 implicó el 27,7% de sus ingresos. En 2024 y 2023, los superávits fueron de $239.827 millones (33,2%) y $235.231 millones (62,1%), respectivamente. Sin embargo, el Gobierno incluyó a la empresa que opera las tres centrales nucleares que tiene el país entre los objetivos a privatizar y lleva adelante un proceso de desinversión que implica una reducción del gasto del 43% en comparación a 2023.
La intención del Gobierno es poner a la venta e 44% de sus acciones. Así la Nación se quedaría con el 51% restante e incluiría a los trabajadores dentro del esquema accionario, quienes obtendrían el 5% del capital social. De acuerdo a estimaciones oficiales, la valuación total de la empresa varía entre US$ 560 millones y US$ 1.000 millones, es decir que el valor que se está ofreciendo a la venta ronda entre los US$ 246 millones y US$ 440 millones.