Tras la pelea con Sergio Neiffert

La SIDE ahora investiga al número dos de inteligencia y la interna vuelve a estallar en el corazón del espionaje

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La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) no encuentra un punto de equilibrio y, lejos de estabilizarse, volvió a quedar envuelta en una espiral de acusaciones internas y maniobras de supervivencia. A la pelea entre el titular Sergio Neiffert y su segundo, José Lago Rodríguez, —la ya célebre escena de la visita nocturna revelada por elDiarioAR— ahora se suma un nuevo capítulo: la apertura de un sumario interno contra el subsecretario administrativo por un viaje a Azerbaiyán, financiado con fondos reservados y disfrazado de misión oficial.

Según confirmaron fuentes del organismo, Lago Rodríguez estaría siendo indagado por la División de Asuntos Internos (DAI), dirigida por el contador Cristian Auguadra. La pesquisa nació tras la revelación del viaje a Bakú que el joven abogado realizó en septiembre junto al director del Servicio de Inteligencia Argentino (SIA), Alejandro Colombo, bajo el pretexto de participar de un foro, como relató en su momento el sitio Sección País.

En los hechos, ambos fueron a presenciar el Gran Premio de Fórmula 1, con pasajes emitidos en primera clase a un costo que parte de los $19,6 millones por persona. La misión se pagó con fondos públicos reservados y expuso una contradicción evidente: Lago Rodríguez –“Joey” para los amigos– es, justamente, el funcionario que autoriza el movimiento de esos recursos.

Pero la sorpresiva intervención de la DAI generó dudas que nadie aclara de manera oficial. ¿Auguadra no acompañó también a Lago Rodríguez esa noche a la casa de Neiffert, cuando intentaron forzarle la renuncia por orden de Santiago Caputo? La pregunta circula con insistencia en los pasillos de “la Casa”, pero no es la única. Otra inquietud señala si en aquella visita no habría estado también Ignacio “Nacho” Jiménez, el segundo de Alejandro Cecati en la Agencia de Seguridad Nacional (ASN), una figura con creciente influencia operativa y vínculos aceitados en la Triple Frontera.

En tanto, una tercera versión apunta como miembro de la “patota” a un abogado ligado al juez federal de Morón, Jorge Rodríguez. Una mención que no suena descabellada para quienes siguen de cerca las coordenadas del poder judicial de la provincia de Buenos Aires. El magistrado llegó a sonar, hace un año atrás, como posible director de Asuntos Internos antes de que fuera designado Auguadra, que también es de origen moronense. Esa coincidencia alimenta suspicacias. ¿Será que el actual director responde en realidad a los designios de Rodríguez, un tapado de quien suele decirse que tiene más poder que cualquier intendente del conurbano?

Hasta ahora son más las preguntas que las respuestas. Sin embargo, la mera circulación de esas versiones muestra un deterioro profundo: la DAI, lejos de funcionar como un mecanismo de control, aparece envuelta en la misma red de lealtades, operaciones y sospechas que intenta investigar.

El avance administrativo de Auguadra dispara lecturas disímiles. Para algunos, puede interpretarse como una revancha política por parte de Neiffert. Otros, en cambio, arriesgan una teoría más conspirativa: que el sumario contra Lago Rodríguez podría ser “una fachada para tener por si alguien mete una denuncia penal, así queda excluido de cualquier responsabilidad”, explicó a elDiarioAR una fuente con terminales en el mundo de la inteligencia. El diagnóstico revela la lógica defensiva que rige hoy en la SIDE de Javier Milei: más que ordenar el organismo, se busca blindar posiciones y administrar daños en un ecosistema completamente fracturado.

Clima de transición

El clima interno en 25 de Mayo 11 se volvió una mezcla de incertidumbre y sálvese quien pueda. Neiffert, que llegó al cargo por la relación personal que mantenía con Claudio Caputo —padre fallecido del consultor—, hoy transita una suerte de transición tutelada. Fuentes de la Secretaría aseguran que recostó su supervivencia en Karina Milei, quien le pidió “aguantar” en el cargo hasta encontrar un reemplazo. La decisión buscó frenar el eventual desembarco de otro dirigente de la órbita caputista en la cúspide del organismo.

La crisis ocurre en un momento particularmente sensible por los cruces puertas adentro del Gobierno. Esta semana, el diputado del PRO Gerardo Milman comenzó a agitar un proyecto para reformar la Ley 25.520 y crear lo que denomina como Sistema Nacional de Inteligencia Integral (SINIRA). La iniciativa, que fuera presentada a mediados de año, reordena todo el andamiaje mediante cuatro direcciones especializadas, incorpora a la UIF y establece un régimen severo de control judicial y sanciones por espionaje interno.

En el contexto actual, el gesto adquiere otra dimensión. Milman venía enfrentando rumores sobre un posible desembarco en el Ejecutivo, particularmente en Migraciones, área vinculada a Patricia Bullrich. Cerca del legislador niegan cualquier coordinación política con la futura jefa del oficialismo en el Senado, aunque admiten que su iniciativa apunta a un sistema que hoy luce inmanejable.

Mientras tanto, la disputa entre caputistas y karinistas redefine alianzas y deja al sistema de inteligencia paralizado, sin conducción clara y con un jefe cuestionado que resiste solo gracias al respaldo de la “hermanísima”. En una estructura que debería anticipar amenazas estratégicas, la principal incógnita vuelve a ser la misma: ¿quién manda realmente en la SIDE? Hoy, nadie parece tener la respuesta.

PL/CRM