Provincias en movimiento
Milei pierde votos automáticos: Passalacqua y Sáenz estrenan bloque y obligan al Gobierno a negociar cada apoyo
En medio de una sesión clave para Javier Milei y cuando la Casa Rosada vuelve a necesitar de los bloques dialoguistas para avanzar con su agenda en el Congreso, el gobernador de Misiones Hugo Passalacqua eligió este miércoles para presentar su nueva herramienta de negociación nacional. El mandatario llegó a la Cámara de Diputados para formalizar Argentina Federal, una bancada encabezada por los cuatro representantes del oficialismo provincial y compartida con legisladores que responden al salteño Gustavo Sáenz, que promete inaugurar una relación más exigente con el oficialismo: menos acompañamientos automáticos y negociación ley por ley.
La foto terminó de trasladar a Buenos Aires una ruptura que hasta hace pocas semanas podía leerse fundamentalmente en clave provincial. Después de desplazar a Carlos Rovira de la conducción efectiva de los bloques misioneros, Passalacqua decidió exhibir personalmente el nuevo orden en el lugar donde esa disputa puede adquirir mayor relevancia para la política nacional. El gobernador recorrió el Palacio Legislativo y se mostró con sus diputados, quienes también posaron con Martín Menem, una imagen cuidadosamente alejada de cualquier pretensión de ruptura definitiva con la Casa Rosada.
No estuvo Sáenz. El gobernador salteño había anticipado que permanecería en su provincia por la inauguración del aeropuerto, aunque entre los misioneros existió hasta último momento alguna expectativa de que pudiera viajar. Su ausencia dejó a Passalacqua inevitablemente en el centro de una presentación que, aun cuando reúne representantes de dos provincias, tuvo una impronta marcadamente misionera. Oscar Herrera Ahuad, exgobernador y uno de los principales protagonistas del quiebre con Rovira, quedó al frente de una bancada que integran también los misioneros Alberto Arrúa, Yamila Ruiz y Daniel Vancsik, junto con los salteños Yolanda Vega, Pablo Outes y Bernardo Biella.
No son nuevos compañeros de ruta. Los siete ya compartían el bloque Innovación Federal, por lo que la creación de Argentina Federal no altera por sí misma la aritmética de la Cámara. Lo que cambia es la conducción política del espacio y, sobre todo, la lógica con la que pretende intervenir.
El momento no podía resultar más apropiado para poner a prueba la promesa de autonomía. Apenas terminada la presentación, los integrantes del nuevo espacio bajaron al recinto y contribuyeron al quórum de la sesión convocada por Menem, en la que La Libertad Avanza busca avanzar con dos iniciativas centrales para el Gobierno: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de Inocencia Fiscal II. Argentina Federal estuvo entre los bloques provinciales que permitieron alcanzar los 129 presentes necesarios para abrir el debate.
Sin embargo, cuando se mira el resto del temario de la jornada, aparece una iniciativa bastante más pequeña para la agenda nacional, aunque mucho más reveladora para entender la lógica con la que Passalacqua pretende moverse desde ahora. Este miércoles también se vota la reducción del IVA para la fécula, la harina, la fariña y otros derivados de la mandioca, un proyecto impulsado por los misioneros que propone llevar la alícuota del 21% al 10,5%. La iniciativa había obtenido dictamen unánime en la Comisión de Presupuesto y Hacienda y llegó al recinto en una sesión para la que el oficialismo necesitó negociar con los mismos espacios provinciales que le permitieron conseguir el quórum.
Es que, si la Casa Rosada necesita a los misioneros, los misioneros quieren que esa necesidad tenga alguna traducción para la provincia. Esa es, precisamente, una de las diferencias que Passalacqua intenta marcar respecto de la etapa anterior. Durante los primeros años de Milei, Rovira administró una relación con el Gobierno nacional que convirtió a los legisladores misioneros en aliados recurrentes en algunas de las votaciones más difíciles. La ruptura provincial desarmó ese mecanismo y dejó una pregunta que desde hace semanas recorre los despachos del Congreso: ¿los votos que antes ordenaba Rovira se convertirán ahora en votos opositores o simplemente en votos más caros?
Cerca del gobernador ofrecen una respuesta que, por ahora, combina ambas posibilidades. La intención es aumentar el nivel de confrontación cuando estén en juego intereses provinciales, pero conservar la capacidad de acordar cuando exista una respuesta de Nación. Una definición que circula en el nuevo esquema de poder misionero lo resume de manera bastante menos sofisticada: “A Hugo le van a tener que dar más de lo que le daban a Rovira”.
La mandioca puede ser este miércoles la primera traducción parlamentaria de esa frase. La negociación por las denominadas zonas cálidas había ofrecido días atrás un antecedente desde el Ejecutivo: después de que Passalacqua llevara el reclamo a la cumbre del Norte Grande en Posadas, el Gobierno nacional abrió una negociación para establecer un tratamiento diferencial de los subsidios eléctricos en las provincias sometidas a temperaturas más altas. Ahora la misma lógica desembarca en el recinto.
Y ocurre, además, en un momento especialmente sensible para la Casa Rosada. Después de los últimos tropiezos legislativos, Milei necesita reconstruir la relación con gobernadores y bloques provinciales para evitar que cada sesión se transforme en una incógnita. Passalacqua parece haber advertido esa debilidad justo cuando consiguió algo que durante años no tuvo: administrar directamente sus votos nacionales. La apuesta consiste ahora en convertir la necesidad parlamentaria de Milei en capacidad de negociación. La duda es hasta dónde podrá tensar esa cuerda sin terminar cayendo de alguno de los dos lados.
PL/CRM