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De las más de 130 historias clínicas que el doctor Remilly Molini tiene ordenadas alfabéticamente en su escritorio en el centro de salud de la isla entrerriana Charigüé, el 90 por ciento pertenecen a mujeres. Todas isleñas, que acuden a las consultas por ellas mismas pero también por las dolencias de los hombres de su familia, que rehuyen de esa cita.

El doctor Remi, como lo nombran cariñosamente, trabaja allí desde hace más de treinta años. Dice que nunca vio un recorte tan abrupto en la distribución de preservativos, métodos anticonceptivos y medicamentos para la interrupción del embarazo como en este último año y medio. Aunque él se las rebusca para no dejar a sus pacientes sin medicación.

Una de las historias apiladas sobre el escritorio es la de Paola y sus hijos Evelyn, Ariana y Jonás, la de su nieta Luana y también la de su madre Alicia.

Madres e hijas

Paola pone la pava sobre la hornalla y mientras prepara el mate con azúcar relata esos días de julio de 1998, cuando ella transitaba las últimas semanas de su primer embarazo y el río Paraná, una de sus mayores crecientes. Por eso, recuerda, había que tomar varios recaudos para cruzar desde el Charigüé hasta el Hospital Provincial de Rosario. Si bien las islas pertenecen a la jurisdicción de Entre Ríos, Rosario está mucho más cerca que cualquier otra ciudad entrerriana: sólo hay que atravesar el lecho central y profundo del río, donde el agua desconoce los límites geográficos.

La panza se le estaba poniendo dura cada vez más seguido. Lo raro era que no sentía ningún dolor y por eso dudó que fuesen contracciones. Para quedarse tranquila, llamó a Remi. El doctor le recomendó que acudiera al hospital para evitar sobresaltos con el Paraná tan crecido. A esa altura la planta baja de su casa ya estaba tomada por el agua.

  • Pañales para recién nacido.
  • Bodies de algodón.
  • Gorro.
  • Manta.
  • Babero.
  • Camisón.
  • Botas de lluvia.
  • Alpargatas.
  • Documentos.
  • La última ecografía
  • El bidón grande de nafta.
  • Abrigos.

Paola revisó que en la canoa estuviese todo lo de la lista y esperó a su marido, Fabián, para cruzar.

Esa misma noche, por cesárea, nació Evelyn. Quien 23 años después haría ese mismo viaje desde su casa en el Charigüé hasta Rosario para que naciera su hija Luana. Esta vez, el recorrido fue por tierra hasta el Puente Rosario-Victoria y desde allí al hospital. Porque en marzo de 2022 el río Paraná transitaba su bajante histórica. La isla era otra.

Como había hecho su mamá, antes de salir llamó al doctor Remi. En los relatos de estas dos madres primerizas, separadas por una generación, el río aparece como persistencia familiar. Igual que el Paraná, con sus crecientes y bajantes, ellas también fueron transformándose en ese movimiento serpenteante, identificadas con el agua. El agua como caudal, fuerza, fuente de alimentos. Como contención, hogar, vida, correntada. El agua como origen y continuidad.

CM / MA