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Con buenas compras y un público entusiasta, cierra su edición presencial arteBA

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Con las expectativas cumplidas por lo que suponía el reencuentro y el regreso a la presencialidad tras la crisis sanitaria, la feria arteBA despide su décimo tercera edición en Arenas Studios de La Boca con un balance de celebración y una experiencia “inolvidable”, en palabras de su directora Larisa Andreani, que dejó como resultado una vidriera con más de 300 artistas y 59 galerías de todo el país que durante cinco días tuvieron “buenas compras”.

Para la directora de Fundación arteBA, esta edición va a “quedar en la historia como la feria del reencuentro y el fortalecimiento de la escena del arte argentino contemporáneo de la que todos y todas formamos parte. Fue la feria de celebración de los 30 años de arteBA, tuvo una energía muy especial, el escenario diferente la dio otro tono. Fue muy emotiva y nos permitió acercarnos, dialogar, disfrutar”.

Señaló además que “los y las coleccionistas y los museos apoyaron a galerías y artistas con buenas compras, la calidad de las obras fue algo destacado por muchas personas. Y el público acompañó con mucho entusiasmo nuestra propuesta. Inolvidable”.

En los primeros días de la feria, que inauguró para coleccionistas y luego sumó público en general, varias instituciones habían comprado obra, entre ellas el Malba que adquirió un tapiz de Yente, seudónimo de Eugenia Crenovich (Buenos Aires, 1905-1990) por 40 mil dólares, y el Museo Nacional de Bellas Artes que le compró a la galería Crudo, de Rosario una obra de Eduardo Vigo. También la Fundación Klemm compró una obra de Fernanda Laguna; el Museo de Arte Contemporáneo de Salta se llevó un acrílico de Carolina Antoniadis y el Museo Franklin Rawson optó por una obra de José Luis Landet.

Entre las visitas estelares de la feria estuvieron Marta Minujín y Luis Felipe Yuyo Noé, acaso los dos artistas visuales más importantes del país, que participaron del brindis inaugural de la feria con la ilusión y la alegría de volver al reencuentro presencial. En un video que subió arteBA a sus redes, la artista pop definió a esta edición de la feria como “una fiesta” donde “ver todo el arte que se hace en la Argentina”.

El 20 por ciento de las galerías participantes provenía de fuera de la ciudad de Buenos Aires, lo que convirtió este porcentaje en un récord para la historia de arteBA, que históricamente se inclinó por la impronta internacional. Esa perspectiva federal se vio con la presencia de galerías con sede en Tucumán, Córdoba, Rosario, Santa Fe y Mendoza.

También hubo charlas que apostaron por el cruce entre los consagrados, los emergentes y las distintas generaciones, como la conversación del jueves pasado entre Marta Minujín y el grupo Mondongo, donde hablaron sobre sus procesos creativos y la inserción en el mercado del arte. “Yo empecé tarde. Recién vendí a los 41 años mis primeras obras. Antes de eso, era pobre en Nueva York, pobre en París y pobre en Buenos Aires”, se quejó Minujín y como contrapunto, Juliana Laffitte y Manuel Mendanha de Mondongo, contaron que tuvieron la suerte de comenzar a vivir del arte desde jóvenes y que el punto determinante fue cuando en 2003 recibieron el encargo de retratar a los reyes de España: “Nos pareció un absurdo, pero con el correr de los días iba tomando forma. Nos pidieron, además de la obra, una carta en la que contáramos qué nos había inspirado”.

La polémica tampoco quedó afuera cuando sectores religiosos salieron a criticar la puesta en escena de una performance en la que se aludía a símbolos religiosos. La conversación, que pululó con ruido en redes sociales, llegó hasta poner en circulación el pedido de renuncia de Enrique Avogadro y fue utilizada por una candidata legislativa que catalogó a la pieza artística como “falta de respecto a la fe y la libertad religiosa”.

CRM con información de la agencia Télam