En el Salón Blanco
Santilli juró como jefe de Gabinete ante Milei, con Adorni a su lado y gobernadores como invitados
El Salón Blanco volvió a ser escenario de una de esas ceremonias que condensan, en pocos minutos, los cambios de rumbo de un gobierno. Diego Santilli levantó la mano derecha, juró como nuevo jefe de Gabinete ante Javier Milei y se convirtió, otra vez, en el hombre elegido para ocupar el lugar que el oficialismo considera más urgente. Apenas siete meses atrás había atravesado la misma escena para asumir como ministro del Interior. Este martes volvió a hacerlo, ahora al frente de la coordinación de todo el gabinete, en el cuarto cambio de nombre que experimenta la Jefatura desde que Milei llegó a la Casa Rosada.
La ceremonia buscó transmitir normalidad institucional después de tres meses atravesados por la crisis política de Manuel Adorni. Pero hubo una imagen que sintetizó mejor que ninguna otra la transición que intenta construir el oficialismo: el propio Adorni siguió el acto en el Salón Blanco junto al “Colo”, parado al lado de un granadero. Horas antes había terminado de completar el traspaso de funciones con Santilli. Ahora observaba cómo su sucesor juraba sobre el mismo cargo que él había ocupado hasta el fin de semana. Cuando Milei tomó juramento, el Presidente selló el cambio de mando con un abrazo de tres junto a Santilli y Adorni. Terminada la ceremonia, el exjefe de Gabinete se despidió uno por uno de quienes habían sido sus compañeros de gabinete antes de abandonar el salón.
La presencia del exjefe de Gabinete no fue el único mensaje político que buscó transmitir el Gobierno. Más de una decena de gobernadores aceptaron la invitación de la Casa Rosada y participaron de la ceremonia, entre ellos varios mandatarios del PRO y dirigentes provinciales que durante el último año acompañaron al oficialismo en las votaciones más importantes del Congreso. Los mandatarios fueron ubicados sobre uno de los laterales del Salón Blanco y, antes del inicio del acto, Karina Milei se acercó a saludarlos personalmente, uno por uno. La convocatoria funcionó como una ratificación del perfil que Milei espera imprimirle a esta nueva etapa: menos concentrada en administrar crisis y más orientada a reconstruir las mayorías parlamentarias necesarias para impulsar el paquete de reformas que prepara para el segundo semestre.
Entre los invitados también hubo otra imagen que llamó la atención. Santiago Caputo siguió la jura sentado en primera fila, una posición poco habitual para el principal asesor presidencial, que en este tipo de actividades suele permanecer de pie y fuera del foco. También asistieron varios diputados nacionales de La Libertad Avanza, que este miércoles volverán a verse con Karina Milei en la Casa Rosada para una reunión de coordinación política con la secretaria general de la Presidencia.
No fue casual que el Presidente suspendiera el viaje que tenía previsto a Paraguay para participar de la Cumbre del Mercosur. La decisión de permanecer en Buenos Aires respondió a la voluntad de encabezar personalmente el relanzamiento de su administración y respaldar a quien considera el dirigente mejor preparado para recomponer el diálogo con gobernadores y bloques aliados.
El acto llegó pocas horas después de otro estreno. Por la mañana, Adrián Ravier había debutado como vocero presidencial con un estilo marcadamente distinto al de Adorni. Su primera conferencia estuvo atravesada, paradójicamente, por preguntas sobre el funcionario saliente. Incluso evitó descartar que el Gobierno impulse una investigación administrativa interna por el caso que precipitó la renuncia del exjefe de Gabinete. La nueva etapa comenzó, así, con una señal de cambio y un recordatorio de que el conflicto que obligó al oficialismo a rediseñar su gabinete todavía no terminó de desaparecer de la agenda.
Santilli desembarca acompañado por un rediseño de la propia Jefatura de Gabinete. Según pudo saber elDiarioAR, el área volverá a estructurarse alrededor de dos vicejefaturas. Una será ocupada por Gustavo Coria, hombre de máxima confianza del nuevo jefe de Gabinete desde su paso por el Ministerio del Interior. La otra quedará en manos de Ignacio Devitt, hasta ahora secretario de Asuntos Estratégicos y uno de los funcionarios más cercanos a Karina Milei, que asumirá un rol similar al que en su momento desempeñó José Rolandi durante la gestión de Guillermo Francos.
El esquema confirma también dónde seguirá concentrado el verdadero poder político del Gobierno. Santilli administrará la coordinación diaria del gabinete y la relación con gobernadores, Congreso y ministros. Devitt garantizará la conexión permanente con el despacho de Karina Milei. Y la secretaria general de la Presidencia conservará el control de las principales decisiones estratégicas de la administración libertaria.
Para Santilli, la ceremonia tuvo además un significado personal. En poco más de seis meses pasó de jurar como ministro del Interior a hacerlo como jefe de Gabinete, un ascenso que resume mejor que cualquier discurso el lugar que logró construir dentro del oficialismo. Llegó al Gobierno como un dirigente del PRO convocado para tender puentes con la oposición dialoguista. Este martes juró como el funcionario político más importante del gabinete después de la hermanísima. ¿Lo utilizará como plataforma para una eventual candidatura a gobernador bonaerense en 2027?
El Gobierno apuesta a que Santilli vuelva a hacer lo que mejor hizo durante el último año: negociar con los mandatarios provinciales, reconstruir mayorías y sacar adelante las reformas que quedaron frenadas mientras la Casa Rosada intentaba sostener a Adorni. Pese a la presencia incómoda de Adorni, la ceremonia intentó simbolizar un nuevo comienzo. Ahora empieza la parte más difícil: demostrar que no se trata solamente de otro cambio de nombres.
PL