Tensión en el sistema de salud

El PAMI recibe fondos para saldar pagos atrasados en medio de una crisis que persiste

15 de abril de 2026 14:48 h

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Después de varios días en los que el conflicto en el PAMI escaló desde el terreno sanitario al político, el Gobierno ensayó un primer movimiento para descomprimir uno de los frentes más urgentes, aunque lejos de resolver el problema de fondo. El Ministerio de Salud dispuso el giro de $150.000 millones al organismo con fondos propios, en un intento por empezar a regularizar los pagos atrasados a prestadoras, en un sistema que ya mostraba signos de saturación.

La secuencia no fue casual. Ayer, en la cumbre de AmCham, el ministro de Salud, Mario Lugones, había reconocido públicamente la existencia de una crisis en el organismo. “Sí, hay crisis”, admitió, en una frase que en el Gobierno interpretaron como un sinceramiento necesario después de semanas de tensión acumulada. Pero también buscó llevar calma: “Hoy están pagando”, repitió, como una señal que ahora empieza a materializarse con el desembolso de fondos.

El dinero comenzó a moverse en las últimas horas. Según pudo reconstruir elDiarioAR, el PAMI inició transferencias a prestadoras desde el martes, con la expectativa de continuar durante los próximos días. En la Casa Rosada hablan de cubrir “una buena parte” de los $500.000 millones que el sector privado reclama como deuda, una cifra que se convirtió en el principal factor de presión sobre el organismo.

Ese movimiento apunta a desactivar el frente con clínicas, sanatorios y proveedores, pero no resuelve el conflicto abierto con los médicos de cabecera, que mantienen el paro de 72 horas en rechazo al nuevo esquema de pagos por afiliado. En otras palabras, el giro de fondos busca estabilizar la cadena de prestaciones, pero deja intacta la discusión sobre el modelo de remuneración que detonó la protesta.

Desde el oficialismo, sin embargo, buscan relativizar el volumen de la deuda. “Esos $500.000 millones no son deuda. O al menos no la gran mayoría”, explican desde el organismo. La distinción no es menor: se trata, sostienen, de pagos que en otras gestiones se acreditaban el primer día del mes y que ahora se están demorando algunos días más. “Mucho de este monto es sobre facturación vigente. Si el servicio lo prestaron en febrero, pero lo presentan ahora, nosotros todavía tenemos margen para pagarlo”, agregan.

Esa lectura choca con la percepción de quienes operan dentro del sistema. “Es un baldecito de agua en el incendio de Roma”, grafica a elDiarioAR una fuente con acceso a los movimientos internos del PAMI. “No alcanza ni para cubrir un mes”, agrega, al tiempo que señala que el problema excede largamente la coyuntura financiera. En esa mirada, el conflicto actual sería la expresión más visible de un desorden más profundo, vinculado a la forma en que hace años se toman decisiones dentro del organismo y a la concentración de poder en su estructura, con figuras clave como el actual subdirector Carlos Zamparolo.

Los datos duros confirman un estado de situación. Un informe reciente de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) mostró que el gasto en prestaciones del PAMI cayó un 41,3% en términos reales durante el primer trimestre del año respecto del mismo período anterior. La cifra circula en despachos oficiales y privados como una confirmación de lo que, en el territorio, ya se percibe como ajuste.

Ese trasfondo explica, en parte, la fragilidad del esquema. Aunque el PAMI se financia con aportes de jubilados y pensionados, ese flujo resulta insuficiente frente a la magnitud de prestaciones que debe cubrir para casi seis millones de afiliados. En ese equilibrio siempre inestable, la disponibilidad de recursos dentro del propio sistema es determinante. Por eso, cuando se activan desembolsos como el actual, apenas alcanzan para recomponer parcialmente una cadena que ya venía tensionada.

La crisis llega a la calle

La crisis, además, ya se trasladó con fuerza a la calle. Este miércoles, el Plenario de Trabajadores Jubilados convocó a una concentración frente a la sede central del PAMI, sobre la avenida Corrientes, donde realizaron una olla popular para visibilizar la falta de medicamentos e insumos gratuitos. La protesta se replicó en distintas sedes del organismo en las principales ciudades del país, en el marco de una jornada de reclamo que incluyó denuncias por agresiones a manifestantes en Tucumán y la entrega de petitorios a autoridades locales. En la ciudad de Buenos Aires, las movilizaciones confluirán a las 15 en una marcha hacia el Congreso, con el foco puesto tanto en los haberes como en el deterioro de la cobertura sanitaria.

En Córdoba, la escena tuvo un volumen particular. Una multitud de jubilados, médicos y familiares se movilizó hacia las sedes del PAMI para denunciar la interrupción de servicios básicos y la falta de respuesta del organismo. La convocatoria estuvo atravesada por reclamos concretos, como la ausencia de turnos en especialidades críticas, reprogramación constante de cirugías y dificultades crecientes para acceder a tratamientos esenciales.

La situación en los centros de atención aparece como uno de los puntos más sensibles. Afiliados denuncian que medicamentos que antes contaban con cobertura total o descuentos significativos dejaron de estar garantizados, obligando a muchos adultos mayores a costearlos con ingresos que no alcanzan. En paralelo, la falta de turnos para oncología y otras especialidades de alta complejidad agrava el cuadro.

En Tucumán, el conflicto se expresó con escenas de tensión en la puerta de la sede local del PAMI, sobre la calle Córdoba al 900. Jubilados se concentraron para reclamar por la falta de atención médica en el marco del paro nacional de 72 horas impulsado por prestadores de cabecera. La medida, que involucra a unos 300 profesionales, responde al rechazo a la nueva resolución que modificó el esquema de pagos y que, según denuncian, implicó una fuerte caída en sus ingresos.

La protesta escaló cuando un grupo de afiliados intentó ingresar al edificio para presentar un petitorio a las autoridades, en medio de un clima de malestar por la imposibilidad de acceder a consultas. “El paciente y el médico tienen que estar a la par, nos necesitamos mutuamente”, repitieron durante la jornada, en una consigna que busca visibilizar una crisis que ya no distingue entre quienes brindan el servicio y quienes dependen de él.

PL/CRM