Conflicto gremial
Controladores aéreos inician un paro escalonado de cinco días que afectará a vuelos comerciales en todo el país
Los controladores aéreos nucleados en la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa) inician este jueves un paro escalonado de cinco días consecutivos que afecta vuelos comerciales en todo el país. La medida se aplica por franjas horarias hasta el lunes 2 y alcanza a la aviación general y comercial, con excepción de vuelos sanitarios, traslado de órganos, vuelos de Estado y de seguridad.
El cronograma comienza este jueves de 15 a 18, continúa el viernes de 19 a 22, el sábado 28 de 13 a 16, el domingo 1 de 9 a 12 y el lunes 2 de 5 a 8. “Hoy es de quince a dieciocho, hora local, con toda la aviación, ya sea aviación general y comercial”, afirma Juan Carlos Arias, secretario de prensa de Atepsa, en diálogo con AM 530.
El sindicato sostiene que el conflicto se arrastra desde agosto y que el Gobierno y la empresa incumplen un acta firmada en el Ministerio de Trabajo. Según Arias, tras tres días de medidas el año pasado, las partes acuerdan revisar en un plazo de 15 a 20 días distintos puntos del convenio colectivo, entre ellos antigüedad y densidad del tráfico, con el objetivo de mejorar ingresos sin salir de la pauta salarial oficial. “Eso es lo que no se cumplió”, señala.
La última conciliación obligatoria termina hace 25 días sin avances. “No nos llamó nadie, absolutamente nadie”, sostiene el dirigente. Atepsa presenta formalmente la medida el miércoles de la semana pasada ante la empresa, el área de Trabajo y las compañías aéreas, como exige la normativa para un servicio público esencial. “Esperábamos que nos digan algo dentro de las cuarenta y ocho horas”, agrega.
El sindicato denuncia que la falta de actualización salarial empuja a trabajadores a buscar otros ingresos fuera de su jornada habitual. “Tenemos compañeros controladores de Aeroparque, de San Fernando o de Ezeiza que se bajan de un vehículo de una aplicación, en el cual están trabajando durante ocho o diez horas, y se suben a una torre de control a controlar”, afirma Arias. Y advierte: “Ya tuvimos inconvenientes. Afortunadamente no pasó nada, pero ya tuvimos inconvenientes”.
La medida de fuerza afecta necesariamente a los vuelos comerciales porque el control del tránsito aéreo es una función obligatoria para autorizar despegues, aterrizajes y circulación en el espacio aéreo. Sin servicio de controladores en torre y centros de control, las aeronaves no pueden operar con normalidad, lo que obliga a reprogramar o cancelar partidas y arribos durante las franjas horarias anunciadas.
Además, al tratarse de una actividad considerada servicio público esencial, la interrupción parcial genera demoras encadenadas: un vuelo que no despega en el horario previsto impacta en la rotación de aeronaves y tripulaciones en otros aeropuertos. La restricción horaria en 54 aeropuertos altera la programación comercial incluso más allá de las tres horas formales de paro en cada jornada.
Atepsa aclara que la medida no incluye vuelos sanitarios, traslado de órganos ni operaciones vinculadas a seguridad o Estado. “Nosotros somos un servicio público esencial. No afectamos vuelos sanitarios, traslado de órganos, vuelos de Estado, de seguridad”, precisa Arias.
El dirigente vincula el conflicto con la política oficial hacia los convenios colectivos. Ante la consulta sobre la reforma laboral impulsada por el Gobierno, responde: “Ninguna duda, no tengo ninguna duda”. Según afirma, los cambios ya comienzan a aplicarse en la práctica dentro del sector.
El reclamo central apunta al incumplimiento de la revisión acordada del convenio colectivo y a la falta de recomposición en un contexto de pérdida de poder adquisitivo. Arias sostiene que el sindicato presenta “más de cien notas con seguridad operacional” para advertir sobre el impacto de la situación laboral en el servicio.
La conducción gremial deja abierta la posibilidad de levantar las medidas si hay una convocatoria oficial antes del lunes. “Esperemos no llegar a todos los días”, dice Arias. Hasta el momento, no hay anuncio de una nueva instancia de negociación.
La medida expone un conflicto prolongado en un sector clave del transporte, donde la falta de acuerdo salarial y la sobrecarga laboral impactan de forma directa tanto en las condiciones de trabajo como en la operación cotidiana de los vuelos comerciales.
JJD