Sobre este blog

Pez Banana es un club del libro que funciona así: por una suscripción mensual, recibís en tu casa un libro. La selección la hacen Florencia Ure y Santiago Llach.

Los libros son siempre de ficción y la cuota es equivalente al precio promedio de cualquier título que puedas encontrar en las librerías. 

También son nuevos, nunca te va a tocar uno que ya tengas. 

En sus redes entrevistan a autores, editores, traductores o charlan entre ellos sobre literatura. 

Para llegar al elegido del mes, leen (casi) todo lo que se publicará, así que aprovechan y escriben un newsletter con recomendaciones. El newsletter es buen espacio para hablar de libros favoritos que pelearon la final, de otros más de nicho que no imaginaron como “libro del mes” pero que por igual les gusta, presentar editoriales no tan conocidas, rescatar algún clásico que se haya publicado con nueva traducción. En fin, contar un poco el panorama editorial según sus miradas. 

Qué leer según Pez Banana

Sobre la necesidad de un amigo electricista y seis libros para leer en Octubre


0

Para saber cuál es nuestro libro del mes de octubre, se van a tener que fijar en las redes, donde nuestros socios se pelean para ver quién es el primero en publicar la foto del libro recibido. En estos meses se vienen varios libros bomba así que recuerden que si quieren suscribirse pueden hacerlo en pezbanana.club.

 Flor: A Nathalie Léger le encargaron escribir unas líneas sobre la actriz y directora estadounidense cuyo nombre titula este libro. Era una entrada a una enciclopedia, un párrafo ponele. Pero Léger se toma las cosas en serio y comienza una investigación suponiendo que luego de entenderlo todo sobre Bárbara, el párrafo iba a ser perfecto. Abarcar mucho con el objetivo de apretarlo, pero, como dice el refrán, es imposible. Se fue de mambo y finalmente esos renglones terminaron en este libro que es maravilloso. Antes de leerlo, no me tentó. Pensé una autora que no conozco sobre una actriz que menos… pero es Chai y lo agarré ¿Qué decirte? Ahora estoy desesperada porque necesito toda la obra completa de Léger que no consigo. En esta mezcla entre le mot juste, la obsesión de la autora por encontrar todos los hilos, por investigar hasta el mínimo detalle y, justamente, la imposibilidad de hacerlo resulta en un texto errático, secuencial que es genial y hermoso. Una mezcla de biografía y autobiografía incompletas, personales. Muchas referencias literarias y cinematográficas que lejos de sonar pretenciosas, iluminan.  

Santiago: ¿Iluminarse dijiste? A mi profesora de francés se le iluminó la cara cuando le mencioné este libro. Lo había leído tres veces, fue corriendo a mostrármelo (las clases son por Zoom) y lo tenía todo subrayado. ¿Viste su única película, Wanda?

Flor: No, deliberadamente. No quería que nada tiña el estado de leer a Léger sin red, sin saber nada. Sin embargo el estilo de escritura es muy cinematográfico, minimalista. Muy genia Léger.

Santiago: ¿Te cuento mi nueva obsesión?

Flor: 

 

 

 

Santiago: Sí, llegó la hora de releer al loco Franz. Cada vez que leo a un escritor que me parece genial, siento que el tipo (o la mina) estaba totalmente loco. 

Flor: ¿Y por qué querés releer a Kafka?

Santiago: Creo que las primeras aproximaciones al gran arte, lo que uno leyó o vio o escuchó en la adolescencia, fijan tu sentido de lo artístico. O al menos eso me pasa a mí. Además hay un placer en releer. Releer es renunciar a todo lo demás, a la marea de los libros que siguen saliendo y saliendo sin parar, libros que te llevan a otros libros en una cadena que nunca termina, una biblioteca de Babel agobiante. Releer además es como vivir de nuevo ese asombro de leer por ejemplo a Kafka a los quince o dieciséis años. 

Flor: Pasaste de Proust a Kafka; son contemporáneos.

Santiago: Sí, muy. Y los dos dejaron obras inacabadas, dispersas, y los editores todavía hoy se pelean tratando de fijar los textos. Pero aún así, o quizás por eso, se las arreglaron para ser considerados entre los escritores más grandes del siglo XX.

Flor: ¿Esto de Peter Kuper es una novela gráfica?

Santiago: Son adaptaciones gráficas de algunos de sus relatos. Están muy bien. Con Proust hice lo mismo: antes de releerlo, arranqué por una versión gráfica. No soy un gran lector de novela gráfica pero últimamente me topé con dos que me encantaron: Quai D’Orsay de Abel Lanzac y Christopher Blain, sobre un tema a priori tan poco apasionante como la burocracia de la política exterior francesa, y Luzes de Niterói, de Marcelo Quintanilha, un libro brasileño rarísimo que transcurre en 1950, está basado en hechos reales e involucra a unos pescadores, a un futbolista que juega en el campeonato niteroiense, a una famosa vedette y un campo nudista. 

Flor: ¿Y vas a releer todo Kafka?

Santiago: En eso estoy. Me perturba.

 

Flor: Esta es una novela de 2016 recomendada al infinito (sobre todo por Nacho Damiano). Tiene un problema: muere una niña en la página 2 de una manera brutal. Obvio, la compré, llegué a esa parte y la cerré para siempre. Sabía que me perdía una maravilla literaria, pero no podía sobreponerme a la anécdota. 

Hasta que tuve un viaje largo en avión hace unas semanas y me jugué una triquiñuela: viajé solo con Interestatal. O veía una peli de Avengers o leía. Pensé “no puede ser tan grave” y me mandé. Santocielo.

Dixon cuenta lo mismo en 8 capítulos. A favor: es un recurso que me encanta (por ejemplo en Wilkie Collins me fascina). Pensé, me engancho con la literatura y no con la historia y chau ¡Minga!, sufrí nivel me hubiera tirado del avión con tal de terminar con este libro endemoniado. Es el horror por escrito. Para los flojitos como yo hay que pasar la rompiente y bancar porque estamos frente a una genialidad sin par. La idea de repetición como compulsión o como saciedad semántica, para correrla del centro del relato o para sacarle todo el sentido. O como mantra. Lo voy a repetir hasta que no atormente. Voy a nombrar al espanto para conjurarlo y alejarlo. Un caleidoscopio que transforme lo imposible en tolerable. 

Santiago: No puedo creer que te bancaste leer un libro donde un niño sufre.

Flor: No sufre. ¡Se muere, Santiago!

Pero lo que hace el autor con lo de volver y volver, que todos sus caminos vayan a su Roma, es increíble. Tratar de saturar a modo de anestesia. La idea de que cada relectura cuestione y resignifique a la anterior. Y la ponga en duda. Un escritor excepcional. 

Gran traducción de Ariel Dilon. 

Santiago: ¿Lo terminaste durante el viaje?

Flor: Obvio, no dormí en todo el vuelo y después vi tres avengers al hilo como exorcismo aunque sigo con taquicardia. 

La literatura es incómoda. 

Santiago: Yo la leí hace mucho. El principio es tremendo. Después se me deshilachó un poco, pero me gustó.

    

Flor: Mónica y yo nos queremos tanto que nuestros amigos y novios viven haciéndonos escenas de celos así que no voy a caretearla acá. Dicho esto, es cierto que tenemos infinidad de amigos que escriben así que me siento con autoridad como para poder discernir entre literatura y amor. 

Santiago: Casi no tenemos amigos que no escriban

Flor: Si, qué horror. Nos serviría mucho más tener exceso de cualquier otro oficio. En fin.  Volviendo a Müller, su libro está compuesto por tres nouvelles o cuentos largos. Ella sostiene que no les encontraba una conexión pero que siempre los pensaba juntos. La ceguera de tener las cosas cerca. 

Vino su editora, Paula Pérez Alonso (otra amiga del alma que..¡ también escribe!) y le dijo: estas historias hablan del final de una relación y le abrió los ojos y se armó este libro increíble. 

Su literatura simula ser ingenua, te hace creer que estás leyendo una historia singular y tranqui hasta que empezas a profundizar y te das cuenta que debajo del mundo Pin y Pon que describe está Demogorgon.

Santiago: ¿Quién?

Flor: El monstruo de Stranger things o Alien o lo que fuera que aflora y transforma un escenario rosadito en gótico. Todo esto con una gracia sutil, irónica que me hizo reír a carcajadas. Es magistral su manejo de tensión y humor. Es sensible y crudo. Müller es muy sabia y comparte algo de su sabiduría en estos relatos, Da mucho placer leerlo. Recomiendo enfáticamente ser su amiga y su libro. 

Santiago: Sigamos con la endogamia, ¿dale?

Flor: A ver…

 

 

Santiago: No sólo todos mis amigos escriben, sino que todos mis amigos y amigas y parientes que antes se dedicaban a otra cosa ahora escriben. Estos dos libros son el lanzamiento de Vinilo, la editorial de Joanna D’Alessio, que ya es socia de la editorial Ralenti, de libros para chicos, con la que le fue súper bien. El concepto de Vinilo es “libros para leer de una sentada”. Son libros cortos, de formato chico, y me parece un concepto genial. En la FED (la feria de editores que empezó ayer sábado y termina mañana en Gallo y Perón; recomiendo) Vinilo tiene su stand, atendido por Joy.

Flor: ¿Y la endogamia?

Santiago: Joy era íntima amiga de una novia mía, y se dedicaba a producir cine. Varias eras geológicas más tarde reapareció y se metió con todo en la literatura. Escribe, edita y tiene una energía increíble. Estoy seguro de que le va a ir bien a Vinilo, sobre todo porque me parece que es una buena idea. Son libros lindos, cortos, de temas variados, para regalar, donde se nota la mano de editor de Mauro Libertella.

Flor: ¿Otra Mariasch que escribe?

Santiago: Sí, Paula es mi ex cuñada aunque le digo cuñada porque esos lazos son para siempre.

Flor: Obvio, decímelo a mí.

Santiago: Pau vino a mi taller sin la menor intención escribir un libro, se puso a escribir sobre su vida, y le salió casi sin querer este libro divino. Hay algo de honestidad desbordante mezclado con su ojo de arquitecta (porque eso es lo que hacía Pau hasta hace dos minutos) que arma un libro crudo pero lleno de ternura, sobre la muerte trágica de su madre, la búsqueda de la maternidad y una relación amorosa con un tipo senegalés que vende relojes en la calle Corrientes. Es muy loco cuando alguien inesperadamente escribe sin quererlo un libro lindo.

Flor: ¿Y Matías Serra Bradford también es pariente tuyo?

Santiago: No, para nada. Una noche de 2001 fui a comer con él y nuestras entonces respectivas a Rigoletto y esa fue la única vez que lo vi en mi vida. Pero este librito de obituarios de escritores pega muy bien con el de Paula, quizás porque no pega: uno es registro de la intimidad y otro es registro de lecturas, pero en esa combinación, intimidad y metaliteratura, hay algo que resuena bien, como una suave renuncia o renuencia a la ficción. Todo el libro de Serra Bradford está muy bien pero me encantó el prólogo, donde cuenta un poco sobre el arte, o el sufrimiento, de escribir obituarios de escritores: “Nadie está preparado para escribirlos; nunca se ha leído u observado lo necesario (eco de que algunos de ellos no han vivido lo suficiente). La caída de ese telón generalmente sorprende al crítico alejado de su biblioteca, de los libros firmados por quien aguarda su bien temperado tombeau”.

 

Molto bene, eso fue todo por hoy, amiguitos y amiguitas. ¡Nos vemos en noviembre!

FU/SL

Sobre este blog

Pez Banana es un club del libro que funciona así: por una suscripción mensual, recibís en tu casa un libro. La selección la hacen Florencia Ure y Santiago Llach.

Los libros son siempre de ficción y la cuota es equivalente al precio promedio de cualquier título que puedas encontrar en las librerías. 

También son nuevos, nunca te va a tocar uno que ya tengas. 

En sus redes entrevistan a autores, editores, traductores o charlan entre ellos sobre literatura. 

Para llegar al elegido del mes, leen (casi) todo lo que se publicará, así que aprovechan y escriben un newsletter con recomendaciones. El newsletter es buen espacio para hablar de libros favoritos que pelearon la final, de otros más de nicho que no imaginaron como “libro del mes” pero que por igual les gusta, presentar editoriales no tan conocidas, rescatar algún clásico que se haya publicado con nueva traducción. En fin, contar un poco el panorama editorial según sus miradas. 

Etiquetas
stats