Obra pública: Alberto Fernández despegó a CFK, negó “arbitrariedades” en el reparto de fondos y se cruzó con el fiscal

El Presidente se encuentra declarando este martes en el juicio del caso Vialidad, el único el pie contra la vicepresidenta Fernández de Kirchner.

En una tensa audiencia, el presidente Alberto Fernández declaró este martes en el juicio oral y público por el caso Vialidad, el único en pie contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, imputada en este expediente por los presuntos delitos de administración fraudulenta y asociación ilícita en la adjudicación de obras a Lázaro Báez, exsocio de la familia Kirchner.

Fernández declaró durante casi tres horas como testigo ante el Tribunal Oral Federal número 2 por haber sido jefe de Gabinete de Néstor y Cristina Kirchner (2003-2007 y 2007-julio 2008) y a pedido de la defensa de la ex presidenta. El mandatario protagonizó varios cruces con el fiscal Diego Luciani mientras éste lo interrogaba. El Presidente se mostró molesto por las preguntas de la fiscalía, en especial las referidas al ex ministro Julio De Vido y a los detalles sobre el manejo de la obra pública.

La audiencia también estuvo cargada de oposiciones y objeciones entre la fiscalía y los abogados defensores, en especial los de De Vido y Báez. El fiscal no pudo realizar varias de las preguntas al testigo debido a los planteos de las defensas y la decisión del tribunal.

Me lo cruce una vez en Santa Cruz, me dijo: ‘Buenos días’, y yo le dije: ‘Mucho gusto’.

Alberto Fernández Presidente de la Nación, sobre Lázaro Báez.

En uno de los momentos más tensos, el fiscal Luciani le exhibió a Fernández una planilla de obras públicas del presupuesto 2008. “No tengo ninguna posibilidad de recordarlo, es como con cualquier obra'', dijo el Presidente abiertamente molesto. Ante la repregunta del fiscal, Fernández respondió:

-A mí me da la impresión de que usted no me escuchó antes.

-Yo lo escuché bien -, dijo Luciani.

-Entonces tiene un problema de comprensión.

-No me falte el respeto, doctor -le respondió el fiscal mientras intervenía el juez Jorge Gorini, presidente del tribunal.

-De ningún modo quise faltar el respecto doctor, quise ser descriptivo -, afirmó Fernández.

Luego, Luciani le preguntó por una obra que se había presupuestado por $150 millones pero que luego se le terminó adjudicando a una empresa de Báez por $255 millones.

-No tengo idea, no es tan simple de analizar cómo usted intenta hacerlo. Como le dije antes, la verdad es que no tengo presente las obras. Puede haber distintas explicaciones pero no quiero hablarlas porque son hipotéticas. 

Otro momento de tensión fue cuando el fiscal le preguntó a Fernández por declaraciones públicas que el ahora Presidente realizó tras renunciar a su cargo de jefe de Gabinete de Fernández de Kirchner, en especial durante una entrevista en la que habló de las razones de su salida y dijo que tenía sospechas sobre el manejo de la obra pública. Fernández dijo que sus declaraciones habían sido en el marco de “una acción mediática tendiente a generar” lo que terminó en este juicio. 

En un momento de los cruces, Fernández pidió que si el fiscal quería preguntar por sus declaraciones en los medios que le pregunte por todo, incluida su opinión sobre este juicio. “Puede ser malinterpretado lo que yo he dicho”, agregó.

`No me falte el respeto, doctor', le respondió el fiscal a Fernández mientras intervenía el juez Jorge Gorini, presidente del tribunal.

Antes de que Fernández pudiera responder y en medio de esta discusión entre los abogados defensores y el tribunal sobre si Luciani podía o no avanzar con la pregunta, el Presidente debió salir de la sala de audiencia para evitar que como testigo presencie el debate entre el fiscal y el tribunal sobre si la pregunta era procedente. Finalmente, el tribunal impidió que la fiscalía interrogue a Fernández sobre su carta de renuncia y sus sospechas.

“Todo esto ocurrió en Santa Cruz”. Néstor Kirchner “me lo presentó (a Lázaro Baéz) como un amigo, como una persona cercana a él”. “A mí me pidieron que sea parte de un gobierno, nadie me pidió que sea cómplice de un delincuente”. “Todo esto me parece que ocurrió después (de) que yo me fui porque en mi época esto yo no lo ví así”. “Yo no puedo decir que los Kirchner no tienen nada que ver con los Báez porque van al mausoleo de Néstor juntos, ¿cómo no van a tener que ver?”. “Yo quisiera que no haya nuevos Lázaros Báez”. Son algunos de los textuales de entrevistas televisivas en los que el ahora presidente Fernández se refirió al empresario patagónico y a la presunta corrupción en las obras viales adjudicadas a sus empresas. Más de sus declaraciones sobre el caso pueden recordarse en la nota de este domingo en elDiarioAR.

Las defensas

Al inicio de la audiencia, cuando faltaban 15 minutos de las 10, la declaración de Fernández comenzó con las preguntas del abogado Carlos Beraldi, defensor de su compañera de fórmula, el mandatario dijo que “hay momentos en que urge hacer una obra pública” y que las decisiones de reasignar fondos para las obras viales de Santa Cruz “son todos criterios de naturaleza política”. “Se están discutiendo decisión políticas no judiciables” en este juicio, agregó Fernández ante las preguntas de Beraldi.

“En ningún modo esas decisiones pudieron ser arbitrarias”, afirmó el Presidente durante la audiencia, cargada de tensiones entre la fiscalía y los abogados defensores, con múltiples objeciones y oposiciones mutuas a las preguntas que se le formularon al mandatario. Ante la pregunta de si tuvo conocimiento de “un acuerdo de voluntades” para direccionar la obra pública de Santa Cruz o favorecer a algún empresario, respondió: “Definitivamente no”.“No es la decisión de un presidente que decide cómo se distribuye la plata. La aprobación de un presupuesto genera un debate enorme en el Congreso, con lo cual es muy difícil pensar que haya una distribución arbitraria o que se beneficie a una provincia. No hay espacio para que se cometa una arbitrariedad y los diputados lo toleren”, dijo Fernández ante otra pregunta. “Se los dice alguien que está gobernando sin presupuesto”, añadió.

Además, dijo que “no existe ninguna norma que ponga límites a cómo se distribuyen” los recursos del presupuesto. Sobre sus gestiones como jefe de Gabinete, aseguró: “Lo que sí, nunca en esas decisiones administrativas tuvieron el propósito de beneficiar a alguien”.

El decreto de procesamiento de Cristina me llamó poderosamente la atención.

Alberto Fernández Presidente de la Nación.

“Ni el presidente ni el jefe de gabinete tienen intervención en procesos de licitaciones, nunca participan en licitaciones, tampoco el presidente. Hay que entender cómo funciona el presupuesto”, afirmó Fernández y pidió permiso al tribunal para explayarse. 

“La distancia que hay entre un presidente y donde se toma la decisión -de reasignar partidas- es inmensa”; “y esta idea de pensar que el jefe de Gabinete está al tanto de todo es un disparate”, sostuvo Fernández.

“Son los ministros los que ejecutan su presupuesto”, aclaró para distanciarse del manejo de las obras públicas, “y lo manejan autónomamente, no recurren al presidente para ver cómo lo gastan”.

Fernández cambió el tono de sus respuestas ante las preguntas del fiscal Luciani, se mostró molesto ante algunas de las preguntas, en especial, las referidas al exministro De Vido. Llegó incluso a decir: “Hay una especie de fantasía de que acá se juntaban tres personas y decían mandemosle plata a cierta persona. Es imposible. Es lo que me llama la atención de este juicio. El decreto de procesamiento de Cristina me llamó poderosamente la atención”, dijo Fernández cuando fue interrumpido por el juez Gorini, quien le pidió que no avanzara con esa declaración.

Báez

“No lo conozco a Lázaro Báez”, repitió Fernández cada vez que el fiscal le preguntó por el empresario, sus empresas, obras y la relación con los Kirchner. El Presidente también dijo: “Me lo cruce una vez en Santa Cruz, me dijo: ‘Buenos días’, y él me dijo: ‘Mucho gusto’”.

-¿En qué circunstancias? - le preguntó Luciani.

-Estando en (El) Calafate. Néstor estaba terminando de hacer su casa y lo conocí a Báez en el parque.

“Yo estaba con Néstor, él se acercó a saludar y se produjo ese diálogo”, amplió ante una repregunta. Sobre la fecha de ese encuentro, dijo: “2003, 2004, no tengo idea”.

“La historia de Lázaro Báez y su presunto vínculo con Kirchner la escuché por primera vez por una causa de 2005 que tenía el juez (Guillermo) Montenegro y que envió a Santa Cruz y terminó con sobreseimientos”, dijo Fernández.

La cartelización es algo que promueven los privados y el Estado es víctima de la cartelización: un grupo de empresarios que se ponen de acuerdo para jorobar al Estado.

Alberto Fernández Presidente de la Nación.

“No sabía a qué se dedicaba Lázaro Báez. Yo nunca tuve trato con el señor Lázaro Báez, quiero aclararlo”, insistió el Presidente en una de sus respuesta.

-¿Sabe si resultó adjudicatario de obras viales durante su gestión como jefe de Gabinete?

-No, eso no es tarea del jefe de Gabinete, vuelvo a repetírselo por enésima vez. Tampoco del presidente.

-¿Tuvo conocimiento después de su mandato?

-Lo que vi es infinidad de denuncias y expresiones mediáticas de características muy singulares, que en algunos casos me llevaron a estudiar lo que estaba pasando, pero ahí empieza a jugar mi opinión y me pide el presidente tribunal que no la diga.

“En mi vida lo vi en Olivos” durante la presidencia de Néstor Kirchner, aseguró. “No tengo idea de cómo se componía el grupo Austral”, dijo.

-¿Sabe si entre 2003 y 2015 los Kirchner celebraron acuerdos comerciales con Báez?

-No, no lo conozco a Lázaro Báez, no sé qué hace de su vida ni qué vínculos tiene con la gente.

Ni el presidente ni el jefe de gabinete tienen intervención en procesos de licitaciones. Hay que entender cómo funciona el presupuesto.

Alberto Fernández Presidente de la Nación.

La obra pública

El fiscal también preguntó sobre los dichos públicos del entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien en noviembre de 2005, poco antes de renunciar a su cargo, habló sobre la cartelización de la obra pública en un encuentro de la Cámara Argentina de la Construcción. “Sí recuerdo el acto en la Cámara de la Construccion y allí Roberto hizo una suerte de mención al problema histórico que tiene la argentina en la obra pública”.

-¿Sabe si (esas declaraciones) tuvo algún impacto en la carrera de Lavagna?-, le preguntó el juez Gorini.

-Ninguno.

-¿Se realizó algún tipo de auditoría tendiente a descartar los dichos del ministro?- quiso saber el fiscal.

-Yo no recuerdo que se haya promovido una investigación porque la cartelización es algo que promueven los privados y el Estado es víctima de la cartelización: un grupo de empresarios que se ponen de acuerdo para jorobar al Estado. Yo entendí que lo dijo en esos términos.

No sabía a qué se dedicaba Lázaro Báez. Yo nunca tuve trato con el señor Lázaro Báez, quiero aclararlo.

Alberto Fernández Presidente de la Nación.

Jefes de Gabinete

El Presidente integra la lista de exjefes de Gabinete de Fernández de Kirchner citados como testigos a pedido de la defensa de la exmandataria, la del exministro Julio De Vido y la de Báez. El abogado Carlos Beraldi lideró los interrogatorios de los tres que ya declararon en lo que va de febrero: Juan Manuel Abal Medina, Jorge “Coqui” Capitanich y Aníbal Fernández. Tras la declaración de Fernández, resta escuchar a Sergio Massa, actual presidente de la Cámara de Diputados.

Además de Fernández de Kirchner y Báez, el exministro de Infraestructura y Planificación, De Vido; y el exsecretario de Obras Públicas, José López; están entre los trece acusados, imputados por supuestamente haber favorecido a las constructoras de Báez con 51 licitaciones públicas para obras viales en Santa Cruz, que, según la acusación, habrían sido dirigidas a sus compañías, beneficiadas, a su vez, por el supuesto desvío de partidas presupuestarias para el pago de obras que en muchos casos ni siquiera se realizaron, según la fiscalía. 

En la acusación también se sostiene que las empresas de Báez, en especial, la principal de ellas, Austral Construcciones, fueron montadas con el presunto objetivo de obtener fondos estatales. Todos los acusados han negado en reiteradas oportunidades haber integrado una supuesta asociación ilícita para defraudar al Estado. 

Beraldi trajo al juicio el rol de los jefes de Gabinete y su responsabilidad en la ejecución del presupuesto de la obra pública y la reasignación de partidas, uno de los puntos de la acusación. 

La acusación que lleva adelante el fiscal Diego Luciani tiene un punto central: el vínculo entre Báez y los Kirchner, sus relaciones comerciales y personales, y el crecimiento exponencial de las empresas y negocios del cajero bancario que se convirtió en empresario de la obra pública de la mano del entonces gobernador Néstor Kirchner y más tarde, con la llegada del matrimonio Kirchner-Fernández al poder, según la acusación. Esta relación preexistente, que se extendió a lo largo de las presidencias de CFK, es la base, para los acusadores, de la presunta defraudación y la supuesta asociación ilícita entre los imputados.  

-¿Conoció a Ernesto Clarens? -, preguntó el fiscal sobre el financista acusado de lavar dinero de la corrupción en la obra pública.

-¿A quién? 

-A Ernesto Clarens.

-No -, respondió Fernández antes de que finalizara la audiencia, minutos antes de las 12.30.

Este artículo se corrigió el 16 de febrero a las 09:23. En el textual de Fernández en el que describe su encuentro con Báez en El Calafate decía que Fernández había saludado a Báez diciéndole: “Buenos días”, y que la respuesta del empresario fue: “Mucho gusto”. Tras revisar la transcripción, corresponde invertir ese orden. Fue Báez, según Fernández, quien lo saludó primero.

ED

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