Turismo
Cómo el boom turístico está transformando la Condesa, el barrio más cool de CDMX
El coronavirus fue uno de los golpes más duros que ha sufrido el turismo en el último siglo, con un buen número de ciudades dependientes de esta actividad experimentado una caída importante en su capacidad para generar ingresos. Sin embargo, en los años que siguieron a la pandemia, pocas industrias se han revitalizado tanto como esta.
Uno de los países que más provecho le ha sacado a esta tendencia en nuestra región es México.
Una ola de cambio
Mientras que un grupo de estados ha visto simplemente una recuperación en la rentabilidad, algunos barrios estarían comenzando a experimentar una verdadera transformación como respuesta al aumento en el número de extranjeros. Uno de los ejemplos más claros de esto sería el de Condesa, en Ciudad de México.
Se trata de un caso especialmente prevalente ya que, a diferencia de otros países donde el turismo ha crecido significativamente (como España), el costo de vida en México es menor para quienes generan ingresos en “monedas fuertes” como el dólar o el euro.
Esto significa que la ola turística tendría un aspecto mucho más permanente que en otras partes del mundo, generando cambios culturales capaces de impactar a mediano y largo plazo el estilo de vida de quienes residen en Condesa, motivo por el que la situación estaría atrayendo tanta atención.
El sector inmobiliario
Uno de los sectores que más ha cambiado es el inmobiliario, con los alquileres turísticos dominando la mayor parte de los inmuebles disponibles en el barrio. No quiere decir que es imposible alquilar una vivienda, pero este ya no es el modelo de negocios más atractivo para quienes cuentan con inversiones inmobiliarias.
La tendencia no es solo de Condesa, sino de toda CDMX, con reportes afirmando que hasta 47 viviendas serían transformadas en espacios de alojamiento para turistas cada mes, un fenómeno que no ha hecho más que acelerar a medida que se acerca el mundial de futbol.
Sin embargo, muchas de estas acomodaciones también estarían destinadas a clientes corporativos, ya que el aumento en la llegada de comitivas empresariales sería significativo, siendo una consecuencia directa del mayor número de inversiones extranjeras que ha visto la ciudad en el último par de año.
El impacto en la gastronomía
Ciudad de México nunca ha sido ajena al turismo, por lo que su oferta gastronómica está posicionada como una de las más variadas del país norteamericano, sin embargo, cuando se trata de los restaurantes en Condesa en la actualidad, podemos encontrar un enfoque mucho más universal.
No significa que se haya dejado de lado la comida mexicana tradicional, pero sí que ha habido un mayor esfuerzo por adaptarse a las necesidades de los turistas, con la gastronomía internacional, comida mexicana “modernizada” y las propuestas de autor siendo lo que más ha crecido en los últimos años.
Bajo este mismo paradigma, otras áreas que antes no se exploraban con tanta intensidad, como la repostería francesa o la venta de licores de alta calidad producidos en México, estarían ganando popularidad ya que son una estrategia efectiva para atraer turistas.
No todo es positivo
Queda claro que la mayoría de los cambios experimentados parecen positivos de forma superficial, sin embargo, hay una verdadera preocupación sobre la forma en la que el crecimiento exponencial en el turismo pudiese gentrificar el barrio.
Si bien no hay evidencia contundente al respecto, las primeras señales de este fenómeno ya se estarían dando.
Desde aumentos de precio significativos en rentas y alquileres, pago de servicios e incluso productos básicos, hasta un mayor número de vehículos transitando la zona e impactando negativamente en la calidad de vida de habitantes y negocios, la gentrificación sería una amenaza para quienes han vivido toda su vida en Condesa.
Aunque más difícil de comprobar en lo que respecta a su impacto real en el barrio, han surgido distintas quejas que afirman que la calidad de la comida en puestos callejeros y restaurantes también ha decaído, con muchos negocios sustituyendo ingredientes clásicos para adaptar sus recetas al paladar extranjero.