Miércoles a las 11 sesión en el Senado

Milei cedió y Bullrich anuncia una treintena de cambios para aprobar la reforma laboral

Patricia Bullrich ingresó al Salón de las Provincias del Senado triunfante, escoltada por el jefe de la bancada radical, Eduardo Vischi. La jefa de La Libertad Avanza organizó, a último momento, una conferencia de prensa para dar a conocer las 28 modificaciones que había negociado con los senadores aliados para aprobar la reforma laboral que, según estima, tiene ya los votos asegurados para aprobarse este miércoles en el Senado. Y era ella quien quería mostrar que los había conseguido. 

“Hace muchísimos años, desde la vuelta a la democracia, la Argentina viene trabajando la posibilidad de adecuar normas laborales a los distintos cambios de nuestro país en el mercado laboral. Hoy venimos a anunciar, con un gran bloque integrado por distintos actores políticos, de la UCR, los PRO y los partidos provinciales, que hemos cerrado un acuerdo”, anunció, satisfecha, la ex ministra de Seguridad. 

A su lado estaban Vischi y el jefe del PRO, Martín Goerling Lara, a modo de representación de los bloques aliados. Y, más atrás, expectantes, estaban los senadores libertarios: ellos también esperaban la conferencia de prensa para enterarse qué diría, finalmente, el proyecto de reforma laboral. 

“La reforma laboral se construyó con horas de trabajo con todos los senadores que integran el grupo de 44 senadores de la Nación”, se jactó Bullrich, quien había pasado, horas antes, por Casa Rosada para terminar de validar los cambios negociados con los aliados. En la reunión de la mesa política –donde participaron también Karina Milei, Manuel Adorni, Diego Santilli, Santiago Caputo y Martín y Lule Menem–, Luis “Toto” Caputo terminó dando el okey al mayor punto de conflicto con los gobernadores: la baja de la alícuota del impuesto a las Ganancias, que los mandatarios advertían que desfinanciaría a las provincias. 

En el Gobierno, finalmente, prevaleció el pragmatismo. Se aceptaron los pedidos de los gobernadores y de la CGT y se selló, así, el número para sesionar el miércoles.

Los cambios en el proyecto

Los gobernadores se enteraron de la modificación más esperada poco antes de que Bullrich iniciara la conferencia de prensa: la baja de las alícuotas del impuesto a las Ganancias se pospondría y se volvería a discutir en el futuro en el marco de una reforma fiscal más amplia. “El tango se baila de a dos. En este acuerdo el gobierno propuso una rebaja de Ganancias, los senadores pidieron una mirada más integral. Creo que no hay ganadores o perdedores. Creo que hay un acuerdo en el que se aceptan las miradas”, señaló Bullrich.

Otro cambio fue el financiamiento del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una creación de Federico Sturzenegger para financiar las indemnizaciones por despidos de las empresas. La versión original proponía financiar el FAL con el 3% de aportes patronales que las empresas derivan a la seguridad social, es decir a las jubilaciones. La nueva versión, en cambio, destinará el 1% de los aportes, en el caso de las empresas grandes, y el 2,5% en el caso de las PYMES

Los sueldos seguirán siendo “dinámicos” –es decir, que pueden ser reducidos por la empresa–, pero tendrán que ser depositados, sí o sí, en entidades bancarizadas. Originalmente se había habilitado para billeteras virtuales, en un guiño a Mercado Pago, pero finalmente se terminó definiendo que el cobro sería solo a través de bancos. “El salario es muy importante y no todos tienen las mismas exigencias. Los bancos si no reciben el dinero pagan igual. Pero una billetera virtual, sin capacidad de nada, cobra y se lleva el salario de los trabajadores”, explicó la ex ministra de Seguridad.

La CGT, mientras tanto, logró sostener el 6% de aportes patronales destinados a las obras sociales –el Gobierno lo quería bajar al 5%– y sostener, durante dos años, la obligatoriedad de las cuotas solidarias. Los aportes solidarios, que los trabajadores destinan para financiar a los sindicatos, tendrán un tope del 2%. En el Gobierno advierten, sin embargo, que la redacción de este artículo (el 128) seguirá generando conflictos con la CGT porque la central sindical seguirá presionando para modificarlo. Ningún sindicalista quiere llegar a 2028 y encontrarse con que, a partir de entonces, los aportes pasarán a ser voluntarios. 

Las asociaciones empresarias también consiguieron lo suyo: el Gobierno había amagado con eliminar los aportes obligatorios para financiar a las cámaras empresariales, pero Javier Milei terminó aceptando establecer la obligatoriedad de un aporte del 0,5%. 

La ultraactividad de los convenios colectivos continuará estando limitada, con una diferencia: la Secretaría de Trabajo, que hoy conduce Julio Cordero, no estará ya facultada a suspender de oficio la homologación del convenio colectivo. Sí se establece, en cambio, que podrá suspenderse “por petición de cualquiera de las partes legitimadas”. Es decir que los empresarios podrán pedir suspender los convenios colectivos una vez vencidos. 

El cambio de la prevalencia de los convenios colectivos, en cambio, continuará vigente en el proyecto que se debatirá el miércoles. Milei rechazó el pedido de sostener la prevalencia de los convenios por actividad por sobre los de empresa, por lo que Bullrich terminó anunciando que la reforma laboral insistirá en su versión original. Es decir: un convenio de ámbito menor –por empresa o por territorio– tendrá prelación por sobre un convenio de ámbito mayor, sea por actividad o nacional. 

El fraccionamiento de las vacaciones, el banco de horas que elimina las horas extra y la disminución de las indemnizaciones, en cambio, seguirán vigentes.

MCM/CRM