Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia

Una multitud marchó por el Orgullo en Buenos Aires contra los discursos de odio y la violencia

Miles de personas participaron este sábado de la 35ª Marcha del Orgullo LGBT+ en la Ciudad de Buenos Aires, en una jornada atravesada por la celebración de la diversidad, pero también por la preocupación ante el crecimiento de los discursos de odio y la violencia contra la comunidad. La movilización, que avanzó hasta el Congreso bajo la consigna “Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia”, tuvo como uno de sus principales ejes el repudio a los ataques sufridos por trabajadoras sexuales trans en los Bosques de Palermo apenas cinco días atrás.

La marcha se desarrolló en un contexto especialmente delicado para el colectivo LGBT+. Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, durante 2025 se registraron 227 casos, un 62% más que el año anterior, mientras que en lo que va de 2026 la Federación Argentina LGBT+ contabilizó 263, lo que equivale a un episodio cada 28 horas.

Entre banderas multicolores, música, carrozas y consignas contra la discriminación, muchos de los participantes coincidieron en que este año había motivos adicionales para salir a la calle.

“Venimos todos los años, pero creo que esta vez es especialmente importante por lo que pasó esta semana en Palermo. Vinimos más convencidos de acompañar”, explicaron Agustín y Pablo, dos de los asistentes. “Nosotros somos gays y la verdad es que ese tipo de violencia, a ese nivel, no la experimentamos. Las personas trans son claramente la parte de la comunidad más afectada. Creo que están cada vez más en el foco de esa violencia y que el objetivo del conservadurismo y la derecha está cada vez más concentrado en ellas”, agregaron.

Dana, una mujer trans que también participó de la movilización, resumió el sentido de su presencia en la calle: “Durante mucho tiempo me sentí no solo diferente, sino deshumanizada por ser quien era, porque no estaba permitido amar. Vengo a apoyar a esta gente que luchó, que lucha y que sigue luchando todos los días”. Y advirtió que la violencia no es un fenómeno nuevo: “Se visibiliza ahora, pero toda la vida sufrimos odio”.

La violencia contra las personas trans, en el centro de los reclamos

El ataque ocurrido en Palermo ocupó un lugar central tanto en los testimonios de los manifestantes como en el documento que la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo leyó al finalizar la movilización.

En el texto, las organizaciones denunciaron el “salvaje ataque organizado por más de 200 varones contra las trabajadoras sexuales trans en Palermo” y exigieron justicia y protección para las víctimas.

También reclamaron la sanción de una Ley Integral Trans y una nueva Ley Antidiscriminatoria, además de una reparación histórica para las personas travestis y trans sobrevivientes de la violencia y la exclusión.

Yadira García, una joven trans que participó por segunda vez de la marcha, contó que ella misma había sufrido una agresión verbal apenas unas horas antes. “Vengo por la lucha de toda nuestra comunidad y más por la violencia que estamos viviendo. Estamos pasando un momento muy crítico”, señaló. “Esto viene pasando desde hace muchísimo tiempo. Creo que ahora se está viendo acá, en Capital, pero en la provincia se vive desde hace años. Anoche sufrimos un ataque con una compañera: pasaron, nos insultaron y nos dijeron que nos iban a matar”.

Para Maricacombativa, otra de las manifestantes, la jornada tuvo un significado especial. Llegó acompañada por su sobrina de cinco años, que participó por primera vez de una Marcha del Orgullo. “Estamos un poco tristes y enojadas por todo lo que estuvo pasando últimamente, sobre todo con la cacería de nuestras compañeras. Es un sabor amargo, pero teníamos que venir”, explicó.

Sin embargo, la presencia de la niña también le permitió encontrar un motivo para celebrar. “Me hubiera encantado que a los cinco años me llevaran a una marcha y que la gente me dijera qué linda que estás, qué linda que sos. Ella se saca fotos con las travas que están todas montadas y es maravilloso lo que está pasando”, relató.

La activista, que trabajó como tutora de la Ley Micaela en el Estado nacional, también cuestionó el desfinanciamiento de los programas de género y diversidad y las condiciones laborales durante la actual gestión. “Cuando escuchamos a las máximas autoridades de nuestro país decir lo que dicen, ¿cómo no lo van a decir en el barrio, cómo no lo van a decir en las redes? Si no hay sanciones, si no pasa nada, están totalmente habilitados”, sostuvo.

Un documento con fuertes críticas al Gobierno

El documento leído al cierre de la marcha apuntó directamente contra el presidente Javier Milei, a quien las organizaciones responsabilizaron por promover un clima de hostilidad hacia las diversidades sexuales.

“El gobierno de Javier Milei ataca nuestros derechos y busca instalar nuestras identidades como un problema. Cuando el odio se legitima desde el poder, la violencia de las palabras antecede a la violencia sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas”, señalaron.

Las organizaciones también exigieron justicia por el ataque incendiario contra cuatro mujeres lesbianas en Barracas, que provocó la muerte de tres de ellas, y reclamaron reparación para la sobreviviente.

Otro de los puntos centrales fue el rechazo al DNU 62/2025, que introdujo modificaciones en la Ley de Identidad de Género respecto de los tratamientos de afirmación de género para menores de edad.

En ese sentido, reclamaron políticas de protección para las infancias y adolescencias trans, no binarias e intersex, y defendieron la Educación Sexual Integral (ESI) en todos los niveles educativos.

El documento incluyó, además, pedidos para garantizar el cumplimiento del cupo laboral trans, el acceso a la vivienda y la salud, la implementación de la Ley de VIH y la declaración de una emergencia en salud sexual.

También hubo cuestionamientos al ajuste presupuestario, los despidos en el Estado y el cierre de programas de género y diversidad. Las organizaciones rechazaron la reforma laboral y reclamaron derechos sociales y laborales para quienes ejercen el trabajo sexual.

La visita del papa León XIV a la Argentina también estuvo presente en el pronunciamiento. “Rechazamos que nuestro orgullo quede subordinado a la excusa de la visita del Papa”, afirmaron, en referencia a las controversias que rodearon la realización de la marcha en su fecha original. Además, reclamaron la separación política, económica y simbólica entre las Iglesias y el Estado.

En otro tramo, las organizaciones exigieron la liberación de Cristina Fernández de Kirchner, repudiaron lo que consideran una persecución política y judicial contra la expresidenta y convocaron a un paro general contra las políticas de ajuste.

“Hay gente que quiere que no tengamos derechos”

Entre quienes participaron de la movilización también estuvieron Claudia y Marisa, una pareja que lleva tres décadas junta y que pudo casarse en 2023. “Estamos juntas hace 30 años. Nos casamos en 2023, pero ahora está pasando algo que ya vivimos alguna vez. Hay gente que quiere que no tengamos derechos. Es como volver a la prehistoria”, señalaron.

Para ellas, el retroceso no se limita a las decisiones gubernamentales, sino que también se expresa en cambios dentro de la sociedad. “Había sectores que quizás antes dudaban y que ahora adoptaron los discursos de odio”, advirtieron.

La preocupación por el futuro apareció una y otra vez entre los manifestantes, aunque también se repitió la convicción de que la presencia en las calles sigue siendo una herramienta fundamental para defender los derechos conquistados.

En el documento final, la Comisión Organizadora recordó que la primera Marcha del Orgullo se realizó cuando muchas personas todavía necesitaban ocultar sus rostros por miedo a perder sus trabajos, sus familias o incluso su libertad.

Treinta y cinco ediciones después, las organizaciones reivindicaron los avances conseguidos y advirtieron que ninguna conquista puede considerarse definitivamente asegurada. “La Marcha del Orgullo es celebración, porque celebrar nuestras vidas también es un acto político. Es memoria, porque caminamos sobre las huellas de quienes estuvieron antes. Es demanda, porque todavía existen derechos pendientes”, expresaron. Y cerraron con una consigna que atravesó toda la jornada: “Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia”.

LS/CRM