2 de abril

Milei y el reclamo por las Malvinas: soberanía “no negociable” pero guiño a los isleños y viaje pendiente a Londres

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A 44 años del inicio de la guerra de Malvinas, la relación entre Argentina y el Reino Unido atraviesa bajo el gobierno de Javier Milei un momento que combina gestos de acercamiento, negociaciones en curso y una llamativa inestabilidad en la conducción de la política exterior argentina. Hay un viaje oficial a Londres anunciado pero sin fecha confirmada, tratativas para levantar el embargo de venta de armas británicas vigente desde 1982 y una posición sobre la soberanía que el propio Presidente definió como “no negociable” ante un diario del Reino Unido, aunque con una condición que abre interrogantes: la recuperación de las islas, dijo, deberá esperar a que los propios isleños lo deseen.

El viaje anunciado y el silencio británico

En diciembre pasado, Milei concedió una extensa entrevista al diario británico The Telegraph, realizada en su despacho de la Casa de Gobierno. Fue en ese reportaje donde el presidente confirmó su intención de viajar a Londres en 2026, una visita que sería la primera de un mandatario argentino al Reino Unido en casi tres décadas: el último en hacerlo fue Carlos Menem, en 1998. Voceros oficiales confirmaron entonces que el viaje estaba planeado para entre abril y mayo de este año, e incluiría una reunión con el primer ministro Keir Starmer y encuentros con referentes de la oposición británica, entre ellos Nigel Farage, a quien Milei elogió por su “visión” sobre el Brexit.

La relación de Milei con figuras del establishment político británico tiene antecedentes. En el Foro de Davos se mostró junto al ex primer ministro David Cameron, y recibió en Casa Rosada a Boris Johnson, a quien hizo pasar al balcón que da a la Plaza de Mayo. En la entrevista con The Telegraph, el presidente también mencionó su admiración por la cultura británica y su cercanía con figuras como Mick Jagger.

Sin embargo, a meses de que ese plazo se cumpla, del otro lado del Atlántico no hay confirmación. Consultada por elDiarioAR sobre el estado de la visita, en la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires respondieron que no hay novedades al respecto.

Lo que Milei le dijo al Telegraph

En esa misma entrevista de diciembre, Milei fijó su posición sobre las islas con una combinación de firmeza y condicionamiento que generó lecturas dispares. Por un lado, fue categórico: “Nunca renunciaremos al reclamo de soberanía sobre las Malvinas”, afirmó, y cuando el periodista le preguntó directamente si esa soberanía era negociable respondió: “No es negociable.” Por el otro, introdujo una condición que matiza ese reclamo: el territorio “debería ser devuelto a través de la negociación y cuando los isleños lo deseen.”

Esa fórmula —soberanía no negociable en abstracto, pero supeditada en la práctica al consentimiento de los habitantes de las islas— genera una tensión con el texto constitucional. La Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional establece como objetivo permanente e irrenunciable la recuperación de las Malvinas por vías compatibles con el derecho internacional y respetando el modo de vida de sus habitantes, pero no condiciona el reclamo a la voluntad de quienes habitan las islas. La distinción no es menor: en los hechos, si los isleños —que en los sucesivos referéndums han votado por permanecer bajo soberanía británica— tienen poder de veto sobre cualquier acuerdo, el reclamo queda indefinidamente suspendido.

Tres cancilleres en dos años

Uno de los datos más notorios de la gestión Milei en materia de política exterior es la velocidad con la que rotaron los responsables de la Cancillería. En poco más de dos años, el presidente tuvo tres ministros de Relaciones Exteriores: Diana Mondino, quien condujo la cartera desde el inicio de la gestión hasta que fue desplazada; Gerardo Werthein, que la reemplazó y cuya etapa fue descripta en off como un período en que el vínculo con los británicos “mermó”; y Pablo Quirno, el actual canciller, que asumió a fines de 2025 y es caracterizado por esas mismas fuentes como alguien con “una visión parecida a la de Mondino, pero una eficiencia mucho mayor.”

Esa rotación tuvo consecuencias concretas sobre la continuidad de las negociaciones con Londres. Las tratativas para levantar el embargo de armas, que comenzaron formalmente en febrero de 2024, debieron sostenerse principalmente desde el Ministerio de Defensa —a través de la Secretaría de Asuntos Internacionales para la Defensa— precisamente porque la Cancillería no ofreció durante ese período una conducción estable.

Las negociaciones por el embargo de armas

El embargo que el Reino Unido impone a la Argentina desde la guerra de 1982 no prohíbe solamente la compra de armamento británico: impide adquirir cualquier unidad o sistema de armas que tenga algún componente fabricado en ese país, lo que en la práctica excluye a Argentina de una parte importante del mercado global de defensa, dado el alto nivel de integración de la industria militar británica con otras potencias occidentales.

Fue ante el Telegraph donde Milei reconoció públicamente que buscaba levantar esa restricción. Ante la pregunta directa, respondió “absolutamente”, y explicó la lógica detrás de ese objetivo: “Dado que considero que la solución debe buscarse mediante soluciones pacíficas y diplomáticas, creo que la mejor manera de demostrar la disposición de Argentina es demostrar que también tenemos una relación comercial sólida.”

Las negociaciones formales arrancaron en febrero de 2024 desde el Ministerio de Defensa y se coordinaron con Cancillería, aunque con distinta intensidad según el canciller de turno. El último levantamiento parcial del embargo había ocurrido en 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri. Los efectos concretos de la prohibición quedaron en evidencia con la reciente compra de aviones F-16: la operación fue posible precisamente porque esos aviones y sus misiles son de fabricación íntegramente estadounidense, sin ningún componente de origen británico.

El reconocimiento a los veteranos

En paralelo a esa agenda diplomática, el Gobierno viene construyendo desde el inicio de su gestión un vínculo visible con los excombatientes. El gesto más resonante fue el del 9 de julio de 2024, cuando el desfile militar por el Día de la Independencia —el primero que se realizaba en cinco años— fue encabezado por los veteranos de la guerra de Malvinas. Según la locución oficial del acto, fue “el desfile más importante del que participan los veteranos de Malvinas desde 1982”. En ocasiones anteriores los excombatientes habían marchado al final de la columna o directamente no habían sido convocados. En ese desfile, en el que participaron alrededor de 7.000 efectivos y 62 aviones, Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel bajaron del palco oficial hacia el final del acto y se subieron a uno de los tanques modernizados del Ejército, recorriendo un tramo de la Avenida del Libertador entre la ovación del público presente. No todos los grupos de veteranos aceptaron la convocatoria: el Centro de ExCombatientes Islas Malvinas de La Plata (CECIM) rechazó participar.

Este año, en la previa del aniversario número 44, el Ministerio de Defensa firmó un convenio con Toyota Argentina que establece beneficios para la compra de vehículos para todos los veteranos de la guerra. El acuerdo fue rubricado por el ministro Carlos Presti y el director comercial de la automotriz, Andrés Massuh, y tendrá vigencia desde el 2 de abril de 2026 hasta el 1 de abril de 2027, en toda la red de concesionarios oficiales de la marca en el país.

MC