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Cannabis en Argentina: el 30,4% de los usuarios tuvo algún problema institucional y el mayor uso recreativo es entre varones

El debate sobre el uso recreativo del cannabis tiene cada vez más aceptación en los más diversos espacios.

Julieta Roffo

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Casi un tercio de las personas que usan cannabis tuvieron al menos una vez un problema institucional por ese consumo. Es uno de los resultados que arroja la primera Encuesta de Personas que usan Cannabis en Argentina (EPC), que se presenta este viernes en la segunda edición de Expo Cannabis y a la que accedió elDiarioAR. Según un estudio que hizo en 2017 la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR), 1.482.165 personas usan la sustancia en el país: es el 7,8% de la población de entre 12 y 65 años de la Argentina. La legislación actual hace del cannabis la sustancia ilícita más usada en la Argentina.

Entre las 64.646 personas que respondieron que respondieron la EPC entre noviembre y diciembre de 2020, el 30,4% aseguraron que habían tenido al menos una vez un problema institucional por ese consumo. Entre esas personas, la enorme mayoría (el 83,6%) sufrió una demora sin condena y el 10,9% padeció una detención sin condena. El 2,4% debió afrontar una causa penal, una multa o tareas comunitarias, y el 1,8% debió llevar adelante algún tratamiento.

Cuyo y la región Noroeste del país tienen las tasas más altas de conflicto institucional por el uso de cannabis (35,2% y 34,6% respectivamente), mientras que la menor tasa es del 29% y corresponde a los usuarios que viven en Patagonia. A la vez, la criminalización del uso se concentra entre quienes se ubican en las escalas de ingresos más bajas. “Entre quienes tienen ingresos más bajos están, por un lado, las personas más pobres pero también las personas más jóvenes, que tal vez aún no trabajan y no tienen ingresos propios”, describe Emiliano Flores, sociólogo y director de la EPC, que impulsaron la revista especializada THC y el Centro de Estudios de la Cultura Cannábica (CECCa).

Entre las personas que perciben menos de 8.000 pesos mensuales, el 33,4% padeció algún problema institucional. Es un 50% más que entre quienes perciben más de 55.000 pesos por mes: en ese sector, el 22,4% de los usuarios tuvieron alguna complicación institucional.

Como había adelantado este diario al dar a conocer los resultados preliminares de la EPC, el 82,4% de las personas que usan cannabis tienen el uso recreativo como fin principal de su consumo, seguido por el uso medicinal para sí mismas (13,5%), para otras personas (3,7%) y para sus mascotas (0,4%).

Según la encuesta, siete de cada diez personas que priorizan esa forma de consumo son varones. “Creo que históricamente lo recreativo está más habilitado para los varones. Las mujeres hasta hace demasiado tiempo no tenía permitido boludear en la calle. Siempre debían manifestar cierta prolijidad, cierta pulcritud, mientras que el varón ya tenía más permitido boludear, divertirse. Creo que esa cultura que implica que las mujeres tengan la recreación menos permitida nos atraviesa también en este aspecto”, explica Flores.

La contracara de ese fenómeno es que entre las mujeres está más extendido el uso medicinal para sí mismas como fin principal (18% del total, mientras que en el caso de los varones es del 11,1%). Esto ocurre también en el caso de uso medicinal para otras personas (es el uso principal del 5,1% de las mujeres respecto del 3% de los varones). Otro dato que no escapa a la realidad circundante: según el Indec, las mujeres dedican tres veces más de tiempo que los varones a las tareas de cuidado no remuneradas.

Uno de cada cuatro usuarios (25,2%) autocultiva su cannabis, aunque la práctica está más extendida entre varones (cultiva el 27,2% de esa población) que entre las mujeres (allí la práctica alcanza al 21,2% de esa población). “Eso también puede dar cuenta de una desigualdad: siempre de lo que hay poco tienen más los varones”, suma Flores. El 72,9% de las personas que no cultivan cannabis no lo hace por miedo a tener algún conflicto con vecinos, familiares o de índole legal.

Costumbres (cannábicas) argentinas

Según la EPC, el 48,9% de las personas que usan cannabis tienen entre 16 y 24 años, y el 42,9%, entre 25 y 39. La población con título universitario es la más usuaria (el 45,12% del total alcanzó ese nivel educativo) y la Generación X -que hoy tiene entre 40 y 54 años- es la que más autocultiva: en esa población la práctica alcanza al 39,5% de los usuarios.

El uso recreativo como fin principal alcanza a 9 de cada 10 usuarios de 16 a 24 años y se invierte entre los adultos mayores: el 89% de las personas de entre 71 y 100 años tienen el uso medicinal como motivo principal para su consumo.

El 41,3% usan cannabis una vez por semana y el 40,4% lo hace todos los días. Los usuarios con más frecuencia de consumo son los que consumen con fines medicinales: 5 de cada 10 lo hacen a diario.

Esa misma encuesta detectó que el 93,7% de los usuarios consumen cogollos de la planta, el 26,9% usa cannabis prensado y el 20,1% usa aceite: son los formatos más extendidos del consumo. La edad de inicio del consumo más frecuente es entre los 18 y los 24 años: alcanza al 47,7% del total de la población, mientras que en el 41,4% de los usuarios la primera vez es a los 17 años o menos.

Las reuniones sociales, el fin de semana y el fin de la jornada laboral son los tres momentos más frecuentes del consumo de las personas que usan cannabis, y los amigos (elegidos en el 61,2% de los casos), la compañía más frecuente. Sólo el 3% de las personas que usan cannabis sostuvieron tener un uso problemático de la sustancia: entre esa población, el 30,61% contó haber tenido algún problema familiar y el 26,43% dio cuenta de un problema legal por lo problemático del uso.

Menos fármacos y más calidad de vida

Bajar el estrés, bajar la ansiedad, relajar el cuerpo, dormir mejor, disminuir el dolor. Esos fueron, según la EPC, los motivos principales para usar cannabis con fines medicinales entre las personas que respondieron a la investigación. El acompañamiento médico de ese uso aún es bajo: sólo el 18,1% de esos usuarios reciben asesoramiento profesional para hacerlo.

El cambio en la calidad de vida por el uso de cannabis es casi absoluto: el 98% de las personas que consumen la sustancia con fines medicinales aseguraron que habían registrado esa mejora. De hecho, el 75,5% redujo el uso de otros fármacos, el 24% lo mantuvo igual y sólo el 0,5% debió subirlo.

JR

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