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El riojano Quintela suma a Máximo Kirchner a un acto y le hace prometer a Kicillof que también viajará

Axel Kicillof junto a Ricardo Quintela (La Rioja) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego) en Ushuaia

María Cafferata

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Ricardo Quintela imagina una foto que, hasta ahora, parece imposible: Máximo Kirchner y Axel Kicillof sentados en la misma mesa en medio de la guerra abierta por la conducción del peronismo. Aprovechando el acto por el 50° aniversario del asesinato del obispo Enrique Angelelli, el gobernador de La Rioja organiza una cumbre peronista para acercar a los dos dirigentes que llevan un año sin hablarse. El hijo de Cristina Kirchner ya confirmó que viajará y dejó la pelota del lado del mandatario bonaerense, que le prometió asistir, aunque todavía se resiste.

El gobernador riojano conversó con ambos dirigentes por separado, antes de abrir la convocatoria a otros mandatarios provinciales, senadores, diputados y representantes de las tres tribus peronistas. Con el líder de La Cámpora se reunió hace dos semanas, cuando el “Gitano” Quintela estaba de paso por Buenos Aires. No fue una conversación fácil: el riojano rompió su relación con el cristinismo después de disputarle la presidencia del PJ a Cristina Fernández de Kirchner en 2024. Ese episodio marcó, además, el origen de la ruptura con Kicillof, quien optó por respaldar –por lo bajo, juntando avales– a Quintela antes que a su ex líder política.

En el último año, sin embargo, el riojano comenzó un proceso de reacercamiento. En junio de 2025, se reunió con Cristina en San José 1111, poco después del fallo condenatorio de la Corte Suprema. En La Cámpora desconfiaban de Quintela por ser uno de los principales impulsores de la candidatura presidencial de Kicillof por fuera del círculo chico del kicillofismo, pero el gobernador retomó el contacto con Máximo hace unas semanas. En una oficina porteña, el “Gitano” le propuso participar del acto homenaje a Angelelli, el obispo asesinado por la dictadura militar que el Papa Francisco beatificó, y Máximo le dijo que sí.

Cristina Fernández de Kirchner recibió al gobernador de La Rioja Ricardo Quintela

Maximo escuchó de Quintela lo que quería escuchar de él, que es imposible la unidad del peronismo sin Cristina”, explica un dirigente riojano al tanto de la conversación. A partir de ese encuentro, Quintela y el líder de La Cámpora acercaron posiciones. “Máximo dice que él está dispuesto a acordar”, aseguran en La Rioja.

Quintela, que aspira a ganar visibilidad en su rol de articulador interno, se comunicó después con Kicillof. Tiene con el gobernador bonaerense una relación de confianza y, pese a que a veces se irrita con la resistencia de Kicillof a abrir su armado político, mantienen una sociedad política de cara a 2027. Lo invitó a participar. Kicillof dudó, Quintela insistió y el gobernador bonaerense le prometió que iría.

En La Plata matizan la promesa. “No es parte de nuestra estrategia, todavía no hay nada definido”, se desentienden en el kicillofismo, en donde desconfían de cualquier actividad que cuente con la participación de La Cámpora. En el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la agrupación de Kicillof, están convencidos de que cualquier instancia de diálogo con Máximo o Cristina es una trampa. Que el objetivo del cristinismo es desgastarlos y eliminarlos del mapa político, y que cualquier gesto de acercamiento es una excusa para poder limarlo.

Si te dicen ‘Vandor’ mucho no quieren conversar”, masculla un funcionario de peso del kicillofismo. Se refiere a cuando días atrás el diputado provincial Facundo Tignanelli, mano derecha de Kirchner, comparó a Kicillof con el dirigente sindical Augusto Vandor, asesinado por cinco balazos en 1969 tras proponer un peronismo sin Perón. “Mis abuelos militaron la Resistencia Peronista, creyendo y trabajando para que Perón vuelva. No para ver cómo encontraban una alternativa con Vandor”, deslizó Tignanelli hace 20 días, en el momento de mayor tensión de la escalada comunicacional de La Cámpora contra Kicillof.

Máximo Kirchner en Parque Lezama

Desde entonces, el kicillofismo le cerró la puerta a cualquier instancia de diálogo con La Cámpora. Kicillof bajó línea de no responder a las provocaciones, de guardar silencio, pero puertas adentro está furioso. “Para Axel la cosa no tiene retorno”, grafica un dirigente del MDF de confianza que, a diferencia del núcleo duro kicillofista, está convencido de que la estrategia de La Cámpora es pegar para después negociar. Que la búsqueda es tensionar para que Kicillof ceda la candidatura a la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires, y que ese es el único motivo por el que el camporismo subió la apuesta de la confrontación con Kicillof.

Cumbre de unidad riojana

El “Gitano” Quintela se mueve con cuidado, atento a que no le suceda lo que le sucedió a Mariel Fernández este domingo. La intendenta de Moreno organizó un gran acto por el 74 aniversario de la muerte de Eva Perón e invitó a representantes de todas las tribus peronistas, incluidos Máximo Kirchner y Kicillof. Pero ninguno de los dos fue. El Gitano pretende evitar ese desenlace, que viene repitiéndose, indistintamente, en todas las actividades peronistas del último año.

En La Rioja no esconden que el deseo de Quintela es posicionarse desde un rol de armador interno que le permita tener visibilidad nacional y ganar peso por fuera de las fronteras del pago chico del PJ. Pretende ser quien consiga lo que ningún otro dirigente pudo hasta ahora: poner fin a la guerra fría entre Cristina y Kicillof antes que sea demasiado tarde. “Empecemos a caminar juntos porque a este tipo (Milei) no lo paramos”, le dijo el gobernador a uno de sus interlocutores, luego de invitarlo al acto del sábado que viene.

Otros tiempos. Ricardo Quintela y Axel Kicillof detrás de Cristina Fernández Kirchner en un acto homenaje a Néstor Kirchner, el 25 de mayo de 2023.

El desafío de Quintela no es sólo mostrar a Kicillof y Máximo en un mismo escenario, sino a toda la diáspora panperonista. El “Gitano” le anticipó la jugada a Sergio Massa cuando estuvo por Buenos Aires hace un par de semanas, pero el tigrense aún no confirmó su participación. “Si Axel y Máximo van, ni dudes que se suma”, afirmó, risueño, uno de los participantes que viaja el viernes a La Rioja.

El gobernador riojano también invitó a sus pares provinciales, incluso los que están alineados con el gobierno de Milei, como Gustavo Sáenz (Salta) o Raúl Jalil (Catamarca). No obtuvo respuesta, pero sospecha que no participarán: a excepción de Massa, gran parte del peronismo coincide en que los gobernadores son unos “traidores” y adelantan que no serán bien recibidos. Sí participarán, en cambio, los jefes de bloque peronistas que vienen resistiendo las leyes libertarias en el Congreso, Germán Martínez (Diputados) y José Mayans (Senado).

Los dirigentes kirchneristas que quedaron huérfanos en el divorcio observan la cumbre riojana del sábado con expectativa. En medio del hastío por la batalla bonaerense, predomina cierta esperanza. “Tal vez Angelelli obre el milagro”, ironiza un dirigente que estará el sábado en el escenario.

MCM/MC

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