La mejora salarial de abril no alcanzó al empleo formal: privados registrados y estatales siguen detrás de la inflación
Los salarios subieron 3,7% en abril y quedaron por encima de la inflación de 2,6%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Pero esa mejora no alcanzó por igual al empleo formal: en el acumulado del año, los trabajadores privados registrados y los estatales siguieron detrás de los precios.
El dato general parece positivo. Entre enero y abril, el índice de salarios acumuló una suba de 12,7%, apenas por encima del 12,3% que acumuló la inflación en el mismo período. La diferencia es mínima: cuatro décimas. El problema aparece cuando se abre el promedio y se mira qué pasó con cada sector.
El sector privado registrado, que reúne a los asalariados formales de empresas, acumuló una suba de 10,1% en los primeros cuatro meses del año. Es decir, quedó 2,2 puntos por debajo de la inflación acumulada. El sector público avanzó 12%, casi empatado con los precios, pero también por debajo del IPC. La mejora total quedó explicada, en buena medida, por el salto del sector privado no registrado, que acumuló 19,7%.
Si se mira sólo el índice general, los salarios parecen haberle ganado por poco a la inflación. Si se mira el empleo formal, el resultado cambia: los trabajadores con empleo registrado todavía no lograron recuperar poder de compra en el primer cuatrimestre.
En abril, el movimiento mensual también mostró diferencias. El sector privado registrado subió 4%, el sector público aumentó 2,3% y el sector privado no registrado avanzó 4,7%. El índice total quedó en 3,7%. Frente a una inflación mensual de 2,6%, el sector público volvió a quedar rezagado incluso en el mes en que el promedio salarial general mostró una mejora.
El informe del Indec también permite mirar la comparación interanual. El índice de salarios total subió 36,9% frente a abril de 2025. Pero, otra vez, el promedio escondió una brecha fuerte: el sector privado registrado aumentó 29,3%, el sector público 29,6% y el privado no registrado 69,6%. Frente a una inflación interanual de 32,4% en abril, los asalariados formales privados y estatales quedaron por debajo.
La diferencia con el segmento no registrado debe leerse con cuidado. No se trata de un universo más protegido ni necesariamente mejor remunerado. Al contrario: es el sector más precario del mercado laboral, sin garantías plenas de estabilidad, aportes, cobertura o negociación colectiva. Además, el propio Indec aclara que ese componente se construye con información de la Encuesta Permanente de Hogares y tiene un rezago metodológico de cinco meses.
Eso vuelve más delicada cualquier lectura triunfalista. El dato que empuja hacia arriba el promedio salarial surge del segmento más frágil del mercado laboral, mientras el empleo formal, que debería marcar la zona más estable y protegida, sigue corriendo desde atrás.
La foto dialoga con otro informe reciente del Indec sobre el mercado de trabajo. En el primer trimestre de 2026, la informalidad laboral llegó al 44,2% de los ocupados y alcanzó a casi 6 millones de personas. Ese dato ayuda a entender por qué el promedio salarial puede ser insuficiente para describir la realidad laboral: una parte enorme del empleo argentino se mueve en zonas de menor protección, ingresos inestables y derechos incompletos.
El Gobierno suele presentar la desaceleración de la inflación como la antesala de una recomposición de ingresos. Pero el índice de salarios muestra que esa recuperación todavía no se consolidó para quienes tienen empleo formal. En el sector privado registrado, el avance acumulado de 10,1% quedó lejos del costo de vida. En el sector público, el 12% apenas rozó el IPC, sin revertir el deterioro previo.
La comparación es especialmente sensible para los estatales. El informe desagrega el sector público entre nacional y provincial: en abril, los salarios del subsector público nacional subieron sólo 1,6% mensual, mientras que los provinciales aumentaron 2,5%. En el acumulado del año, el nacional avanzó 10,3% y el provincial 12,5%. También ahí aparece una diferencia interna: los trabajadores del Estado nacional quedaron más atrás que el promedio del sector público.
Ese dato se publica en medio de una ofensiva oficial sobre el empleo estatal: retiros voluntarios, pases a disponibilidad, reestructuraciones y nuevos conflictos con los gremios. El problema no es sólo la cantidad de puestos. También es el valor de esos salarios después de meses de ajuste, paritarias contenidas y pérdida de poder adquisitivo.
La lectura de fondo no pasa por negar la mejora de abril. Los salarios subieron más que los precios en el promedio mensual y el índice total quedó apenas por encima de la inflación acumulada. Pero trabajAR no mira sólo el promedio: mira qué trabajadores ganan, cuáles pierden, qué sectores quedan rezagados y qué parte del mercado laboral sostiene la mejora estadística.
En esa lectura, abril dejó una conclusión precisa: la recuperación salarial existe en el número general, pero no alcanza todavía al núcleo formal del empleo. Privados registrados y estatales siguieron por debajo de la inflación acumulada, mientras el segmento no registrado empujó el promedio desde una zona laboral más precaria.
La discusión, entonces, no es si los salarios subieron. Subieron. La pregunta es si esa suba recompone poder de compra y si llega a los trabajadores con empleo formal, aportes y derechos. El informe del Indec muestra que, en los primeros cuatro meses de 2026, esa respuesta todavía es insuficiente.
JJD
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