Camino al 2027

La segunda etapa del mileísmo: cómo Karina Milei prepara la batalla por las provincias

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¿La Libertad Avanza debe intentar quedarse con las gobernaciones o le conviene convertir a los mandatarios provinciales en socios de la reelección presidencial de Javier Milei? Esa pregunta, que hace apenas unos meses parecía prematura, empezó a ordenar buena parte de las conversaciones de la mesa política del Gobierno, que anhela salir del atolladero en la que la dejó el caso Adorni. A medida que se acerca 2027, el oficialismo enfrenta un dilema que excede largamente el calendario electoral: construir poder territorial propio o administrar una red de alianzas con quienes hoy gobiernan las provincias.

La discusión supone, además, un cambio de paradigma para el propio mileísmo. Durante la campaña presidencial de 2023, Milei hizo exactamente lo contrario de lo que durante décadas había recomendado el manual de la política argentina. Recorrió relativamente poco el país, sin un partido nacional, apoyado en una alianza de sellos de goma, sin gobernadores, sin intendentes y con armados provinciales que, en muchos casos, terminaron de cerrarse apenas semanas antes de la elección. En varios distritos obtuvo resultados extraordinarios sin haberlas visitado durante la campaña y, en algunos casos, tampoco volvió a hacerlo una vez convertido en Presidente. La elección pareció demostrar que era posible conquistar el poder sin estructura territorial.

Ese razonamiento, sin embargo, tenía un límite evidente. Una cosa era ganar una elección presidencial apoyado casi exclusivamente en la figura del candidato y otra muy distinta gobernar un país federal siendo una fuerza claramente minoritaria en el Congreso. La experiencia de estos primeros años terminó modificando varias de las certezas originales del oficialismo. Cada ley importante obligó a negociar con gobernadores que, durante la campaña, parecían formar parte de esa “casta” que Milei prometía dejar atrás.

La necesidad parlamentaria, sin embargo, no eliminó otra ambición que empezó a crecer silenciosamente dentro del karinismo. Mientras la gobernabilidad era garantizada, Karina Milei aprovechó el tiempo para construir un partido nacional capaz de disputar el poder en cada distrito. Afiliaciones, escuelas de formación, incorporación de dirigentes, desembarco de referentes jóvenes y armado de mesas políticas provinciales comenzaron a multiplicarse en paralelo a las negociaciones legislativas. Para comprenderlo, vale la pena tomar algunos ejemplos.

Córdoba

Córdoba concentra hoy una de las discusiones más delicadas del oficialismo. Durante meses convivieron dos hipótesis: aprovechar el buen vínculo que Martín Llaryora mantiene con la Casa Rosada para explorar algún entendimiento político o avanzar con una candidatura libertaria propia que disputara la gobernación. En los últimos días, el diputado Gabriel Bornoroni se encargó de inclinar la balanza. Al anunciar públicamente que La Libertad Avanza tendrá candidato propio en 2027, envió un mensaje tanto hacia adentro de la oposición como hacia el peronismo provincial: la prioridad seguirá siendo la reelección de Javier Milei, pero eso no implicará resignar la pelea por el poder en Córdoba.

La definición también reordenó el tablero opositor. Sin confirmar si será él quien encabece la boleta, Bornoroni dejó prácticamente descartada la posibilidad de ceder el primer lugar de la fórmula a dirigentes aliados como Luis Juez o Rodrigo de Loredo. El mensaje cayó en un momento de creciente tensión con el radicalismo, después de que el diputado libertario profundizara el acercamiento a intendentes radicales que comenzaron a abandonar la órbita de De Loredo para sumarse al armado violeta. En paralelo, dentro de la coalición opositora ya dan por descontado que, si el candidato termina siendo Bornoroni, el resto de los espacios deberá redefinir su estrategia en función de esa decisión.

Eso no significa que hayan desaparecido los puentes con el llaryorismo. El gobernador mantiene uno de los vínculos más fluidos con la Casa Rosada y las negociaciones legislativas alimentaron durante meses las versiones sobre un posible entendimiento que incluyera el respaldo cordobés a la agenda parlamentaria del Gobierno a cambio de una competencia menos agresiva en la provincia. Sin embargo, en Balcarce 50 aseguran que hoy prevalece otra mirada: Córdoba fue uno de los distritos donde Milei obtuvo sus mejores resultados y renunciar a disputar la gobernación enviaría una señal de debilidad incompatible con la ambición territorial que Karina Milei busca imprimirle a La Libertad Avanza.

Santa Fe

Si Córdoba representa el debate, Santa Fe parece haber tomado una decisión. Allí la conducción de Romina Diez ya trabaja con la premisa de que La Libertad Avanza debe disputar directamente la gobernación en 2027 y convertir a la provincia en uno de los principales objetivos electorales del oficialismo. Después del buen desempeño obtenido en las elecciones de 2025, el espacio empezó a convencerse de que el sello libertario tiene volumen suficiente para competir por el poder provincial sin necesidad de integrarse a una coalición más amplia.

La diputada nacional conduce una mesa política que responde de manera directa a Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem, quienes intervienen en las principales definiciones del armado. A su alrededor se consolidó un núcleo de dirigentes integrado, entre otros, por el diputado Agustín Pellegrini, el titular del PAMI Rosario, Guido Orlandi, el apoderado partidario Marcos Peyrano y referentes territoriales que comenzaron a extender la presencia libertaria hacia las principales ciudades de la provincia.

En paralelo, el espacio también impulsa la construcción en universidades y centros de estudiantes, una estrategia que el karinismo considera clave para consolidar una nueva generación de cuadros políticos. La prioridad, repiten cerca de Diez, es consolidar primero un partido propio. Las alianzas, si llegan, serán una discusión posterior. El objetivo inmediato es construir una alternativa capaz de disputarle el poder a Maximiliano Pullaro.

Entre Ríos

En Entre Ríos, la prioridad de La Libertad Avanza no pasa todavía por definir candidaturas, sino por terminar de ordenar una estructura que durante buena parte de 2025 estuvo atravesada por fuertes disputas internas. Bajo la conducción del diputado provincial Roque Fleitas, principal referente libertario en la provincia y hombre de confianza de la mesa nacional, el espacio busca cerrar definitivamente una etapa marcada por conflictos que terminaron demorando la consolidación del partido.

El caso más emblemático fue el de Concordia, el segundo distrito electoral de la provincia, donde la elección partidaria terminó judicializada y dejó al espacio prácticamente acéfalo durante más de un año, obligando incluso a la intervención de Karina Milei para intentar desactivar el conflicto. Después de meses de enfrentamientos, los sectores que encabezaban Ignacio Cabrera y Eduardo Beswick comenzaron a negociar una conducción de unidad con el aval de la conducción provincial y de la mesa nacional. El objetivo es dejar atrás una interna que consumió buena parte de las energías del partido y llegar al año electoral con una representación legítima, capaz de contener a las distintas líneas internas y proyectar una estrategia común.

Recién una vez resuelta esa etapa aparecerá la discusión política de fondo: si conviene competir en soledad o, como ocurrió en 2025, explorar un entendimiento con el gobernador Rogelio Frigerio, uno de los mandatarios provinciales con mejor vínculo con la Casa Rosada. Nadie descarta ninguna alternativa. De hecho, la posibilidad de un acuerdo sigue sobre la mesa, pero en el oficialismo repiten que antes de negociar con otros partidos necesitan ordenar el propio.

Tucumán

La conducción de La Libertad Avanza en Tucumán decidió cerrar de antemano cualquier especulación sobre un eventual entendimiento con el gobernador Osvaldo Jaldo, uno de los mandatarios peronistas que más acompañó al Gobierno en el Congreso. El presidente del partido en la provincia, Lisandro Catalán, fue terminante al descartar esa posibilidad y sostuvo que el objetivo del espacio es construir una alternativa capaz de gobernar la provincia, no negociar lugares dentro del esquema político existente.

Con esa premisa, el exvicejefe del Interior anunció que en los próximos meses presentará una propuesta integral de gobierno para la provincia y para cada uno de sus municipios, en una estrategia que busca correr el eje de la discusión electoral hacia un proyecto de gestión propio. Al mismo tiempo, abrió las puertas a dirigentes provenientes del radicalismo, el PRO e incluso del peronismo, aunque con una condición: que acepten incorporarse al proyecto libertario sin exigir candidaturas como condición de ingreso. “Eso de 'me sumo si me toca algo' es exactamente lo que queremos desterrar”, resumió recientemente.

Las definiciones también alcanzaron a los posibles aliados. Catalán no descartó conversaciones con otros espacios opositores, como Fuerza Republicana, de Ricardo Bussi, pero aclaró que cualquier entendimiento deberá preservar la identidad de La Libertad Avanza. La única puerta que el oficialismo provincial considera definitivamente cerrada es la que conduce a Jaldo. “Representa al peronismo que gobierna hace más de cuarenta años la provincia. Nosotros venimos a revertir ese proceso”, argumentó en una entrevista con el sitio Sin Letra Chica.

Río Negro

Con el senador Enzo Fullone convertido en el principal armador de la provincia y en contacto permanente con la Casa Rosada, La Libertad Avanza de Río Negro viene incorporando dirigentes de otros espacios para ampliar su base territorial. La afiliación del diputado nacional Aníbal Tortoriello, ex candidato a gobernador por el PRO y uno de los dirigentes con mayor nivel de conocimiento en la provincia, terminó de despejar una de las discusiones internas que atravesaban al espacio y reforzó la idea de competir con un candidato propio en 2027.

La estrategia responde a la lógica que impulsa Karina Milei en buena parte del país: fortalecer primero el partido y resolver después las candidaturas. Aunque Tortoriello aparece hoy como uno de los nombres mejor posicionados para enfrentar al oficialismo de Alberto Weretilneck, tampoco se descarta que el propio Fullone dispute esa postulación. Más allá de quién termine encabezando la boleta, en el oficialismo aseguran que el objetivo no es cerrar un acuerdo con el gobierno provincial sino consolidar una alternativa libertaria capaz de disputar el poder después de más de una década de predominio de Juntos Somos Río Negro.

Misiones

Misiones aparece, quizás, como el laboratorio más avanzado del proyecto territorial que impulsa Karina Milei. La secretaria general de la Presidencia desembarcó este fin de semana en Posadas para inaugurar la Escuela de Dirigentes de La Libertad Avanza, una iniciativa que trasciende largamente la formación política y funciona como una señal del lugar que la conducción nacional le asigna a la provincia dentro del mapa electoral de 2027. El objetivo no es solamente capacitar militantes, sino acelerar la consolidación de una estructura permanente que permita al partido competir en cada uno de los 79 municipios misioneros.

La apuesta libertaria coincide, además, con un momento de transición para el oficialismo provincial. Después de más de dos décadas de hegemonía política, el espacio que conduce Carlos Rovira atraviesa una reconfiguración interna que quedó reflejada en el lanzamiento de Encuentro Misionero, la nueva identidad con la que el histórico Frente Renovador de la Concordia busca administrar la sucesión y ordenar sus propias tensiones. En la Casa Rosada siguen de cerca ese proceso y creen que las diferencias que empezaron a aflorar dentro del rovirismo podrían abrir una oportunidad inédita para una oposición que, hasta hace pocos años, parecía condenada a disputar apenas un puñado de bancas legislativas.

En ese contexto, tanto el presidente provincial de La Libertad Avanza, Adrián Núñez, como el diputado nacional Diego Hartfield salieron en las últimas semanas a despejar cualquier especulación sobre un eventual acuerdo con el oficialismo. Ambos rechazaron de manera terminante la posibilidad de una alianza con Encuentro Misionero y sostuvieron que la tarea encomendada por Javier y Karina Milei consiste precisamente en construir una alternativa liberal propia. “Tenemos muy buenos candidatos y pueden aparecer más outsiders”, aseguró Núñez, quien incluso se excluyó de la carrera por la gobernación para concentrarse en el armado partidario.

Formosa

Después de meses de tensiones internas, renuncias y acusaciones cruzadas sobre supuestos vínculos con el oficialismo provincial, La Libertad Avanza de Formosa inició una etapa de reordenamiento con la llegada de Marión Rodríguez a la conducción partidaria y el fortalecimiento del liderazgo del diputado nacional Atilio Basualdo, considerado por la Casa Rosada como el principal referente libertario en la provincia.

La renovación de autoridades busca cerrar definitivamente una interna que expuso las dificultades de construir un partido nuevo en un territorio dominado desde hace décadas por el peronismo de Gildo Insfrán. La salida del entonces presidente partidario, Esteban López Tozzi, quien justificó su alejamiento denunciando que algunos sectores pretendían mantener acuerdos con el oficialismo provincial, terminó acelerando esa reorganización.

Objetivo 2027

En la Casa Rosada empezó a consolidarse una lectura. El desgaste de muchos oficialismos provinciales, algunos después de décadas en el poder, abrió una oportunidad que La Libertad Avanza cree que puede aprovechar. El antecedente de 2023 sigue muy presente entre los estrategas libertarios: fue el año con mayor cantidad de elecciones desdobladas de la historia reciente y, al mismo tiempo, uno de los que registró más derrotas de gobiernos provinciales. Separar los comicios locales de la elección presidencial dejó de ser una garantía de supervivencia política. Para el karinismo, esa tendencia podría profundizarse en 2027.

Sobre ese telón de fondo se montó la negociación que hoy encabeza el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, con los gobernadores. El objetivo inmediato es reunir los votos para suspender las PASO, una reforma que el Gobierno considera prioritaria de cara a los futuros comicios. Pero la conversación excede largamente las primarias. La propuesta oficial incluye rehabilitar las listas colectoras para la categoría presidencial, un mecanismo que permitiría a distintos mandatarios acompañar la candidatura de Milei sin necesidad de integrarse formalmente a La Libertad Avanza ni resignar el control de sus estructuras provinciales.

Después del Mundial comenzará, en los hechos, la carrera hacia el año que viene. Para Milei, ya no se trata solamente de volver a ganar una elección presidencial, sino de transformar un fenómeno político construido alrededor de un liderazgo personal en una organización capaz de sobrevivirle. La discusión sobre las gobernaciones, en el fondo, habla del intento de La Libertad Avanza por dejar de ser una fuerza que gobierna desde la Casa Rosada para convertirse, por primera vez, en un partido con poder territorial propio. Si logra alcanzarlo, solo el futuro lo dirá.

PL/MG