'Make Pluto a Planet Again': el debate para que Plutón vuelva a ser un planeta se intensifica dos décadas después
Hace veinte años, Plutón fue degradado. Tras una votación de la Unión Astronómica Internacional (UAI) en agosto de 2006, pasó de ser un planeta mayor a tener la categoría de planeta enano y el sistema solar tiene desde entonces solo ocho planetas. En aquel momento, muchos científicos se mostraron descontentos con la decisión. Dos décadas después, el debate está, si cabe, aún más polarizado.
“La definición de planeta que se creó entonces no sirve para nada”, afirma Philip Metzger, director del Centro Stephen W. Hawking para la Investigación y la Educación en Microgravedad de la Universidad Central de Florida, Estados Unidos. “Hace que la definición resulte completamente inútil en el ámbito científico”, considera.
Metzger es uno de los muchos científicos —tambien hay personas sin formación científica—, que consideran que 'degradar' Plutón fue un gran error.
Para algunos, la pérdida de estatus es la razón por la que sienten tanto cariño por el “explaneta”. “Representa al desvalido al que tanta gente anima, al nene del barrio al que todos bardean”, afirma Kevin Schindler, historiador del Observatorio Lowell de Arizona, donde se descubrió Plutón en 1930.
Para otros, la decisión de la UAI, y la forma en que se tomó, es el núcleo del debate. “Mi compromiso con la defensa de Plutón comenzó el mismo día de la votación”, afirma la escritora, actriz y astrónoma aficionada Laurel Kornfeld, que lleva una camiseta en la que se lee: “Resistencia de Plutón, 20 años: 2006-2026”.
La campaña para restituir a Plutón —con sus apasionados defensores, sus debates constantes, sus protestas ocasionales y sus peticiones— parece limitarse en gran medida a Estados Unidos. “Fue el que descubrimos nosotros”, afirma Metzger. Entonces, ¿la degradación del planeta hirió su orgullo? “Admito que hubo algo de eso entre el público, no entre los científicos”, dice.
Más recientemente, la campaña adquirió un matiz populista, y el administrador de la NASA nombrado por Trump, Jared Isaacman, declaró ante una comisión del Congreso en abril que estaba a favor de replantearse la cuestión. “Me sumo plenamente a la campaña Make Pluto a Planet Again”, afirmó.
El acontecimiento que desencadenó la votación de la UAI en 2006 fue el descubrimiento de un cuerpo celeste lejano que acabaría llamándose Eris. Este se encontraba en el cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno —donde también se encuentra Plutón—. Tenía aproximadamente el mismo tamaño, con menor volumen, pero mayor masa y, si Plutón era un planeta, entonces Eris también lo era. Y, si Eris no era un planeta, ¿cómo podía seguir siéndolo Plutón?
Eris y Plutón no estaban, ni mucho menos, solos en el cinturón de Kuiper. Por aquella misma época, se descubrieron otros cuerpos más pequeños, como Haumea, Makemake y Sedna. ¿Eran también planetas? Probablemente quedaban muchos más objetos similares por descubrir. ¿Cómo iban a manejar los escolares una lista de planetas que podría ascender a cientos?
“Se inventó una razón para excluir a Plutón”
En busca de una solución, la UAI elaboró una definición de planeta basada en tres criterios: debe orbitar alrededor del Sol; debe tener masa suficiente para adoptar una forma esférica; y debe haber “limpiado su vecindad”, es decir, debe dominar gravitatoriamente la zona en la que orbita. Ningún cuerpo más allá de Neptuno del que tuviéramos constancia cumplía estos requisitos; Plutón quedaba descartado.
Fue precisamente este último punto el que molestó a muchos defensores de Plutón, ya que la capacidad de un cuerpo para despejar su vecindad depende en gran medida de dicha vecindad. “Uno de los mayores defectos de la definición de la UAI es que un mismo objeto puede encontrarse en dos órbitas diferentes”, afirma Kornfeld. “En una, se considera un planeta, y en la otra, no se considera un planeta”. Si la Tierra fuera arrastrada hasta la posición de Plutón, argumentó el científico planetario Alan Stern, tampoco podría despejar su zona y dejaría de cumplir la definición de planeta de la UAI.
“Incluso podría haber pequeños asteroides, demasiado pequeños para ser redondos, que despejaran una órbita si estuvieran cerca de una estrella”, afirma Metzger. “Esto solo demuestra que el 'despeje de la órbita' no es realmente una categoría tan significativa”.
Para sus detractores, la definición de la UAI parecía haber sido elaborada con una intención específica. “Se inventó una razón para excluir a Plutón”, afirma Kornfeld.
'Bando geofísico' contra los 'dinamistas'
Cuando Plutón perdió la categoría de planeta, surgieron dos equipos científicos opuestos: el denominado 'bando geofísico', que cree que las propiedades físicas de un cuerpo celeste deben tenerse en cuenta a la hora de determinar si es un planeta; y los 'dinamistas', que se centran más en la posición que ocupa un cuerpo, su entorno y su dirección de movimiento. Se podría caracterizar esta división como una contraposición entre los científicos planetarios y los astrónomos. Muchos científicos planetarios, incluido Metzger, no utilizan la definición de la UAI.
Cuando la sonda New Horizons sobrevoló Plutón en 2015, el bando geofísico aprovechó lo que consideraba una ventaja. Plutón tenía, sin duda, las características geofísicas propias de un planeta, sostenían. Tenía montañas, indicios de actividad geológica reciente y colinas de hielo de agua que flotaban sobre nitrógeno congelado. Incluso podría albergar vida. ¿Cómo no iba a ser un planeta?
Quienes abogan por que se le devuelva a Plutón su estatus de planeta no ven, en general, ningún problema derivado de dicha reinstauración. Acogen con agrado una definición lo suficientemente amplia como para incluir cientos de nuevos planetas, por muy complicado que eso pueda resultar para los niños y sus pósteres educativos. “Cuantos más, mejor”, afirma Paul Byrne, profesor asociado de Ciencias de la Tierra, Medioambientales y Planetarias en la Universidad de Washington en San Luis: “Hay 1.025 especies oficiales de Pokémon y nunca oí a ningún niño decir que sean demasiadas”.
Quienes se oponen a la reinstauración afirman que el problema no radica en un mayor número de planetas en sí mismo, sino en una definición principalmente geofísica que abarcaría, entre otros cuerpos, las lunas planetarias, incluida nuestra Luna.
El hombre que mató a Plutón
“No tengo ningún problema con que haya un mayor número de planetas”, afirma el astrónomo Mike Brown por correo electrónico. “Mi argumento es simplemente que hace mucho tiempo decidimos que la Luna no es un planeta y eso también excluye a Plutón”. A Brown se lo suele describir como “el hombre que mató a Plutón”, porque dirigió el equipo que descubrió a Eris allá por 2005, lo que puso en marcha todo el proceso de desclasificación como planeta. Es un título que él mismo asume con orgullo: incluso escribió un libro titulado Cómo maté a Plutón y por qué se lo merecía.
Brown suele decir que la Luna es más grande que Plutón; es redonda y tiene una historia geofísica compleja y que, sin duda, cumpliría los criterios para ser considerada un planeta si se excluyera cualquier requisito relacionado con la órbita. Lo que quiere decir es que, si Plutón es un planeta, también lo es la Luna.
“No tengo ningún problema en llamar planeta a la Luna”, afirma Byrne. “Porque yo puedo ser hermano y marido al mismo tiempo y eso no implica que tenga que ser una cosa o la otra. Por eso no veo por qué la Luna no puede ser un satélite y un planeta a la vez”.
Para quien no está al tanto, este debate puede parecer muchas veces enredado en cuestiones políticas, incluso de procedimiento, ya que los defensores de Plutón sostienen que la votación de la UAI se llevó a cabo de forma incorrecta y, por lo tanto, es nula. “Se podría argumentar que nunca votaron oficialmente sobre un planeta porque no siguieron el procedimiento requerido”, afirma Metzger.
Brown niega que hubiera ningún matiz político en la decisión. “Los únicos que se quejan del procedimiento de votación son aquellos a quienes no les gustó el resultado”.
“Casi un golpe de Estado”
Entonces, la pregunta sigue siendo: ¿por qué importa todo esto? “Fue casi como un golpe de estado”, afirma Kornfeld. “Y, como resultado, los niños están aprendiendo menos. Aprenden que hay ocho planetas, y ya está”.
Para Metzger, la definición de “planeta” que excluye a Plutón se basa en una concepción anticuada del sistema solar. “Estaban creando una visión reaccionaria de un cosmos ordenado, en lugar de la visión científica más moderna, según la cual es caótico”, afirma. “El segundo problema fue que, en mi opinión, interpretaron mal el contexto. El público de hoy en día no es el mismo que el del siglo XIX. Se siente perfectamente cómodo con la idea de un cosmos dinámico y caótico y perdimos la oportunidad de enseñárselo”.
La naturaleza de Plutón siempre fue difícil de definir. En 1915, el astrónomo Percival Lowell publicó unos cálculos basados en las peculiaridades de las órbitas de Urano y Neptuno, en los que predecía la existencia de un nuevo planeta, el noveno, al que denominó 'Planeta X', con una masa situada entre la de la Tierra y la de Neptuno. En 1930, la larga búsqueda del Planeta X dio sus frutos: el nuevo cuerpo celeste, descubierto en el observatorio que llevaba el nombre de Lowell, fue bautizado como Plutón.
Sin embargo, poco a poco quedó claro que, fuera lo que fuera Plutón, no era el Planeta X. No parecía ni de lejos lo suficientemente grande como para explicar las irregularidades en la órbita de Neptuno. Los científicos propusieron teorías para explicar por qué Plutón parecía tan pequeño, pero la verdad era que era pequeño, incluso más pequeño que la Luna. No fue hasta 1992 cuando supimos que los cálculos de Lowell se basaban en una sobreestimación de la masa de Neptuno. No existía ningún Planeta X.
La reputación de Plutón como el desvalido, el niño del que todos se burlan, puede tener su origen en la votación de 2006, pero se podría argumentar que durante años estuvo luchando por encima de su categoría. ¿Cómo habrían votado sobre la condición planetaria de Plutón si hubieran sabido la verdad en 1930? ¿Y hará falta otra votación para satisfacer a los defensores de Plutón?
“La gente se cerró en banda”, afirma Metzger. “Hoy en día, una votación tendría menos utilidad que en aquel momento, allá por 2006. Por eso no queremos otra votación. Lo que queremos es que la gente reconozca que votar fue un error y que no vamos a volver a hacerlo. Vamos a volver al método científico”.