El año que viene será en Bariloche

Encuentro de Mujeres y Disidencias: crónica de un cierre multitudinario

Mientras las columnas de mujeres y disidencias que se extienden por más de 20 cuadras avanzan, en una vereda de la calle Pringles dos nenas acompañan los canticos. Una de ellas, que no supera los diez años y lleva un pañuelo verde en el cuello, agita los brazos tímidamente. En la casa contigua, dos mujeres saludan detrás de una reja. Una parece superar los 70 años, es probable que la otra sea su hija. Aplauden y sonríen mientras desde la calle, las columnas de encuentreras responden con música: “Mujer, escucha: únete a la lucha”. 

Escenas similares se repetirán a lo largo de siete kilómetros que recorre la Marcha del 35 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries -que el año que viene se celebrará en Bariloche- en el atardecer del domingo 9 de octubre en la Ciudad de San Luis.

Un recorrido extenso desde el Parque La Cerámica hasta el Parque IV Centenario. Las familias puntanas miran desde la vereda a ese bloque de mujeres y disidencias que recorren las calles con brillos y glitter en la cara. Hacia el interior de las columnas, hay una celebración: bombos, redoblantes, megáfonos y miles de gargantas que se unifican. “Qué momento, qué momento. A pesar de todo, les hicimos el Encuentro”, “Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven, abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer. Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer”, cantan.

La movilización de más de cien mil personas, que comenzó a concentrarse bajo el sol fuerte de las seis de la tarde, también asiste al atardecer anaranjado que le dará paso a la luna llena, redonda y clara, que iluminará una noche limpia. En la cabecera el reclamo por Guadalupe Lucero, la nena que desapareció el 14 de junio del año pasado de la puerta de su casa en la Capital provincial. Su familia traslada un cartel con la foto. También hay otros que recuerdan a las víctimas de femicidios de la provincia. También están las organizaciones de niñeces. Hay muchos espacios, cada uno con su demanda específica que remite a un universal, derechos para todas y todes.

Las mujeres y disidencias originarias tienen una presencia fuerte en la movilización como también la tuvieron en los talleres y en las actividades de la Feria Plurinacional y Disidente. “Es una lucha histórica que sólo ha sido posible dentro del feminismo”, dice Adriana Guzmán, integrante de Feministas de Abya Yala. “Es una contradicción que estemos en un Encuentro Plurinacional con un estado usurpador que tiene presas políticas. El desafío es darle continuidad. La plurinacionalidad tiene que estar no solo en el Encuentro sino también en la vida cotidiana”, dice en referencia a las mujeres mapuches presas tras la represión en Villa Mascardi, uno de los ejes que estuvo presente durante todo el fin de semana.

Más temprano, cuando el sol del mediodía se sentía fuerte sobre la Plaza Pringles, mujeres y disidencias de distintos pueblos pidieron por las mapuches en la Asamblea Feminista de Abya Yala. “Libertad, libertad, a las presas por luchar”, cantaron las cientos de personas que rodearon la ceremonia ancestral que encabezó Lolita Chávez, referente indígena de Guatemala. Con inciensos y agua florida esparcidos entre la gente, la mujer llamó a las energías del sol, la luna, el agua y la montaña. “Vengo por el camino de Abya Ayala y denunciamos al Estado genocida y feminicida que nos ataca a las que luchamos por los bienes comunes y naturales”, cuenta Lolita a elDiarioAR. El reclamo por el cuidado del ambiente tuvo una fuerte presencia con el pedido de una Ley de Humedales y la denuncia del extractivismo y el desmonte, entre otras.

Las iglesias estuvieron valladas todo el fin de semana, también algunos edificios públicos. Sobre las vallas negras de la Catedral de San Luis hay carteles de mujeres víctimas de femicidios que por la tarde pegaron militantes del MST en un “laicazo”. Durante la marcha, la policía, en su mayoría mujeres que durante este fin de semana no portan armas por orden de la gobernación de Alberto Rodríguez Saa, permanece en lugares específicos. Esta noche no hay disturbios. Uno de los puntos con mayor tensión fue al pasar frente a la Jefatura Central de Policía, también vallada, para reclamar por Guadalupe y Florencia Magalí Morales, la mujer que murió en la comisaría de Santa Rosa del Conlara en pleno aislamiento social. 

Las mujeres y disidencias con discapacidad también están en esta marcha. “Nosotras cargamos con la violencia física, pero además la mediática, la institucional y la emocional”, dice Liliana Narváez, integrante del Observatorio Nacional de las Personas con Discapacidad.  “La violencia administrativa que nosotras pasamos es muy fuerte, la vivimos todos los días. También la de infraestructura, las ciudades son inaccesibles para nosotras, nos tienen que tener en cuenta en los presupuestos”, describe.

Cada sector resume su demanda en pocas frases que se adecúan a melodías conocidas y pegadizas. Las trabajadoras del Poder Judicial piden la reforma y achicar la brecha de géneros en la Justicia:  “Con los machos de la Corte, con los machos de la Corte, vamos a hacer una escalera, vamos a hacer una escalera, para que a los cargos altos, lleguen las compañeras”. 

“Che Gobierno, che Gobierno, no te lo decimos más: si querés ser feminista, el Salario Universal”, cantan las trabajadoras de la economía popular. Con la misma melodía, unos metros adelante, el bloque sindical respalda a la vicepresidenta Cristina Fernández después del atentado: “Che gorila, che gorila, no te lo decimos más: si la tocan a Cristina, que quilombo se va a armar. El canto replica lo que se habló durante dos días: el recrudecimiento de los discursos de odio y la violencia política. Entre las banderas también están las que exigen la libertad de Milagro Sala.

Es cerca de la medianoche y las últimas personas llegan al punto de cierre de la marcha en el Parque IV Centenario. El cansancio se nota. Sin tanta efervescencia, las canciones siguen. La luna sigue limpia, en la calle hay lucha y hay celebración.

CDB