Diseño/Obituario

Arrivederci, Marcello

Contemporáneo del gran Giorgetto Giugiaro y otros nombres tal vez menos conocidos, pero igual de trascendentes para el diseño italiano –Fioravanti, Martin, Michelotti, Bertone y Bovarone–, Gandini fue uno de los símbolos de la época dorada del diseño de autos, esa que arranca en la década de 1950 y se extiende hasta fines de la de 1970. Ese período dió buena parte de los autos considerados como los más bellos de la historia, y Gandini tiene varios que no pueden faltar en cualquier top 10.

Miura y Countach

Por supuesto, su creación más famosa fue el Lamborghini Miura, uno de sus primeros trabajos para el estudio Bertone, en 1966. La historia dice que fue la continuación de un proyecto que había iniciado Giugiaro, quien intempestivamente abandonó Bertone a fines de 1965. Lo cierto es que, a los 29 años, Gandini vistió con una carrocería exquisita a uno de los primeros superdeportivos con motor central, un auto revolucionario que marcó un antes y un después en la historia. Hoy el Miura, con sus proporciones extremas, sus curvas perfectas y sus detalles inconfundibles, es uno de los mayores símbolos de lo que significa la belleza automotriz. Un símbolo para todos los que desde chiquitos sentimos esa fascinación por los autos, tan difícil de explicar, que hace que algunos nos pasamos la vida tratando de ponerla en palabras. Justamente por esa razón, y como guiño a todos los amantes del buen diseño, hace casi 7 años bautizamos “Miura” a la revista de autos que fundamos con Carlos Cristófalo, Rafael Delceggio y Esteban Maidana.

La siguiente creación de Gandini fue otro trabajo para Bertone, que puede ser considerado tanto o más famoso que el Miura. De hecho fue su sucesor: en 1974 se presentó el Lamborghini Countach, que proponía un cambio de diseño radical, abandonando las clásicas curvas sensuales, por una silueta en forma de cuña y acompañada de superficies planas, ángulos vivos y proporciones extremas, nunca antes vistas en un auto de serie. Así, en el transcurso de apenas 8 años, Marcello le dio al mundo dos de los autos más célebres de la historia, reconocidos por su belleza y espectacularidad, pero increíblemente distintos entre sí. Porque si hay algo que siempre caracterizó el diseño de Gandini, fue su inconformismo: una imposibilidad de quedarse quieto, que o llevó a experimentar permanentemente con las formas.

No solo superdeportivos

Pero eso no fue todo: más tarde llegaron el Lancia Stratos, el De Tomaso Pantera y el Alfa Romeo Montreal. Y en el interín, fabulosos concept cars, como el Alfa Romeo Carabo, el Autobianchi A112 o el Lancia Stratos Zero. Todos íconos entre los autos de alta performance, que convirtieron a Gandini en el “genio de los superdeportivos”.

Hoy, un poco a la distancia, mi valoración personal sobre la producción de Gandini se inclina menos por ese tipo de autos, y más por modelos como el Citroën BX, el BMW Serie 5 (E12), el Fiat X1/9 o el magnífico Renault Super 5, todos coches mucho más “terrenales”, en los que combinó una fina sensibilidad por el funcionalismo, con un extraordinario carácter desde lo estético. Pero en definitiva, sea desde el Miura y el Countach, hasta estos autos más usables, todos son una demostración del espíritu vanguardista de Marcello, uno de esos creadores que siempre impulsaron el diseño hacia adelante, hacia nuevas formas y nuevas soluciones.

Convicciones

Tal vez una de las últimas grandes contribuciones de Gandini haya sido su “desaprobación” a la remake que Lamborghini hizo de su famoso Countach original, en 2021: “He construido mi identidad como diseñador, especialmente en mis trabajos en superdeportivos para Lamborghini, basándome en un concepto único: cada nuevo modelo será una innovación, un quiebre, algo completamente diferente al anterior. El coraje, la capacidad de crear una ruptura sin aferrarse al éxito del auto anterior, y la confianza de no ceder ante lo establecido son la esencia misma de mi trabajo”, escribió Gandini en un comunicado, apenas fue presentado el “nuevo” Countach. “Está claro que los mercados y el marketing en sí mismo han cambiado mucho desde entonces, pero en lo que a mí respecta, repetir un modelo del pasado representa a mi parecer la negación de los principios fundacionales de mi ADN”. Eso es tener principios, amigos.

¿El más grande?

Si Gandini fue el diseñador más grande de todos los tiempos, como gustan de opinar muchos, es un debate tan entretenido como infructuoso, muy similar al de Maradona, Messi y Pelé en el fútbol, o Coppola y Scorsese en el cine. Lo cierto es que Gandini perteneció a una extraordinaria generación de diseñadores que, con mucha más inocencia y romanticismo que en esta época actual, llevaron a su cenit la fusión entre arte e industria en el terreno de los autos.

Gandini vivió sus 85 en Italia, tal vez uno de los mejores lugares en el mundo para vivir, muchos de ellos haciendo lo que más amaba y con un éxito formidable, incluidos sobrados reconocimientos en vida a su trayectoria. Todo indica que fue una personal feliz y plena, que disfrutó intensamente de la vida. Por eso no me pone tan triste su muerte;  por el contrario, más allá del luto que merece cualquier fallecimiento, creo que debemos celebrar el haber podido disfrutar de su talento. Lo que sí me pone triste con su desaparición es que va completando el fin de la era romántica en el diseño, esa que ponía al ser humano como centro de todo. 

RT